Opinión Nacional

MUD estudia fórmulas para aplicar la tarjeta de la unidad

Todavía ni es única ni es unitaria, es la tarjeta de la unidad. Dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática explican que la decisión tomada el pasado 29 de julio, por unanimidad, de aprobar la creación de un símbolo para colocarlo en la boleta electoral lo que pretende es iniciar los pasos administrativos para el uso de la tarjeta.

Ante las diferencias que persisten entre los partidos sobre el modo de usar el símbolo unitario, la decisión permite comenzar el diseño gráfico de la tarjeta y estudiar los pasos necesarios para que esta aparezca en la boleta presidencial de 2012.

Luego de que se conozca el cronograma electoral, los partidos tendrán la opción de adherirse a la tarjeta. Desde Copei se asegura que la iniciativa de llevarla a una tarjeta única es apoyada por 12 de las 14 organizaciones políticas que integran la alianza opositora: las que se han mostrado reacias a aceptar la tarjeta única son Primero Justicia y Podemos.

Los mecanismos. El coordinador electoral de UNT, Vicente Bello, indica que hay varias maneras de incluir el símbolo unitario en la boleta. «Es una tramitación interna ante el Consejo Nacional Electoral que no genera mayores problemas», asegura.

Bello explica que la opción más sencilla sería que una o varias de las agrupaciones legitimadas ante el CNE que integra la MUD informen al organismo electoral, en los lapsos establecidos por éste en 2012, que sustituirán su tarjeta por el símbolo unitario.

Luego, sólo bastaría con que el resto de las organizaciones políticas envíen una comunicación al CNE informando que se adhieren al símbolo de la unidad.

En el caso de que todos los partidos decidan sumarse a la tarjeta de la unidad esta pasaría a ser la tarjeta única de la oposición. Esta opción está estipulada exclusivamente para el candidato presidencial. «Debe también tramitarse que los únicos autorizados para postular o cambiar los candidatos sean representantes de la MUD», afirma Bello.

La otra alternativa es recoger firmas para inscribir la tarjeta como si se tratara de un nuevo partido. Bello señala que esta es la manera más engorrosa.

En este caso, la MUD deberá presentar las firmas equivalentes a 0,5% del padrón electoral en, al menos, 12 estados para inscribirse como partido nacional. Luego deberá nombrar a las autoridades de ese partido. «Esta es la opción menos probable», considera Bello.

Los argumentos. El calendario electoral puede influir en la decisión final que tomen los partidos. Si las elecciones presidenciales son separadas de las de gobernadores y alcaldes es más factible la utilización de la tarjeta única. En el caso de que todos los comicios se realicen en una sola jornada se dificulta su aplicación debido a la posibilidad de desacuerdos en algunos candidatos a gobernadores, alcaldes o consejos legislativos. Este escenario imposibilita usar la tarjeta única, a menos de que la elección presidencial sea colocada en una boleta aparte.

Hay partidos que ya expresan respaldo a la tarjeta única como Copei, AD, Proyecto Venezuela y La Causa R; otros, como ABP, MAS y Voluntad Popular, también han apoyado la iniciativa.

El secretario general de Proyecto Venezuela, Carlos Berrizbeitia, señala que la tarjeta daría una muestra de unidad a la sociedad y sería un gesto de desprendimiento de los partidos: «14 partidos apoyan la tarjeta única y 2 no. Eso avanza y no creo que ningún partido se vaya a arriesgar a estar fuera de la unidad superior, eso arrastraría a los otros también a apoyarnos».

Posición contraria es la del integrante de PJ Ramón Muchacho que considera que la discusión sobre el símbolo unitario es un debate que interesa principalmente a la clase media: «Me sorprende que ya haya jefes de partidos dando por sentado que apoyarán la tarjeta única. Si nuestro coordinador nacional sale de una vez a decir eso se forma un lío dentro del partido».

PJ es el partido más reacio a aprobar la tarjeta única. Muchacho señala que su aplicación disminuirá el número de testigos de la oposición. Explica que aunque dentro de los centros electorales sólo se permite un testigo por alianza, cada partido puede acreditar un testigo.

La multiplicidad de tarjetas permitiría tener más veedores que sustituyan a los testigos que falten en una mesa o que releven a los que deban abandonar los centros de votación. «Se precipitan los que desde ya sacrifican su tarjeta porque no tenemos el calendario electoral», apunta.

Berrizbeitia indica que el argumento de PJ obedece a un cálculo electoral: la posibilidad de que la tarjeta amarilla sea la más votada en el caso de que Henrique Capriles Radonski triunfe en las elecciones primarias de la MUD. «Nos estamos jugando un país, no los colores de un partido», expresa.

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