Opinión Nacional

París deja de ser chavista

(%=Image(5809232,»L»)%) Ese es, al menos el lema de los miembros de la Asociación franco-venezolana «Diálogo por Venezuela» que organizó éste martes 3 de diciembre 2002; junto al (%=Link(«http://www.iheal.univ-paris3.fr/»,»Instituto de Altos Estudios de América Latina de París»)%)
, el foro – debate «Venezuela en el siglo XXI: riesgos y perspectivas de la coyuntura actual». En el anfiteatro de dicho Instituto ubicado a pocos pasos del Hôtel de Matignon y el Palacio Bourbon, despacho del primer ministro y sede de la Asamblea Nacional respectivamente; se dieron cita cuatro panelistas y aproximadamente 200 personas, en su gran mayoría venezolanos que residen o estudian en París.

Jean-Michel Blanquer, director del Instituto fue el primero en tomar la palabra, sintetizando su exposición en el carácter vanguardista de la Constitución Bolivariana en cuanto al tema de los derechos humanos, así como el impulso y la promoción de poderes y contrapoderes. El profesor de Derecho Público, que es Blanquier, no dudó en valerse del gastado cliché, de la falta de organización y la ausencia de un liderazgo dentro de la oposición; como justificación a la actual polarización política, social y militar venezolana. El auditorio, en voz baja comenzaba a interrogarse ante las lagunas o la excesiva diplomacia del ponente; hasta que éste confundió referéndum consultivo con revocatorio, y consideró la arbitraria intervención de la PM, como un simple desarme.

Maurice Lémoine, periodista de Le Monde Diplomatique, fue el segundo en intervenir; abrió su exposición-propaganda, con un parte noticioso del paro nacional en curso, en una actitud arrogante de quien ha visto y vivido todo. El irreflexivo periodista, luego dió la impresión de ponerle el piloto automático a su disertación, hasta presentar unas cifras de la (%=Link(«http://www.eclac.cl/»,»CEPAL»)%), indicando que la pobreza en Venezuela habría disminuido de un punto el ultimo año; el representante de Le Monde Diplomatique, de esa manera se estrelló contra un auditorio – en su mayoría – despojado de miramientos, que le increpó lo que consideraron una actitud provocadora.

Vicente Ibarra, antiguo embajador de Venezuela en Bélgica, el tercer invitado, exigió a través de una concisa y clara exposición, la necesidad de poner fin a los delirios bolivarianos del presidente Chávez.

Elizabeth Burgos, antropólogo venezolana, cerró el ciclo de intervenciones, considerando que Venezuela es un recién llegado al círculo de la prensa francesa; así mismo Burgos explicó e ilustró – con éxito – la especificidad del caso Venezuela, conformado por una incomprensible y particular relación entre civiles y militares; ofreciéndole a los asistentes una cátedra de historia contemporánea, desde Juan Vicente Gómez, hasta Hugo Chávez; militares, civiles, golpes y elecciones mediante.

Así las cosas, hasta éste momento los moderadores Nelson Castellano y Juan Chipilo Pulido, habían logrado contener la sed de intervención y cuestionamiento de parte de una audiencia, que hacia rato había calentado los motores del debate. De esa manera, intervinieron entre otros; un jocoso venezolano que comparó a la Constitución del 99, con nuestras hermosas misses, en el sentido que ambas son perfectas, pero es imposible beneficiarse de ellas. Un joven político francés, se interrogó sobre la relación Chávez y Carlos Ilich Ramírez; y entre lo asistentes se encontraba José Muci-Abraham, quien se lanzó con un irrelevante mini discurso.

Los miembros del circulo bolivariano parisino – presentes en el anfiteatro -, fueron excepcionalmente discretos, se limitaron a repartir el boletín número 8 de una llamada Red Internacional de Defensa de la Democracia en Venezuela; contentivo entre otros; de sendos escritos de Earle Herrera y del embajador en París Jesús Arnaldo Pérez.

Si bien a la mayoría de los venezolanos, los tiene sin cuidado – con sobrada razón – si París es o no un enclave chavista; debemos reconocer que el lobby que hicieran los chavistas, en un primer tiempo para obtener el reconocimiento de cierta prensa internacional, comenzó a gestarse en ésta ciudad, en donde casualmente viven Bernard Cassen, Ignacio Ramonet, José Bové y Vivian Forrester, entre otros ilustres miembros de la internacional antimundialización, quienes sin rubor alguno se valen del naïf presidente de Venezuela, y de cualquier otro dictador, en su obsesiva lucha contra la economía liberal.

(*): Fotografías cortesía de María Elena Rupp-Rodríguez

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