Opinión Nacional

Misoginia revolucionaria

La revolución no se ha contentado solamente con golpear mujeres, usando para ellos a los “Ton ton Macute” de verde olivo; no se ha contentado tampoco con acribillarlas a balazos como en Altamira, sino que ahora en ese rictus de asco que sienten los grandes revolucionarios por las féminas, han decidido ponerlas a buen recaudo en una cárcel: abogadas, periodistas, ex magistrados, dirigentes políticos, no importa. No importa el estatus, ni el grupo social, ni menos el rol que las féminas cumplan.

Las odian, las odian las odian…¡Ay mamá…! Pareciera que se olvidaron de que fueron paridos ( o tal vez mal paridos por una hembra). ¿por qué se desata ese odio tan grande por hombres en las alturas del poder? Esto que está sucediendo se parece al síndrome de Alejandro Magno, quien tuvo tanto poder que le era imposible compartirlo con mujeres. Odiaba a su madre, aunque esta le permitía el cariño de su amiguito de la infancia. Odiaba a sus mujeres (se casó cuatro veces) porque sus esposas le recordaban a su mami. Alejandro en el campo de batalla no era valiente; era una loca armada y le encantaba ver correr la sangre, incluso la suya.

¿Han leído ustedes alguna vez, o visto, lo horroroso y sangriento que son los crímenes de los gay? – Es posible que esta carga emocional sea producto no del mariconismo mismo del ser, lo cual no es criticable, sino que del despecho que algunos de estos seres tienen en contra de la sociedad y reniegan, inconscientemente de haber nacido, y por eso, inconscientemente, culpan a las mujeres de sus problemas, de sus vidas que en el fondo son un fracaso como hombres. Son “resentidos erectus”…
En los últimos tiempos estamos viendo, con aprehensión, como se persigue a las mujeres, en especial a aquellas que han demostrado se fuertes y luchadoras. El temor a las mujeres de ciertos sectores de la casta judicial, así como de la casta gobernante, que para el caso da lo mismo pues no hay Estado de Derecho ni menos división de poderes, es patético. Lo peor de todo es que las organizaciones supuestamente femeninas que deben defender a las mujeres se consideran revolucionarias y aceptan todos los atropellos en contra del género femenino. ¿Será que nos estamos trasformando en una neo-Esparta en donde todos los poderes los tienen los “guardianes de la patria” que no distinguen entre mancebo ni manceba?
Lo que sucede debería hacernos reflexionar. En una sociedad partida, dividida, corrompida y sin valores, alguien tiene que salir en defensa de las mujeres. No podemos dejar que los centuriones misogínicos insulten lo más valioso de una sociedad.

*E-mail: [email protected]

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