Opinión Nacional

Patria, Fútbol o Muerte

Algunos, en la victoria deportiva, se enorgullecen de “vestir la camiseta de la selección” o en la derrota, de “dejar el pundonor en el terreno de juego”, mientras que a otros se les escapa una desafortunada frase luego de un más desafortunado partido, durante ese ritual que llamamos “ruedas de prensa”, y dicen cosas como: “…dejo el patriotismo para los que van a la guerra”.

La guerra no siempre es asunto de patriotismo pues siempre han existido mercenarios, soldados que la hacen por órdenes, e incluso, autómatas adoctrinados para matar y morir en nombre de dios, ideologías o por instinto de destrucción (lo que Freud denominó “pulsión de muerte”). Sin embargo en el fútbol, cuando se trata de campeonatos mundiales y regionales, negar el patriotismo es casi una herejía para quienes ponen en los pies de una selección, – porque en este caso no es en las manos, – la identidad nacional.

El fútbol tiene un poder casi sobrenatural sobre millones de personas y por eso ha sido opio para pueblos, utilizado por dictadores como Mussolini o Videla; fue última excusa para guerras como la de Honduras y El Salvador en 1969; genera violencia y muertes en diversos grados y gradas, e incluso, puede convertirse en “la continuación de la guerra por otros medios” como en aquella revancha por las Malvinas que protagonizaron Argentina e Inglaterra en el Mundial de México 86.

Chemo del Solar, entrenador de la selección peruana de fútbol, “tiene razón pero igual va preso” con respecto a minimizar el significado patriótico de la goleada que recibió su equipo contra Uruguay en la fase eliminatoria del Mundial Sudáfrica 2010. En cambio, el técnico holandés de Rusia, Guus Hiddink, sí comprende “filosóficamente” lo que es el fútbol para millones de personas, y por eso se adelantó a ironizar que quería “ser el traidor del año en Holanda y con mayúsculas”, antes de que, efectivamente, su equipo derrotara a “La Naranja Mecánica”.

Lukas Podolski, que juega para Alemania, también fue sabio cuando al meter dos goles contra Polonia se preocupó en no mostrar alegría y luego del juego expresó que su corazón es del país en donde nació. Aun así, el partido derechista polaco, La Liga de las Familias, exigió revocar su nacionalidad, así como el político racista Le Penn, reclama desde hace años, que futbolistas de origen africano, árabe o caribeño no deben jugar para el equipo de Francia. Estos ejemplos muestran el estado del chauvinismo e hipocresía en Europa, que ahora se traduce en draconianas leyes de inmigración, a menos que se trate de nacionalizar a futbolistas talentosos.

Así de serio se toma al fútbol: una religión de ateos, como lo definen algunos, o una ideología totalitaria, como la catalogan otros, y por eso, aunque la expresión de Chemo Del Solar sea sensata, en nuestro balón tierra del sistema solar, conviene medir cada palabra, porque como diría un viejo tirano, esto es asunto de Patria, Fútbol o Muerte.

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