Opinión Nacional

Peor de lo mismo

El año iniciado el pasado 3D-06 pareciera la continuidad de los anteriores, pero profundizando el deterioro nacional en los aspectos fundamentales. Estamos bajo el régimen más ineficiente y corrompido de nuestra historia republicana. Le ha hecho honor a la vieja frase según la cual, no es que el sistema esté corrompido, sino que la corrupción es el sistema. Nada funciona y todo tiene precio. Ninguna de los problemas heredados por Chávez está resuelto, ni en vías de resolverse. A los viejos agregó otros nuevos más graves que los existentes, en lo interno y con relación a la política exterior. El régimen no pasa el examen en educación, salud, agricultura, comercio, industria, empleo, vivienda, descentralización, seguridad de las personas y de los bienes, defensa nacional o administración de justicia para solo mencionar algunas tareas. El retroceso ha sido espantoso en todas las áreas en las que la nación como entidad sociológica desenvuelve sus actividades. Las cifras están a la vista, a pesar de haber dispuesto de más recursos económicos y financieros que todos los gobiernos anteriores juntos.

Pero esto no es lo más grave. Lo peor ha sido el progresivo cambio del régimen democrático a otro de características totalitarias. Desapareció el principio del equilibrio y la separación de los poderes públicos, la subordinación de la fuerza armada a la autoridad civil y todo, absolutamente todo, está bajo el control y la dirección personal del jefe de un estado que mientras concentra más poder, también se aleja más de esa nación a la que tendría que servir y representar. La Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo, el mal llamado Poder Moral o Ciudadano (Fiscal, Contralor y Defensor del pueblo) y el Consejo Nacional Electoral carecen de autonomía. Su dependencia del Comandante en jefe lejos de disimularla, la asumen babosamente como ha sucedido también con Petróleos de Venezuela, las industrias básicas y los mandos militares formales e informales o paralelos. En Venezuela se acabó la democracia representativa y la tan cacareada democracia participativa consiste en que Chávez participa lo que quiere y todos compiten para satisfacer sus crecientes apetencias de poder y protagonismo.

Ahora le toca a los medios de comunicación social. No se trata solo de RCTV o de Globovisión, ejemplos de dignidad, canales emblemáticos que simbolizan la libertad y el pluralismo. La ofensiva de control o de destrucción a quienes no se rinden, es total. Prensa, radio, televisión, las nuevas alternativas informáticas privadas y todo lo demás irá siendo tomado por asalto. El tema trasciende lo jurídico. No se agota en lo político igual que la internacionalización de la fuerza armada. El régimen pasó la línea roja impunemente. Todas las alarmas están encendidas en las democracias occidentales. El problema mayor de Venezuela es el Presidente. Ese el único cambio verdaderamente necesario. Lo demás es peor de lo mismo.

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