Opinión Nacional

Más tarde o más temprano la justicia siempre llega

«Usted puede engañar a todo el
mundo en algún momento, usted
puede engañar a algunas personas
todo el tiempo, pero usted no puede
engañar a todo el mundo todo el
tiempo».

(Abraham Lincoln)

Uno de los casos más siniestros, tenebrosos, criminales y maléficos
durante la Segunda Guerra Mundial fue el caso del nazi Adolf
Eichmann, su caso puede ser muy útil para sacar
conclusiones muy aleccionadoras, muy trascendentes y
muy importantes, sobre todo en este dificilísimo momento
que hoy vive Venezuela cuando nos encontramos a las
puertas de un golpe de estado constitucional que va a
dar el Presidente Chávez a través del
parapeto y mamotreto de supuesta
“Reforma”, volveremos mas tarde con lo
de la “reforma” que no es tal sino una
nueva constitución que como veremos se
establece una pretensión de violaciones
de derechos humanos a través de la
modificación de los artículos 337 y 338,
etc.

Adolf Eichmann era miembro de la GESTAPO», la
terrorífica, inhumana, criminal y cruel policía secreta alemana. Fue
uno de los líderes más temidos y odiados de la Segunda Guerra
Mundial.

De 1941 a 1945 Eichmann llegó a ser jefe del
«departamento para los asuntos judíos» y además
comandó las operaciones en la deportación de tres
millones de judíos a los campos de exterminación, es
decir a los campos de la muerte, como por ejemplo
Auswitch, Dachau, Buchenwald, etc. Por tales monstruosidades,
crímenes de guerra y delitos atroces fue apodado como “el ángel de
la muerte”.

El caso es que los nazis pierden la guerra y
hacia el final de la misma en el año 1945,
Eichmann fue arrestado y confinado a un
campo norteamericano de prisioneros de
guerra.

Por otra parte no olvidemos que el para entonces
Presidente Juan Domingo Perón durante la
Segunda Guerra Mundial, protegió y apoyó a los
nazis, sin embargo al final no se quiso anotar a
perdedor y en consecuencia trató de disimular y
ocultar las simpatías que hacia Hitler había tenido;
es obvio: no le convenía apoyar perdedores.

Las victorias tienen innumerables padres pero
las derrotas son huérfanas; sin embargo por debajo de cuerdas y
en la medida que pudo, Perón les dio
asilo, protección y refugio a los
derrotados nazis. Es el caso que
Eichmann fue ayudado a escapar muy
probablemente por el Régimen de Perón
y en consecuencia huyó a Argentina y se
fue a vivir en Buenos Aires bajo el
nombre falso de Ricardo Klement,
luego comenzó a trabajar de manera
anónima.

Por otra parte, inmediatamente después
de la Segunda Guerra Mundial se instaló en Viena una oficina de
«caza nazis» dirigida por un judío de apellido Liberman (no con el
eufemismo de «capta nazis», como aquello de “capta huella”, que no
es tal, sino la “caza huellas”).

Sin embargo, más tarde o más temprano todo se sabe,
y en el año 1960 el perseverante Liberman logró
identificar a Eichmann en Buenos Aires. El que
persevera siempre vence; en consecuencia Liberman le
pasó el dato a los agentes de Mossad que es el organismo de
inteligencia israelí: el Mossad sabría muy
bien que tenía que hacer…
Es de notar que el Mossad es un organismo
mucho más eficiente que sus pares de la
CIA y la KGB Rusa, que por cierto el actual
Presidente Vladímir Putin trabajó ahí en
un muy alto cargo.

Pues bien y para hacer el cuento corto, el
caso es que el Mossad se infiltra en una
misión cultural Israelí que viajaba a Buenos Aires, y en consecuencia
en una operación comando secreta secuestran a Adolf Eichmann, lo
montan en un avión y en consecuencia es llevado a juicio a Israel.

De este “raid” se hizo un extraordinario libro y una excelente película
llamada «La Casa de La Calle Garibadi».

Eichmann es llevado a Israel, se le abre
el correspondiente juicio y su defensa
fue la siguiente:
«Yo todo lo que hice fui cumplir con el
Derecho vigente en mi país para el
momento que hice lo que hice. La
Constitución y las leyes vigentes para
ese momento me autorizaban a hacer
lo que hice, es decir, no hice nada
ilegal, no atenté contra el Estado de
Derecho vigente en Alemania para el
momento que ejercí mi autoridad; en
consecuencia no me pueden condenar
porque no cometí ningún delito”.

Como observamos la Constitución
Nazi le permitía a Eichmann violar
derechos humanos y cometer
crímenes de guerra. Por otra parte
el Marqués de Becaría bien dijo
que «no hay delito sin ley
previa que lo establezca», en consecuencia y acuerdo a esto,
ninguno de los atroces crímenes que Eichmann hizo hubiera
estado tipificado como delito; por lo tanto y de acuerdo con
esto, no se le hubiera podido haber
condenado si supuestamente no
había cometido ningún delito.

Evidentemente que aquí hay un
argumento muy poderoso, digno de un
estudio de tesis doctoral como lo es: ¿se
puede condenar a alguien que legalmente
hablando no cometió delito alguno pero
que a su vez en la
práctica cometió
horrendos y espantosos crímenes que al día de hoy
son conocidos como «crímenes de lesa humanidad»
y “delitos atroces”?
Lamentablemente aquí no
hay espacio para esta
polémica jurídica, solo
diremos que los jueces no
se tragaron aquel camello
y en consecuencia Eichmann fue condenado Eichmann es llevado a Israel, se le abre
el correspondiente juicio y su defensa
fue la siguiente:
«Yo todo lo que hice fui cumplir con el
Derecho vigente en mi país para el
momento que hice lo que hice. La
Constitución y las leyes vigentes para
ese momento me autorizaban a hacer
lo que hice, es decir, no hice nada
ilegal, no atenté contra el Estado de
Derecho vigente en Alemania para el
momento que ejercí mi autoridad; en
consecuencia no me pueden condenar
porque no cometí ningún delito”.

Como observamos la Constitución
Nazi le permitía a Eichmann violar
derechos humanos y cometer
crímenes de guerra. Por otra parte
el Marqués de Becaría bien dijo
que «no hay delito sin ley
previa que lo establezca», en consecuencia y acuerdo a esto,
ninguno de los atroces crímenes que Eichmann hizo hubiera
estado tipificado como delito; por lo tanto y de acuerdo con
esto, no se le hubiera podido haber
condenado si supuestamente no
había cometido ningún delito.

Evidentemente que aquí hay un
argumento muy poderoso, digno de un
estudio de tesis doctoral como lo es: ¿se
puede condenar a alguien que legalmente
hablando no cometió delito alguno pero
que a su vez en la
práctica cometió
horrendos y espantosos crímenes que al día de hoy
son conocidos como «crímenes de lesa humanidad»
y “delitos atroces”?
Lamentablemente aquí no
hay espacio para esta
polémica jurídica, solo
diremos que los jueces no
se tragaron aquel camello
y en consecuencia Eichmann fue condenado a muerte y ejecutado en la prisión de Ramleh, el día 31 de mayo de
1962.

Por nuestra parte queremos dejar constancia que no
estamos de acuerdo con la pena de muerte pero ya
este debate escaparía a la esencia del análisis de este
escrito.

A la luz de estos hechos históricos vamos a analizar la
actual realidad venezolana: es el caso que Chávez
actualmente pretende violar la Constitución de 1999 y
nos pretende meter un chuzo como bien lo dijera
el Arzobispo de Coro Monseñor Roberto Lückert
León mediante una golpista y fraudulenta “reforma”
que viola derechos humanos con caramelitos
populistas envenenados, como lo es por ejemplo el bonche de las
seis horas diarias de trabajo.

No nos oponemos a que la gente tenga más tiempo libre, pero sí a la
manera fraudulenta como Chávez está vendiendo su populismo, ya
que de lo se trata es de comprarle la conciencia a
algunas personas, y que vendan la libertad y la
democracia por el plato de lentejas de las seis
horas.

La “reforma” viola derechos humanos, como por
ejemplo el artículo 337 que eliminaría derechos
fundamentales como el debido proceso e
información que siempre deberían estar vigentes
aún en estados de excepción (suspensión de
garantías); e igualmente en el artículo 338 que
establecería que no habría limitación de tiempo
durante los estados de excepción y además no
requerirá la debida
supervisión del TSJ, y no
tendrá que cumplir las
exigencias de pactos
internacionales de
Derechos Humanos.

Se crea un emperador tropical con
pretensiones de poder perpetuo a través
de la re-elección indefinida.

Además acaba con la descentralización
que fue una conquista en relación a la
verdadera participación popular fruto de lo
que Chávez llama la “Cuarta República de cúpulas podridas” que hace que en la práctica todo lo de la Provincia
se maneje a través de Miraflores y bajo la égida del dedo de
Chávez, convirtiendo a los gobernadores y alcaldes en jarrones
chinos ya que los verdaderos gobernadores y alcaldes serán los vicepresidentes
regionales nombrados y removidos por el “mágico” dedo
de Chávez.

Estos vicepresidentes regionales terminarían convertidos
en amanuenses de Miraflores y en aplaudidores al
igual que focas de circo de las
barbaridades que les ordenará Chávez
desde Caracas (perdón, desde la
Reina del Guaraira Repano), pero
nunca en los verdaderos servidores de
sus comunidades regionales, y
además solo servirían para anular el
poder de algún mandatario opositor, si
es que alguno se lograra colar.

Igualmente elimina la propiedad intelectual
que favorecerá la piratería y es un síntoma más de
pretender hacernos vivir en la barbarie, y
además pone nuestro dinero en las solas manos
del monarca al eliminar la autonomía del
Banco Central.

Crea un apartheid político al
establecer un estado comunistamarxista-
leninista aunque esté
disfrazado de socialista, con la
respectiva discriminación para lo
que no lo somos marxistas, y además crea una
casta de boliburgueses.

Destruye la Fuerza Armada
convirtiéndola oficialmente en
una milicia popular y en una
guardia pretoriana presidencial.

Al Ejército por ejemplo se le
convierte en un organismo
represivo y en la práctica anula
su lema que es el de “forjador de
libertades”. Además se le da
rango constitucional a la
horrenda y entregista expresión
de “patria, socialismo o muerte” con la
terrorífica respuesta de “venceremos”.

Acaba con la soberanía popular (artículo 5 de la actual
Constitución) y la transfiere a una “comunas”
aprobadas, financiadas y controladas por Chávez, lo
que en la práctica hace que la
soberanía resida en Chávez. No
olvidemos que la palabra
“soviético” viene de la
“comuna”; en lo que fue la
extinta Unión Soviética todo el
poder lo tenía el Secretario General del Partido
Comunista como lo era Stalin.

Igualmente sería constitucional que
perdiéramos nuestra identidad venezolana al
formar federaciones foráneas, como por
ejemplo la cubanización de Venezuela, como lo
dijera Chávez en el pasado “Aló Presidente”
celebrado desde Cuba, en el sentido que el
presidente de Venezuela es Fidel Castro y Chávez es el
Presidente de Cuba ya que forman un solo país.

Que tristeza es escuchar esto luego que mártires
venezolanos murieran combatiendo la
invasión castro-comunista de los años
sesentas (60), cuando Fidel Castro fuere
derrotado por la otrora gloriosas Fuerzas
Armadas Venezolanas, y resulta ser que
ahora Chávez “por amor” le entrega
impunemente la soberanía el país a Fidel
Castro…
Y muchos otros abusos, barbaridades y atrocidades mas que tiene
este pretendido y hegemónico esperpento de “reforma”
constitucional!
No nos podemos olvidar que
Hitler también ganó elecciones,
también hizo referéndum y
también reformó la Constitución
Alemana para adaptarla a los
crímenes y atrocidades que
cometió; sin embargo el
terrorismo de estado es
castigado como en el caso de los nazis; así éste se
haga a través de constituciones adaptadas como
antes vimos en el ejemplo del caso de Adolf Eichmann.

Es el caso que hoy en día y de acuerdo al Estatuto
de Roma, aprobado por Venezuela y que entrara en
vigencia en el año 2002, los crímenes de lesa
humanidad y la violación de derechos humanos están
contemplados como delitos atroces que no prescriben,
que además son de jurisdicción universal y no vale en
la propia defensa el haber obedecido órdenes
superiores.

Lo de la jurisdicción universal se vio en el caso de
Pinochet que estuvo preso en Londres
por órdenes del juez Baltasar
Garzón.

Si bien los tribunales por crímenes de guerra de
Nuremberg e Israel como en el caso de Eichmann,
éstos fueron excepciones como reacción a la
Segunda Guerra Mundial, sin embargo ya existen
tribunales ordinarios internacionales donde juzgar
crímenes atroces, como por ejemplo el de La Haya,
a donde fueron a parar el ex presidente yugoslavo
Slobodan Milosevic y el ex presidente liberiano
Charles Taylor.

Salvando las distancias entre la Constitución de Hitler
y Eichmann, y “la reforma” de Chávez, ésta también
abre la puerta a la violación de los derechos
humanos, sobre todo por la modificación a los
artículos 337 y 338, corriéndose
el probable peligro de crearse
una situación de innumerables
desaparecidos previamente
torturados, muy similar al Chile
de Pinochet, a la Argentina
de Videla o la Cuba de Fidel Castro.

Por otra parte, reconocemos las dignas excepciones de los valientes
diputados Ismael García, Ricardo Gutiérrez y algunas otras
meritorias. Por otra parte sería bueno que Cilia Flores y demás
diputados oficialistas, gobierneros,
complacientes y sumisos a Chávez se vean en el
espejo de Eichmann, que también estaba
arrodillado ante Hitler, pero que a la hora de las
chiquiticas de nada le sirvió semejante
servilismo.

Si bien no creemos ni en la pena de muerte, ni
en la venganza, ni en la violencia, hay que
reconocer que la justicia, aunque a veces
tarde, siempre llega
Por otra parte, no estamos de acuerdo con hacer
justicia a través de la horca como la hicieron con
Eichmann aunque fuere
en un juicio, juicio muy
probablemente viciado
porque fue fruto de un
secuestro y no a través
de una solicitud de
extradición como debe
ser en el mundo
civilizado; pero sí se
creemos que mas tarde
o mas temprano se hará la justa-justicia:
valga la redundancia. La historia no los
absolverá, como pretende Fidel Castro.

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