Opinión Nacional

“Mientras más marxismo más pobreza”

El máximo dirigente de la tolda amarilla dejó claro que sólo hay dos caminos: el blanco o el negro, el marxismo o la economía social de mercado. “Aquí no hay grises”, sentenció

El coordinador nacional de Primero Justicia Julio Borges, dijo este domingo que por el camino que vamos no tendremos opción alguna de escoger lo que queramos porque todo está en manos del Presidente y “mientras más marxismo más pobreza”, dejando claro que sólo hay dos caminos: el blanco o el negro, el marxismo o la economía social de mercado. “Aquí no hay grises”, sentenció.

Durante una rueda de prensa, el también candidato a la Asamblea Nacional por el estado Miranda puntualizó «hemos dicho que el camino marxista asumido por el Presidente tiene un sólo objetivo muy claro: controlar absolutamente todo, acabando así con la posibilidad de que cada uno de nosotros pueda decidir».

De acuerdo con lo expresado por el dirigente de la tolda amarilla, se torna interminable la lista de sectores donde el gobierno tiene injerencia en nuestra vida cotidiana, desde lo que comemos hasta lo que vemos y escuchamos por los medios de comunicación.

“El gobierno se ha convertido en un gran pulpo, pues tiene el control de casi toda la economía. De hecho, toda ella está dominada y controlada por el gobierno quien decide qué se produce, qué se importa, a quién se le otorgan las divisas, cuáles son los precios y qué se consume”.

Tras preguntarse ¿En qué se han beneficiado los venezolanos de esta obsesión egoísta del Presidente por ser dueño de todo y controlar absolutamente todo? ¿Si lo que está en manos del gobierno ha significado mejores productos o mejores servicios? ¿O si ahora vivimos mejor?, sentenció: «la respuesta es un rotundo no».

Por este motivo, llamó a todos los venezolanos “a despertar de cara a las elecciones legislativas del 26 de septiembre, a que se sacuda la conciencia, porque esa es una tarea que nos corresponde a todos los venezolanos”.

Una obsesiva manía de controlarlo todo

Al revisar en detalle como llega a nosotros cualquier producto que consumimos vemos que absolutamente todos los pasos están controlados por el gobierno, ya sea desde su importación o la producción en el país, su comercialización al mayor y al detal, hasta la cantidad que podemos consumir. «Es decir, que nos regimos por un control de precios, un control en la cuota de importación o producción, un control de cuánto se vende en cada lugar del país y a quién se le vende», puntualizó.

Borges es de quienes piensan que el Presidente persigue, con todo este aparataje, controlar nuestras vidas y para hacerlo más claro puso algunos ejemplos de cómo la obsesión egoísta del Presidente está presente en todo lo que hacemos.

Un venezolano cualquiera se levanta en la mañana y desea tomarse un cafecito, pero lo primero que tiene que ver es si hay. ¿Por qué? Porque el gobierno controla el 80% de la producción nacional, pero además no lo produce. Y seguramente si lo tiene no lo podrá endulzar porque el gobierno controla el 50% de la producción de la dulzona y tampoco la produce.

Si ese mismo venezolano quiere comerse un par de arepas, tiene que ver si a lo mejor sólo puede comerse una porque el gobierno se agarró la mitad de la producción de harina de maíz y no la produce.

Si ese ciudadano quiere tomar un baño, corre el riesgo de que no haya agua, porque el gobierno controla todo el servicio de agua.

Si ese venezolano sale frustrado a buscar empleo, tiene una alta probabilidad de no encontrarlo, porque el gobierno ha decretado más de 750 expropiaciones, atentando contra los puestos que eran estables, pero pretendiendo además que todos los venezolanos sean empleados públicos.

Si en el almuerzo ese venezolano quiere comerse un pabellón, puede que no lo halle, toda vez que la carne y las caraotas son importadas porque el gobierno acabó con la producción nacional y aun cuando controla el 45% de la producción del arroz, no lo produce. Y las importaciones de estos rubros se hacen cada vez más difíciles por las trabas burocráticas que deben enfrentar los importadores en Cadivi y ahora en el BCV.

Si al venezolano común le pasa por la cabeza montar un negocio propio tampoco puede porque el Presidente insiste en que aquí todo es propiedad social, quitándole cualquier chance de progresar con su esfuerzo.

Si ese venezolano desea en la tarde pasear a un centro comercial, debe verificar primero si ya no lo expropiaron o si está clausurado por incumplimiento del plan de ahorro eléctrico.

Si ese venezolano necesita hacer sus compras en el supermercado, no tendrá una opción distinta a Mercal, Pdval o Bicentenario y además allí tendrá que comprar los productos que se comercialicen y las cantidades que el gobierno le permita.

Si ese venezolano desea verificar cómo están los trámites para la titularización de su vivienda o del terreno donde está construida, siempre tendrá sobre sí la amenaza de que le digan que eso de ser propietario es cosa del capitalismo, que se conforme con un papel que dice que vive en esa casa y que, además, le impongan que no la puede vender.

Y finalmente si en la noche, ese venezolano quiere ver televisión, tendrá que calarse los canales del gobierno o una cadena interminable; y si quiere de cena pasta con sardinas, seguramente tampoco tendrá los ingredientes para hacerla porque el gobierno expropió algunas fábricas de pasta y de sardinas y tampoco los produce.

«Y mientras está pensando todo lo que ha pasado en el día y agradeciendo a Dios que no fue víctima de la violencia en las calles, a ese venezolano se le va la luz porque ahora el gobierno controla todo el servicio eléctrico del país», acotó.

«Los venezolanos definitivamente merecemos vivir mejor que esto. La propuesta de Primero Justicia es radicalmente distinta. Creemos en la economía social de mercado donde el Estado y la iniciativa privada trabajan en conjunto, donde un gobierno fuerte se dedica a hacer cumplir las reglas para que la iniciativa privada produzca todo lo que necesitamos, con variedad para escoger y productos de calidad a buenos precios”, señaló el dirigente de Primero Justicia.

Por eso, Borges invitó una vez más al gobierno a debatir los dos caminos de cara a las elecciones de la Asamblea Nacional: el del marxismo o el de la economía social de mercado.

«El camino que merecemos los venezolanos es aquel que nos garantice vivir mejor. Para nosotros, justicia es el progreso popular y estamos convencidos de que a partir de septiembre Venezuela comenzará a cambiar», concluyó.

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