Opinión Nacional

Milicias y juventud

El generalizado y creciente deterioro de la calidad de vida de los venezolanos se está reflejando en el lento, pero inexorable, descenso de la popularidad de Chávez y su ineficiente régimen, que ha despilfarrado en once años la impresionante suma de 950.000 millones de dólares. Sin embargo, la reacción del caudillo militar es la aceleración del control totalitario de la sociedad. Aumenta la intimidación y el acoso fiscal y judicial de los medios de comunicación independientes y arrecia la persecución de líderes de la oposición, como el ex candidato presidencial y Gobernador del Zulia, Manuel Rosales, obligado al exilio y el ilegal y arbitrario encarcelamiento del ex presidente de la Cámara de Diputados y también ex Gobernador del Zulia, Oswaldo Álvarez Paz.

Recientemente, se ha dado un paso más en la deriva totalitaria del régimen con la implementación definitiva de las Milicias Populares, con la entrega, en acto público, presidido por el Teniente Coronel-Presidente, de armas de guerra a civiles de todas las edades, partidarios del gobierno. Las milicias no dependen del Ministerio de la Defensa, sino están a las órdenes directas del caudillo, se trata de una guardia pretoriana, que recuerda claramente las milicias del jerarca fascista Farinacci en Italia, las S. A. de Ernst Röhm en la Alemania Nazi y “mutatis mutandis”, los “Batallones de la Dignidad” del dictador narcotraficante Manuel Noriega en Panamá. En Chile, al final del Gobierno de Allende, se intentó organizar unas milicias populares, igual que ahora en Venezuela, con la asistencia técnica de la Cuba castrista. También en la Guatemala de Jacobo Arbenz en 1954, se impulsó la creación de unas milicias populares, fuera del control del Ejército. Tanto en Chile como en Guatemala, el intento de organizar estas milicias creó un intenso malestar en las Fuerzas Armadas. En los países democráticos, no hay milicias populares, sólo Fuerzas Armadas profesionales y sobretodo apolíticas, porque tienen en custodia las armas de la totalidad de la nación, son el brazo armado del Estado, por tanto no deben intervenir en la lucha política, porque se convertirían en un partido armado, que usurpa el poder de autodeterminación del pueblo, al utilizar, ilegítimamente, la fuerza de las armas. La intención del régimen chavista es precisamente convertir a las milicias en su guardia pretoriana y en el brazo armado del partido de gobierno, porque es ridículo aceptar seriamente la tesis oficial que el objetivo de las milicias sería una mejor defensa frente a una supuesta invasión norteamericana. Los “batallones” de Noriega desaparecieron a los pocos minutos de la llegada de los “marines”. Otra evidencia de que Chávez, frente a la posibilidad cierta de un descalabro en las elecciones parlamentarias de septiembre, está acelerando la deriva totalitaria del régimen, es la creación de la llamada “Guerrilla comunicacional” de la juventud, que consiste en la regimentación y adoctrinamiento ideológico en los colegios públicos, de niños y adolescentes, supuestamente para enfrentar la información y los valores propagados por la prensa independiente. También aquí el caudillo militar no hace otra cosa que seguir el ejemplo de las organizaciones juveniles totalitarias como los “Balilla” de Mussolini, la Hitlerjugend nazi, la Konsomol soviética y sobretodo los llamados Pioneros de José Martí en Cuba.

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