Opinión Nacional

Pase lo que pase

«En cualquier caso, pase lo que pase ya hay algo claro: el chavismo no vino para quedarse» Fernando Mires (TC, 17/4/13)

Mires es un filósofo chileno que vive en Alemania y que sigue el día a día de la política venezolana con una dedicación admirable. Sus comentarios ilustran semanalmente las páginas de este diario y son de una profundidad que vale la pena tenerlos en cuenta para el análisis de lo que está aconteciendo en nuestra patria.

Desde hace algún tiempo venimos sosteniendo que el sentimiento de cambio es mayoría, de él forma parte una franja de los que votaban por Chávez que ahora se han desprendido al votar por Capriles. Esto es un elemento clave a la hora de trazar las políticas post 14 de abril. Es cierto que a partir de los datos que un obsecuente CNE –donde el candidato de la unidad democrática no se opone a un contrincante en igualdad de condiciones sino que tiene que lidiar contra un Estado y los enormes recursos del gobierno– obtiene, losresultados del 7/O y del 14/4 ponen a la luz del día las potencialidades de las fuerzas del cambio.

Son 14 años de autocracia militarista con tendencias totalitarias al estilo cubano.

Maduro es un subordinado de los cubanos. Llega a decir que la persecución a ellos -¿cuál?– es igual a la de los hebreos y lo dice precisamente cuando representa al único Estado que en América ha roto con Israel. Su discurso está lleno de contradicciones, destacaremos la fundamental: enarbola la Constitución y luego el programa de Chávez donde habla del poder comunal y del «socialismo donde se vive mejor», soslayando los fracasos de 70 años en la URSS y 54 en Cuba, Y el «pequeño detalle» que China bajo el «socialismo» tuvo grandes hambrunas y que con las reformas desde 1978 es que ha llegado a convertirse en la segunda potencia mundial.

Maduro está entrampado: o escoge a la Constitución que habla de que Venezuela «es y será para siempre democrática» y de una economía mixta, o su «socialismo estatista y centralista», fracasado donde quiera que ha sido aplicado. Las dos cosas no pueden marchar juntas. Hay un opúsculo de mi maestro Maza Zavala titulado Yo, el Banco Central y la economía venezolana. Sigámoslo: «La gente no quiere ser regimentada ni forzada a hacer cosas que no quiere… donde quiera que hay un autócrata no hay revolución» (p. 112).

Los resultados del 14/4 ratificaron que el país está partido en dos mitades y que la mitad mayor está en contra de la forma como se viene gobernando y administrando. Esas dos mitades están enfrentadas y la que ejerce el poder, abusa de él con el mayor descaro y he allí el fondo de la crisis. Mientras esas dosmitades no dialoguen o comiencen por tener reglas claras válidas para las dos partes, y no que una trate deimponerle otro régimen de vida a la otra, la crisis se profundizará. Tiene que reconocer a la otra mitad mayoritaria, que no es «apátrida», ni «burguesa», ni «agente del imperio». Es otra parte de venezolanos que quieren la reconciliación del país, vivir en paz, trabajar en paz, ser gobernados democráticamente, en un Estado de Derecho.

No cesarán en la lucha hasta conseguir esos objetivos y tienen un liderazgo que encabeza con coraje Capriles.

No nos cansaremos de insistir en que Venezuela entrará al siglo XXI el día que supere esta autocracia militarista que gana elecciones a base de una maquinaria estatal. Eso tendrá que terminarse. Y seterminará de una manera pacífica, constitucional.

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