Opinión Nacional

Petkoff, las primarias y el avispero electoralista

En un remake de aquel mítico personaje de la más célebre de las radionovelas cubanas de todos los tiempos, el apopléjico Don Rafael de El derecho de nacer, Teodoro PeTkoff finalmente habló, dando por confirmados los rumores adelantados durante un año por su nutrido equipo de comunicadores. Pone su figura sobre el tapete y convoca a los venezolanos a perder el miedo. Miedo ¿a qué o a quién? ¿A Chávez o al mismísimo Teodoro? ¿Al REP o al nuevo CNE? ¿A la PM de Barreto o al fascismo delincuencial del régimen? ¿Al castro-comunismo o a George Bush? ¿A la izquierda o a la derecha? Primera falla del breve montaje publicitario: no se nos aclara el punto. Porque se sigue hablando de elecciones, candidatos o métodos de escogencia, no del país que nos merecemos.

Más allá de las simpatías o antipatías que despierta el personaje, es bueno verlo dando el paso. Aunque posiblemente sea extemporáneo y sirva a propósitos contrarios a los aparentes: enmarañarnos en una estéril polémica electoralista lanzando una bomba de humo sobre las graves circunstancias porque atraviesa el régimen. Vale la misma observación respecto del anuncio de primarias. El recién ultimado guardia nacional, supuesto asesino del empresario Sindoni, llevándose a la tumba comprometedoras y muy graves revelaciones, así como los innumerables casos de putrefacción que nos aquejan desde los aledaños del Poder pueden descansar tranquilos. No es hora de ocuparse de ellos. Más entretenida es la farándula electorera.

Lo que está en cuestión y con una dramática urgencia no son candidatos, ni siquiera primarias y muchísimo menos elecciones. Es el desmoronamiento aterrador de un régimen que ha entrado en las pestilentes y turbulentas aguas de una agonía que no parece tener marcha atrás. Aunque si no le ponemos remedio en serio y de raíz, como a un cáncer en estado de metástasis, podría conducir perfectamente a un estado de coma perpetuo, a las aguas estancadas de un pantano en permanente putrefacción, criminal y matonesco como éste en el que comenzamos a chapotear. Lo dijo Marcel Granier en su más reciente entrevista para Descifrado en la Calle y no podemos menos que respaldarlo: estamos rodeados, reprimidos y gobernados por matones.

En cuanto a las elecciones del 3D: no es momento de candidaturas, sino de rescatar la institución electoral, en primer lugar. Pues el problema de Venezuela trasciende con mucho el escenario electoral bajo las actuales condicionantes, tal como quisieran encasillarlo los operadores del régimen. Atañe al voto, esencia de la democracia. De allí que no se trate de escoger entre éste o aquel candidato, electo en primarias o por cogollos, mediante encuestas o natural decantación. El problema es devolverle al voto su poder elector para permitir elecciones limpias, secretas y transparentes y así recuperar nuestras instituciones democráticas, quitarle el país a la delincuencia política y criminal que se lo ha apropiado y recuperar el sitial que nos merecemos entre las naciones democráticas, modernas y progresistas del planeta.

Por ello, la tarea esencial es poner en pie de guerra a la Venezuela decente, sacudirla en su conciencia y echarla a andar tras un proyecto de futuro, diametralmente opuesto al que se nos pretende imponer desde las alturas del Poder. Y la primera de las tareas no es escoger candidatos ni discutir en torno a los métodos de dicha elección ni emponzoñarnos la vida por los mendrugos que se nos extienden desde Miraflores: es exigir el irrestricto cumplimiento de la ley y demandar e imponer condiciones justas, legítimas, transparentes para recién entonces ocupar nuestro precioso tiempo en métodos e instrumentos. Ni condiciones “mínimas”, como parece aceptar Teodoro Pekoff, ni dejarse chantajear por los lapsos escritos, como parece angustiar a SÚMATE. Condiciones legítimas y constitucionales y adecuar el calendario a las necesidades de un correcto funcionamiento electoral. El campeonato mundial de Fútbol y el calendario del chavismo pueden descansar en paz. Nosotros, a lo nuestro: luchar por elecciones limpias, secretas, manuales y transparentes.

En esta línea sólo vemos actuando a la iglesia, fielmente representada por sus dos cardenales, a la Nueva Oposición Venezolana conformada por el Grupo 4 de Diciembre, el Comando Nacional por la Resistencia, Verdad Venezuela, Cambio, Mujeres por la Libertad y otros grupos de acción ciudadana. Sin contar con Acción Democrática, el único partido tradicional que parece haber hecho una correcta lectura del sismo abstencionista del 4 de diciembre.

El lanzamiento de Petkoff tras su comentado y no desmentido viaje a La Habana, el lanzamiento del ingenuo proyecto de primarias por parte de SÚMATE y el artificial avispero electoral que ambos eventos acaban de soliviantar demuestran a las claras que muchos venezolanos no terminan por comprender lo que sucediera el 4D: si no cambian radicalmente las condiciones electorales, no habrá elecciones el 3D. Con o sin primarias, con o sin Teodoro, con o sin candidatos. Estamos al borde del abismo.

Es hora de entenderlo.

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