Opinión Nacional

Nadie escucha

Hemos venido desarrollando un país sin inspiración por lo colectivo, intentando diagnosticar problemas desde puntos de vista que rayan en lo anarquista en su esencia, sordo en sus bases y ciego en su ejecución.

He de confesarme como un ser de acción, con doctrinas claras enfocadas hacia lo más básico de la vida, como lo es la felicidad; hacia ese lugar enfoco diariamente mis energías, en un gran intento por dosificar las tragedias diarias de un país repleto de eruditos diagnosticadotes sin capacidad alguna de ofrecer soluciones o escuchar terceras opiniones.

Doy un paseo por las universidades y encuentro un grupo de estudiantes que dejaron las piedras por las ideas, jóvenes inquietos por ofrecer alternativas a todos los problemas que nos aquejan. Nuestras universidades están llenas de personas capaces, sin embargo, más pueden los encapuchados, los estudiantes de 15 años en el mismo semestre o esos parásitos que corroen las estructuras mismas de nuestras máximas casas de estudio o recintos del más alto valor educativo.

Cuántos papeles encontramos en las bibliotecas de cada facultad, sí, papeles, porque eso son las Tesis de Grado que plantean en muchos casos “Verdaderas soluciones”, papeles sin valor que ocupan un espacio, es que acaso hay que “estar con el movimiento” para ser oído… imagino que actualmente sí. Ingresar en cualquier universidad Venezolana es encontrar personas realmente preocupadas por nuestro país, estudiante, profesores, gente que, como uno, trabaja o estudia para producir, ser alguien en la sociedad, ellos intentan “ser felices”
Me preocupa encontrarme al borde de la incapacidad de actuar y recuerdo el mejor legado de nuestra existencia: “nuestro pensamiento en acción”, es por ello que dedico estas líneas a quienes sí se preocupan y ocupan, a quienes de alguna forma escuchan soluciones y las ponen en práctica, sean de la tendencia que sea.

Es complejo entender qué nos trajo al lugar donde nos encontramos, qué hemos hecho para merecer tanta desidia, tantos “dirigentes” entre comillas.

Por dónde puedo empezar, enumerar los mediocres que quedarán en la historia es tan difícil. Más de 50 años de “Democracia”, más de 500 años de luchas, siglos sordos a los que trabajamos con todas las fuerzas por nuestra realización como seres humanos. Qué paz puede haber si no escuchamos a los que sufren, es en ellos donde están las soluciones, en ellos está la sabiduría. Qué felicidad puede haber si gran parte de nuestros compatriotas se despiertan con el estomago y sus bolsillos vacíos.

Es sencillamente imposible no perturbarse con las cifras reales de nuestra economía, con menos dinero, países han hecho florecer desiertos; pero el temor a quedar mal ante la opinión pública (o factores de interés) por medidas antipopulares, nos hacen retroceder e inevitablemente caer en un vacío del que difícilmente podremos salir. Me pregunto qué es más grave, si tomar las medidas correctas a todo costo o sencillamente no hacer nada y seguir en la abúlica expresión del diagnóstico sin soluciones, enfermedad que por demás poseen todas nuestras clases dirigentes. Hasta cuándo nos vamos a mantener en esa inercia e ineficaz demagogia, hasta cuándo los que sí nos preocupamos por nuestra tierra nos mantendremos con los brazos cruzados, formando parte de ese grupo minoritario de mediocres “dirigentes”
No, no estoy llamando a la insurrección, estoy llamando al trabajo, pido ser oído, pido la oportunidad de sembrar la semilla de mi trabajo. Cuántas puertas se han cerrado por no tener la “palanca” necesaria, cuántos profesionales honestos ocupan el sillón de sus casas sin la oportunidad siquiera de poder comprar el periódico para buscar empleo; cuánto joven estacionado en una esquina esperando para atacar a su próxima víctima, sin posibilidad de entrar o terminar sus estudios primarios tan siquiera, cuántos niños consumiendo drogas jugando con sus fantasías en vez de con sus juguetes.

Cómo se ha destrozado el sueño Venezolano, cómo nuestra apatía y dejadez nos ha permitido llegar a donde estamos Debemos buscar alternativas ya para ello no es suficiente con lo que tenemos, el gobierno centrista que lo abarca todo y no hace nada. Debemos encontrar Las soluciones con la sabiduría del alma puesta en Venezuela y sus habitantes, basta de tanta ineficacia. Le exijo a nuestra clase dirigente, que actúe, que escuche las voces de un pueblo que necesita soluciones, los gritos de “ya basta de tanta palabrería y promesas vacías” basta de dimes y diretes, de tanta discusión estéril, caramba… ¿Es que no importa el país? ¿No importa más de la cuarta parte de nuestra población que muere de hambre? Francamente… Venezuela se cansa sin saber qué hacer.

Es de verdadera importancia llamar la atención de quienes dirigen los destinos de nuestro país, para que pongan de lado su conocimiento abstracto y se concentren en su sabiduría (escondida en algún lugar) de manera que surja la real preocupación por la gente, por nuestro país; debemos dejar de lado las diferencias superficiales, abocarnos frontalmente a ser creativos, encontrando en nosotros mismos las soluciones a nuestros problemas sin culpar caprichosamente a otros de nuestros infortunios, somos nosotros los únicos dueños de nuestras vidas y “destinos”, somos nosotros, quienes a fuerza de paciencia y mucho trabajo alcanzamos nuestras metas, es a través de nuestra convicción real de vivir y dejar vivir, de ser feliz y hacer feliz a tu entorno que podremos alcanzar el gran objetivo de unificar a nuestra querida Venezuela en esta existencia.

Luchemos juntos por ese objetivo y lograremos triunfar sobre todas las dificultades.

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