Opinión Nacional

Misión Ciencia y Cooperación Internacional

Con el nombre de Misión Ciencia el gobierno venezolano ha lanzado un
proceso extraordinario de incorporación y articulación masiva de actores
sociales e institucionales a través de redes económicas, sociales,
académicas y políticas, para uso intensivo y extensivo del conocimiento en
función de su desarrollo endógeno, la profundización del proyecto nacional
bolivariano y la integración en la perspectiva multipolar y
latinoamericana. Para este proceso se ha destinado una muy importantre suma
de dinero; el doble de lo asignado al Ministerio de Ciencia y Tecnología,
encargado de centralizar todos los recursos de investigación del país y
cuyo presupuesto alcanzó el año pasado un pírrico 0,3% del PIB.

Dentro de un gran esquema proselitista, las Misiones son mecanismos
informales de distribución de recursos financieros provenientes de una
fracción de la renta petrolera no contabilizada en la formulación
presupuestaria del Estado y que están dirigidas, selectivamente, a sectores
sociales donde el gobierno necesita consolidar o incrementar su nivel de
aceptación. Operacionalmente su denominador común es evitar los canales
institucionalizados para favorecer unos informales, manejados por el
aparato partidista y que están fuera del control constitucional de la
gestión de los recursos públicos. Sus responsables las justifican en base a
la necesidad de obviar la maquinaria administrativa del Estado, que se
asume sesgada y engorrosa, en cuanto a su eficiencia y eficacia, pero más
que nada lenta, en atención a los controles a que está obligada.

Las primeras Misiones fueron las de salud (Barrio Adentro), alfabetización
(Robinson) y la de alimentación (Mercal). Estas fueron concebidas en el año
2003 para superar la crisis creada por la petición de revocatorio al
mandato presidencial de Hugo Chávez Frías y están dirigidas hacia los
estratos sociales más bajos de la sociedad venezolana. Su éxito llevó a los
ideólogos del gobierno a expandir su ámbito de acción a otros grupos, menos
numerosos pero con algún nivel de oposición al gobierno. El turno le ha
llegado a la ciencia; el blanco son los investigadores, los académicos y
los profesionales de la técnica.

A los científicos se nos hace muy difícil cuestionar un aumento de las
asignaciones a nuestro sector, especialmente cuando este está tan desistido
como lo está en la actualidad, tanto en consideraciones como en recursos.

Recientemente, en una Asamblea de investigadores de la Facultad de Medicina
de la Universidad Central de Venezuela, los científicos se quejaron
amargamente de las condiciones de la infraestructura sobre la que yacían
sus laboratorios. Hay edificios en que no se puede conectar un nuevo
aparato sin causar un colapso de la red eléctrica, ello para no señalar la
crítica situación de la escasez de agua, espacio o de otros servicios
básicos en la Ciudad Universitaria de Caracas. Para el Alma Mater
venezolana son ya 50 años sin poder modernizar su planta física. Pues bien,
entre esas sentidas quejas pudimos oír al coordinador general de la Misión
Ciencia expresar su intención de gastar (no así invertir) 600 millones de
US Dólares antes de fin de año. La Misión Ciencia está comprometida a
varias cosas especificas, entre las que están, formar veinte mil nuevos
doctores (Ph.D.) o darle entrenamiento de postgrado a sesenta mil
licenciados. Pero fundamentalmente, su accionar está centrado en sacudir
las fundaciones del estamento de ciencia venezolano el cual fue construido
sobre las premisas de un Ométodo científico¹ que es considerado ahora como
anatema.

El modelo de nuestras Misiones se ha constituido en un producto de
exportación y la presión venezolana por su aceptación se hace patente en
los foros en donde tomamos parte. Es así que están apareciendo en Bolivia
que ya cuenta con una Misión Identidad (registro electoral/civil) y Barrio
Adentro (Salud). Esperamos que si la Misión Ciencia terminase siendo
exportada a otros países, sus sociedades la aprovechen bien y nos hagan el
favor de retroalimentar sus experiencias. Así puede que el bolivariano
gobierno se convenza de la necesidad de introducir criterios de evaluación,
verificación de metas y, muy especialmente, procesos de contraloría.

Conociendo nuestro terruño no podemos dejar de preocuparnos porque tan
importante cantidad de dinero, termine principalmente por encontrar los
caminos del dispendio, despilfarro o la omnipresente corrupción.

(*) Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales

Fundado hace 25 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar
Cerrar
Botón volver arriba