Opinión Nacional

Merecida condecoración a Acosta Carles

Ya está hecho. La historia es implacable y registrará per secula seculorum que el miércoles 5 de febrero de 2003, el alcalde de Puerto La Cruz, Nelson Moreno (MVR) le impuso en la redoma de Guaraguao, la «Orden General Juan Antonio Sotillo», a Luis Felipe Acosta Carles, «por su firme defensa de la revolución».

Acosta Carles, ufano y sonreído, aceptó muy gustoso la presea. ¡Pobres hombres!

¡Pobre estado Anzoátegui! Ojalá, que a raíz de este enésimo y bochornoso episodio de los comunistas que están destruyendo a Venezuela, los ciudadanos honestos y decentes del estado Anzoátegui, se organicen, en la defensa de su dignidad, y en un futuro cercano, tomen los correctivos necesarios.

¿Quién fue el general Juan Antonio Sotillo?

El general Juan Antonio Sotillo nació (1790) y murió (1874), en Santa Ana, estado Anzoátegui. Fue un Jefe militar oriental, cercano a los hermanos Monagas. Inició su carrera militar en 1815 como soldado en el escuadrón de caballería de Santa Ana, organizado por José Tadeo Monagas y participó en la batalla de El Juncal (cerca de Barcelona) el 27 de septiembre de 1816, contra las tropas realistas de Francisco Tomás Morales.

Cuando se libró la Batalla de El Juncal, Juan Antonio Sotillo, apenas tenía un año de haber iniciado su carrera militar como soldado. Los jefes fueron el General de División Manuel Piar y el General de Brigada (escocés) Gregorio MacGregor.

Ese año de 1816, fue descrito por Bolívar, como nos relata el historiador Gerhard Masur, de la forma siguiente: «Anarquía en el ejército, anarquía entre los líderes y anarquía en la flota: éstas eran las características de la situación. Cada hombre impulsado por motivos particulares, fuesen ellos la gloria, la ambición o la avaricia, actuó por iniciativa propia y se enfrentó el uno con el otro. Si Venezuela deseaba ser libre, era imperativo que se estableciese un gobierno central y se reconociese una sola autoridad. En vano las armas destruirán a los tiranos ­escribía Bolívar a fines de 1816.» (1)

En 1824, tres años después de la gloriosa Batalla de Carabobo del 24 de junio de 1821 y un año después de la Batalla Naval del Lago de Maracaibo del 24 de julio de 1823 y después que las últimas fuerzas realistas se rindiesen en Puerto Cabello, el 9 de octubre de ese mismo año; Juan Antonio Sotillo, fue promovido a general, a sólo ocho años de haber ingresado como soldado de caballería en Santa Ana y mientras servía a las órdenes de José Tadeo Monagas.

Las mayores hazañas militares del general Juan Antonio Sotillo, ocurrieron durante las permanentes guerras civiles que padeció Venezuela, después de su independencia de España, y lo que más destaca en esas hazañas, fueron las derrotas que sufrió:

Como segundo jefe del ejército le tocó combatir el intento de derrocar al gobierno de José Gregorio Monagas (mayo 1853), tocándole exiliarse a raíz de la caída de su compadre José Tadeo Monagas, el 15 de marzo de 1858.

Desde la isla de Trinidad, promueve, sin éxito, una expedición hacia Venezuela.

En 1859 se une a la causa federalista, alzándose en armas junto con sus dos hijos, Miguel y José, con los que dirige en oriente los combates de El Banco de los Pozos del 18 de marzo de 1859 y Las Piedras, el 16 de abril del mismo año, siendo derrotado en este último encuentro por las tropas del general José María Zamora.

El 17 de febrero de 1860 participa en la batalla de Coplé, a la vez que retoma el mando de la columna de oriente, al disolver Falcón la división del Ejército federalista después de la derrota sufrida en aquella acción.

Durante la retirada hacia oriente, las tropas de Juan Antonio Sotillo caen bajo el fuego del coronel centralista José López Mercado en el sitio de El Lecherito, cayendo muerto su hijo José Sotillo el 25 de febrero de 1860.

Entre marzo y mayo de 1860, establece un núcleo de guerrillas siendo derrotado en los combates de Lecherito (2 de julio de 1860), Aragua (16 de agosto de 1860) y Santa Ana (21 de agosto de 1860).

El 4 de octubre de 1861, firma una corta tregua, conocida bajo el nombre de Tratado de Santa Ana, con las fuerzas del general José María Zamora, pero resuelve retomar las armas combatiendo en la batalla de Chaguaramas, el 3 de abril de 1862, donde es derrotado y herido mortalmente su hijo Miguel.

Con semejante récord militar, no podemos sino finalizar, que la condecoración que lleva el nombre de este general, es una presea que merecía Luis Felipe Acosta Carles.

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(1) Gerhard Masur. Simón Bolívar. Versión española de Pedro Martín de la Cámara. Editorial Grijalbo, S.A. Caracas, 1987. pág. 241
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