Opinión Nacional

¡No volverán!

Es evidente la desilusión ante un discurso político repetitivo, vacío y demagógico que en el transcurso de 9 años ha agotado la capacidad para generar entusiasmo en la población. Las arbitrariedades y el autoritarismo, las políticas erróneas que han llevado a un grave deterioro de las condiciones de vida de la población, el derroche de dinero para mantener la popularidad internacional del presidente, la creciente y profunda corrupción de la elite dirigente con la complicidad del máximo líder, la clara ineptitud de ministros, gobernadores, alcaldes, parlamentarios, jueces, concejales, gerentes, etc. para resolver el más mínimo problema popular y el efecto de la brutal descomposición social con su saldo de delincuencia, criminalidad y anarquía; presenta un cuadro que obliga al surgimiento de un nuevo liderazgo.

La crisis política contrasta con la destrucción del aparato agroindustrial e industrial del país, puesto que las formas de producción impulsadas por el oficialismo (cooperativas, fundos zamoranos, etc.) y las acciones para combatir el desabastecimiento creciente de bienes y productos de primera necesidad mediante importaciones desenfrenadas desde un mercado internacional con tendencia al incremento de los precios; representan la profundización de una economía de puerto que aumenta la dependencia del país, genera desempleo e incrementa el gasto del Estado. Cuestión que coloca a la economía al borde de un déficit fiscal que obligaría al gobierno a tomar medidas antipopulares; porque si bien los precios del petrolero le han dado margen de maniobra al gobierno, la situación de PDVSA apunta hacia una grave crisis. A la perdida de su capital humano y técnico luego del paro del 2002, debe sumársele las funciones que no le son propias que la presidencia de la república le ha asignado. Esto de cara a una posible recesión en los EE.UU que ya algunos economistas comienzan a señalar, y los efectos que tendría presionando la baja de los precios del barril; presenta un cuadro difícil para un gobierno populista como el de Chávez.

Pero el relanzamiento de la consigna ¡No volverán! se corresponde a la intención de Chávez de ubicar la contienda electoral de gobernadores, alcaldes y diputados regionales, como una contienda entre «los revolucionarios» y las cúpulas del pasado; porque sabe que las encuestas indican que de ser hoy las elecciones, apenas el 3% de los venezolanos sufragaría por figuras identificadas como las cúpulas que gobernaron en el pasado. Recordemos que el termino oposición, es ubicado por la población como los sectores que defienden privilegios, teniendo como mal ejemplo lo sucedido en el Carmonazo del 12 de abril, donde el aprovechamiento de la crisis política-militar de ese momento por parte de los sectores mas reaccionarios del país, conllevó a la perdida de credibilidad del sector opositor y el regreso de Chávez al poder.

Son 24 gobernaciones, 359 alcaldías y varios diputados regionales que necesitamos elegir; por lo tanto, debemos tener planes concretos en cada circunscripción e impulsar liderazgos conectados con los problemas de la gente. Al igual que el referéndum de diciembre, hay que evitar la polarizacion entre Chávez y el pasado. Para ello debemos evitar un nuevo carmonazo a la hora de darse un acuerdo político nacional en la escogencia de los candidatos. La unidad es esencial, pero no solo se requiere de la unidad de los factores políticos en torno a determinados candidatos, sino que los elegidos representen una renovación del liderazgo desgatado, que unan a los ciudadanos mas allá de su ubicación ideológica y que tengan trayectoria y por ende compromiso social, para lograr una gestión diferente.

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