Opinión Nacional

Nuevo decreto de guerra a muerte

Camarados y camaradas, compatriotos y compatriotas, bolivarianos y bolivarianos, hermanos y hermanas del Proceso y de la Revolución:

Un ejército de hermanos combatientes, enviado por el abuelo y el tío de la Patria Querida y Bonita, ha venido a libertaros, y ya lo tenéis en medio de vosotros, después de haber expulsado a los opresores de la humanidad.

Nosotros somos enviados por el Comandante Supremo a destruir a los imperialistas, a proteger a los bolivarianos y a establecer los gobiernos socialistas que formaran la Confederación de Estados Libes de América. Los Estados que cubren nuestras armas rusas y chinas están regidos – por ahora – por sus antiguas constituciones oligarcas y por magistrados venales, gozando plenamente de su libertad e independencia para ser arbitrarios y déspotas; porque nuestra misión sólo se dirige a romper las cadenas de la servidumbre que agobian todavía a algunos de nuestros pueblos, sin pretender dar leyes ni ejercer actos de dominio, a que el derecho de la guerra podría autorizar, pero recordamos siempre las palabras ciertas y justicieras de nuestro Comandante Eterno: “Nuestra Revolución es pacifica pero está armada, no se confundan”.

Tocados de vuestros infortunios, no hemos podido ver con indiferencia las aflicciones que os hacían experimentar los bárbaros imperialistas, que os han aniquilado con la rapiña y os han destruido con la muerte; que han violado los derechos sagrados de las gentes; que han infringido las capitulaciones y los tratados más solemnes; y en fin han cometido todos los crímenes, reduciendo la República Bolivariana de Venezuela y a sus aliados del ALBA y de PETROCARIBE a la más espantosa desolación. Así, pues, la justicia exige la vindicta, y la necesidad nos obliga a tomarla. Que desaparezcan para siempre del suelo latinoamericano los monstruos que lo infestan y han cubierto de sangre; que su escarmiento sea igual a la enormidad de su perfidia, para lavar de este modo la mancha de nuestra ignominia y mostrar a las naciones del universo que no se ofende impunemente a los sagrados hijos de Bolívar

A pesar de nuestros justos resentimientos contra los inicuos imperialistas, nuestro magnánimo corazón se digna, aún, a abrirles por última vez una vía a la conciliación y a la amistad; todavía se les invita a vivir entre nosotros pacíficamente, si detestando sus crímenes y convirtiéndose de buena fe, cooperan con nosotros invirtiendo en divisas en nuestra industria petrolera y pagando a tiempo sus impuestos, y no reclamando ante el CIADI sus derechos.

Todo imperialista o burgués apátrida que conspire contra la Revolución Bolivariana y no esté a en favor de la justa causa por los medios más activos y eficaces, será tenido por enemigo y castigado como traidor a la patria, y por consecuencia será irremisiblemente pasado por las armas. Por el contrario, se concede un indulto general y absoluto a los que pasen a nuestro ejército libertador con sus armas o sin ellas; a los que presten sus auxilios a los buenos ciudadanos que se están esforzando por sacudir el yugo de la tiranía norteamericana. Se conservarán en sus empleos y destinos a los oficiales de guerra y magistrados civiles que proclamen el Gobierno actual de Venezuela como legítimo y se unan a nosotros; en una palabra, los imperialistas y burgueses apátridas que hagan señalados servicios al Estado Socialista y Comunal serán reputados y tratados como bolivarianos, revolucionarios, chavistas, psuvistas y, especialmente, como socialistas del Siglo XXI.

Y vosotros, bolivarianos, que el error o la perfidia os ha extraviado de la senda de la justicia, sabed que vuestros hermanos del PSUV os perdonan y lamentan sinceramente vuestros descarríos, en la íntima persuasión de que vosotros no podéis ser culpables y que sólo la ceguedad e ignorancia en que os han tenido hasta el presente los autores de vuestros crímenes, han podido induciros a ellos. No temáis la espada que viene a vengaros y a cortar los lazos ignominiosos con que os ligan a su suerte vuestros verdugos. Contad con una inmunidad absoluta en vuestro honor, vida y propiedades; el solo título de Bolivarianos será vuestra garantía y salvaguardia. Nuestras armas han venido a protegeros, y no se emplearán jamás contra uno solo de vuestros hermanos.

Esta amnistía se extiende hasta los mismos traidores que más recientemente hayan cometido actos de felonía; y será tan religiosamente cumplida que ninguna razón, causa o pretexto será suficiente para obligarnos a quebrantar nuestra oferta, por grandes y extraordinarios que sean los motivos que nos deis para excitar nuestra animadversión.

Imperialistas y burgueses apátridas contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio del Plan de la Patria. Bolivarianos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables de la corrupción, la inseguridad, la escasez y la inopia.

Los herederos de Bolívar y del Comandante Eterno.

 

 

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