Opinión Nacional

Moral fascista

El fascismo impone un discurso mediante el cual muestra un espejismo de sociedad que vende como social, nacionalista y justa. De allí a que se grite y se salude al Führer de turno con el eslogan de “patria, socialismo o muerte”, en lugar del “Ave César”, que se usaba con los dictadores de turno en el imperio romano, es la metamorfosis que ha sufrido, a través de los siglos la moral de quienes se creen predestinados por la historia a pisotear los derechos humanos.

I

Baltasar Garzón, insigne y criterioso juez español, quien abrió una ventana al mundo para que los usurpadores del poder popular puedan ser juzgados, de acuerdo con leyes que contemplan, mediante un nuevo Paradigma moral, que los crímenes políticos, así como las masacres y matanzas efectuadas con acuerdo a leyes inmorales, puedan ser tratados como crímenes de “lesa humanidad”, tuvo que sufrir una serie de improperios de personas y personajes que se supone tienen la responsabilidad de impartir “justicia”, que no es otra cosa que un valor, una virtud moral que inclina a los seres humanos a recibir y darle a cada cual lo que le pertenece como propio ya sea esto propiedad, libertad, democracia, o bienes espirituales.

Los deberes de los Magistrados, jueces y abogados son exigidos por la justicia conmutativa y por la justicia legal. En otras palabras, la justicia legal que es el resultado de la relación intencional que pone la persona al practicar un acto mirando a las exigencias del bien común y que tiene una razón formal bien definida, que le constituye en justicia verdadera no particular, sino general. Esta es la justicia codificada o escrita de acuerdo con la decisión de la sociedad que debe poner un freno moral de sentido común, a las actuaciones de sus miembros para que todos sean tratados con el mismo criterio.

II

La justicia conmutativa es la que se da entre individuos, y se regula por el derecho conforme al principio de igualdad, entre lo que se da y se recibe. A la vez tiene una finalidad social ya que colabora con la paz y el bienestar de la comunidad y esto ayuda a realizar la satisfacción entre los hombres de las necesidades. Pero, la llamada justicia social es siempre abusiva e impropiamente sobrepasa el campo especifico de la legal y de esa justicia, los totalitarios, los dirigentes y/o Magistrados, que no creen en el justo derecho, se aferran para poder coartar los derechos humanos…Esta justicia se supone que debería estar basada en el sentido común pero, no siempre es así. Todos los dictadores, desde Calígula a Pinochet, han abusado de la justicia social para aplastar libertades, asesinar y torturar impunemente, coartar la libertad de prensa, condicionar la vida ciudadana, etc..No en vano, el partido de Hitler se llamaba Partido Nacional Socialista.

De acuerdo con los filósofos (y el estudio de la filosofía, en especial de la Ética, no es el fuerte de los abogados que luego devienen en jueces y magistrados), los jueces y magistrados deben tener “la capacidad intelectual que requiere su cargo, conocimientos jurídicos suficientes, sagacidad práctica y una integridad moral incorruptible”. Si esto no fuera así ¿cómo el juez o magistrado dictará sentencia contra un acusado? – El Juez o Magistrado debe actuar con certeza moral, obtenida por medios legítimos de las pruebas y estimadas según su conciencia[.1] .

En otras palabras, no se ha debido, no se puede tratar de payaso, de mercenario, y de otros epítetos más, al juez Garzón, porque en Venezuela habló de la necesidad de una magistratura moral, ética, neutral, en buenas cuentas. Garzón enfatizó sobre la democracia y la libertad. Al parecer, la magistratura venezolana, que no fue aludida directamente se sintió tocada por algo que todos los seres en su sano juicio desean: democracia (sin apellidos). La democracia es una valor de sentido común que es el que se supone debe entender y respetar quien imparte justicia. Pero, ¿cómo se puede impartir justicia cuando los magistrados y los jueces gritan, a todo pulmón en actos públicos “socialismo, patria y muerte”, cuando la Ética nos manda a defender el derecho natural a la vida y manda a los magistrados a no tomar partido político.

III

Supongamos de que Garzón sea culpable de algo, cuestión que a nuestros magistrados no les consta. Supongamos que tiene una afinidad política, cuestión que tampoco pueden probar; supongamos que es feo, lo cual dependerá del sentido de la estética (y no de la estática) que tenga quien lo juzga, supongamos que es payaso, lo cual es fácil negar pues nunca ha trabajado como tal en un circo, ¿tiene la Presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, la capacidad, facultad o moral y ética, para insultarlo tan soezmente? – Si un Juez tiene estas aprehensiones con respecto a un colega, que por cierto tiene estatura internacional, cuestión que no se da con nuestros magistrados, debe inhibirse de hablar o de opinar, eso es Ética, pues moralmente no puede juzgar sin pruebas…

El juez, el magistrado, debe entender de que él (o ella) son los árbitros entre lo legal y lo moral. Ellos no tienen patente de corsario para insultar, para criticar, o para decidir quienes son buenos o malos porque están o no están con sus posiciones políticas doctrinarias.

La posición de nuestra magistratura tiene más que ver con la moral política que con la moral judicial. Y, de acuerdo con la moral política, tampoco lo están haciendo bien pues no han tomado partido por el bien común. Ante esto, debemos recordarle a quienes se amparan en la impunidad del cargo que el ser humano es responsable por sus actos. Esto que han hecho, en filosofía se define como acto humano y por lo tanto estos son imputables a quienes los hacen. No vengan a decir mañana “yo no sabía”, “yo estaba obligado (a) por las circunstancias”, “yo fui engañado (a)”.

IV

Así que tenemos algo irrefutable: “el acto moral humano es el que realiza el hombre (ser humano), consciente de la bondad o malicia del objeto y movido por la libre decisión[.2] ”.

La inteligencia es el factor principal de la conducta moral. Un estúpido no puede actuar moralmente porque no puede diferenciar que es bien y que es mal. La inteligencia nos hace tomar noción de nuestros actos, circunstancias y sus consecuencias. Por lo tanto la inteligencia es un factor determinante de la responsabilidad de nuestros actos. Siendo esto así, debemos preguntarnos ¿tienen inteligencia quienes insultaron al juez Garzón? – Si no la tienen, serán moralmente irresponsables o no responsables de sus actos, pero, también, puede que sean fascistas que persiguen un bien (para ellos) que no siempre será bien para los demás; si es así el caso, sí son, moralmente responsables de sus actos, como lo fueron los nazis en el Tribunal de Nüremberg…

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