Opinión Nacional

Ni caballos, ni tanques

¿Es verdad lo del Guri? ¿De qué me hablas?, contesté. Que el Presidente salió diciendo por televisión que el Guri lo había construido Pérez Jiménez. No lo sé, pero vamos a averiguar al respecto y te llamo.

Luego de ver la prensa y algunos videos encontramos que el domingo 25 de abril, en su Aló Presidente, el primer mandatario había hecho campaña por Pérez Jiménez a quien designó como el presidente más importante del siglo pasado, «mejor que toditos ellos», acotó. Lo dijo en Apure y detrás de él, en el encuadre televisivo, tenía unos caballos amarrados al lado de unos tanques de guerra.

Caballos y tanques. Pensé en la Primera Guerra Mundial y en la Segunda, en el horror de la guerra, en las dificultades y miserias que arrastran los conflictos bélicos y también en ese singular mundo de los militares venezolanos. A ellos les ha tocado vivir durante más de
un siglo sin guerras, para felicidad de los venezolanos, y por eso aquellos caballos y tanques detrás del Presidente parecían un decorado de telenovela. En el imaginario actual el poder militar está más asociado con cohetes dirigidos desde computadoras, que con el relincho y el pistoneo.

Hablar bien de una dictadura es una opinión personal, y que a un teniente coronel le guste la presidencia de un dictador-general no debe sorprendernos, aunque no tendría por qué ser así. En todo caso, durante los 10 años en que estuvo Pérez Jiménez en el poder se
realizaron obras públicas importantes. La diferencia con la actualidad es tan abismal que sin duda hay nostalgia por la eficiencia desaparecida.

Pero regresemos al Guri. En su disertación histórica de aquella tarde, el Presidente se entusiasmó alabando a Pérez Jiménez y su gobierno, y les dijo a los militares que allí escuchaban que el dictador había construido el Guri. ¿De nuevo modificando la historia? Nadie tuvo la
gentileza de advertirle su error o -quizás- su mala fe. Pensé, viendo el video, que muchos de los militares allí presentes sabían la verdad, pero nadie se atrevió a advertírselo. Hubiese sido reconfortante ver a algún oficial diciendo: «Perdone, señor Presidente, pero se le escapó
un detalle, el Guri…». Pero no, callaron. Un silencio militar.

Sin embargo, la historia real es conocida: el gobierno de Pérez Jiménez empezó la construcción de la presa Macagua I, que continuó el gobierno de Rómulo Betancourt, quien la inauguró en 1961. Años más tarde, el mismo Betancourt inició los trabajos del Guri, represa que
se terminó durante el gobierno de Raúl Leoni en 1968. Luego han continuado realizándose ampliaciones y nuevas presas.

No hay caballos ni tanques que puedan ayudar a cambiar la historia. Así como durante el gobierno de Pérez Jiménez se hicieron obras importantes, igualmente los gobiernos democráticos las multiplicaron y continuaron realizándolas hasta armar una infraestructura que ha sido modelo en América Latina. Pero lamentablemente en el siglo XXI, ya no hay obras. Los caballos y tanques adornan el gobierno de la palabra.

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