Opinión Nacional

¿Polarización?: ¡no!

El otro día, mientras sufría pena ajena al oír a Chávez en cadena nacional, lápiz en mano, decirle a un grupo de médicos que habiendo hecho personalmente algunos cálculos y recálculos se había convencido de que había recursos suficientes para aumentarles el sueldo, ratifiqué mentalmente lo que todo el mundo en Venezuela sabe: Presidente que acuda a una reelección tiene todas las ventajas indebidas sobre cualquier otro contrincante. Chávez utiliza esas ventajas sin pudor alguno, en cualquier acto electoral que se presente y la posibilidad de un Referendo para aprobar una nueva constitución no será una excepción. Ofrece villas y castillos, materializa algunas ofertas, abusa de las cadenas para informar sobre los supuestos beneficios de la “Reforma” y repite, hasta la saciedad, ofertas como la reducción de la jornada de trabajo y un Fondo Social para los trabajadores del sector informal como si fuesen beneficios solo logrables a través del texto constitucional. Lo cual es demostrablemente falso.

Todo lo anterior apunta a un rechazo ciudadano a la nueva constitución propuesta sin que eso signifique diseñar una estrategia que nos polarice entre los que apoyan y los que no apoyan a Chávez. Lo que el “Referendo” representa es la oportunidad de oponerse a un proyecto específico (Nueva Constitución) sin pretender sacar a Chávez del poder. El Referendo Revocatorio (2004) y la elección presidencial (2006) eran actos a favor o en contra de Chávez. Este nuevo proyecto puede ser combatido por amigos y no partidarios del régimen. En este sentido el artículo de Ibsen Martínez en Tal Cual del 8.10.07 “Chávez Si, Reforma No”, tiene mucho sentido. Aunque no lleguemos al “Chávez Si” podemos decirle “No” a la Nueva Constitución sin personalizar la negativa en Chávez.

Esto tiene múltiples ventajas. Entre ellas:
– Permite a partidarios del régimen oponerse a la “Reforma” sin identificarse con la oposición formal en su rechazo a Chávez.

– Al no personalizar en Chávez el rechazo a la “Reforma” no se le da al presidente la oportunidad de defenderla ofreciendo y/o concediendo “favores” a la ciudadanía, divorciados en lo formal del proyecto constitucional. El rechazo al proyecto no es un ataque frontal a su persona. Lo que él haga en lo personal para buscar el favor popular puede ser bien recibido por chavistas y no chavistas, sin comprometer su rechazo a la “Reforma”.

– El hecho que la oposición no tenga un líder único capaz de competir con Chávez, es una ventaja, pues evita la polarización hombre a hombre y plantea la discusión como una entre ciudadanos que apoyan o no a la “Reforma”, independientemente de que apoyen o no a Chávez.

No hay duda que para derrotar a esta “Reforma” el camino más expedito para la oposición sería evitar que se llegase a un Referendo, llevando al régimen a retirar su proposición. Esta acción evitaría una posible división de la oposición entre los que querrán votar y los que preferirán abstenerse. Para los partidarios de Chávez, aunque opositores a la “Reforma”, sería menos traumático no tener que acudir al Referendo, que abstenerse o votar en contra del proyecto.

En cualquier caso, no personalizar la oposición a la “Reforma” ayudará a los venezolanos a comprender las terribles consecuencias que sufrirán, de aprobarse esta Nueva Constitución, evitando así que la figura de Chávez se convierta en el centro del debate, excluyendo del conocimiento ciudadano a todo los demás.

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