Opinión Nacional

Oración simple y oración compuesta (II)

Un atento lector me escribe en relación con el artículo anterior, para expresarme sus dudas acerca de que el infinitivo sea un derivado verbal. Él dice: “¿es lógico que consideremos el infinitivo como derivado del verbo cuando él en sí es el verbo?”. La duda es razonable. En realidad, el que el infinitivo, el participio y el gerundio sean lo que algunas gramáticas llaman derivados verbales no significa que deriven del verbo en el sentido con que comúnmente se entiende esta expresión. De hecho son formas verbales, y en su uso participan de varios de los rasgos propios del verbo. Por ejemplo, tienen sujeto y pueden llevar complementos del verbo. Pero no son verbos.

La denominación derivados verbales no es muy precisa, por lo que se han propuesto otras, pero ninguna con la suerte de esta. Esa denominación fue formulada por don Andrés Bello en su Gramática, y ha corrido con fortuna. Bello dice, en efecto: “Llamo derivados verbales ciertas especies de nombres y de >adverbios que se derivan inmediatamente de algún verbo y que le imitan en el modo de construirse con otras palabras. No hay más derivados verbales que el infinitivo, el participio y el gerundio”.

El que estas categorías sean formas del verbo no significa que sean verbos. No lo son, porque lo característico y definitorio del verbo es que puede conjugarse, y el infinitivo, el participio y el gerundio no son conjugables. Por ello otros prefieren llamarlas formas no personales del verbo, como en el Esbozo de una nueva gramática de la lengua española, publicada por la Real Academia en 1973. Aún más acertadamente se les llama también formas no conjugables del verbo.

Bello formula así mismo la idea de que los derivados verbales son nombres y adverbios, principio admitido y ampliado prácticamente por todos los gramáticos, que refuerza la idea de que no son verbos. En el Esbozo se afirma, en efecto, que “El significado más general que corresponde a cada una de estas formas no personales puede definirse diciendo que el infinitivo es un sustantivo verbal; el gerundio, un adverbio verbal; y el participio, un adjetivo verbal. (…) Además de ser formas no personales, tienen en común no expresar por sí mismas el tiempo en que ocurre la acción, el cual se deduce del verbo de la oración en que se hallen, de los adverbios que los acompañen y de otras circunstancias de la elocución…”.

En conclusión, lo de derivados verbales, especialmente en el caso del infinitivo, debe admitirse como una convención, y no tomar al pie de la letra la idea de que son derivados verbales porque derivan del verbo, en el sentido tradicional con que gramaticalmente se entiende el vocablo derivar.

He hecho esta aclaratoria antes de continuar hablando de las oraciones simples y oraciones compuestas, tanto en virtud de la consulta que se me hiciera, como porque dicha explicación se fundamenta, como dije en el artículo anterior, en que toda oración simple se forma alrededor, o sobre la base de un verbo en conjugación, lo que deja fuera los llamados derivados verbales, que no son verbos propiamente dichos, puesto que no se pueden conjugar.

De todos modos, más adelante dedicaré uno o más artículos a exponer el concepto de derivados verbales, que aquí sólo he tratado de paso.

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