Opinión Nacional

¿Policía, o Ejército de Ocupación? Antes que Comunal… Descomunal

Desde hace ya años venimos escuchando uno tras otro los nuevos genios del saber en Seguridad Pública, algunos reales otros pretendidos, pero aparentan no ser muy avezados interpretes de tres vocablos de la misma raíz griega polis: Política, polémica y policía.

En la concreta y específica materia de policía, orden y seguridad pública y en el trascendente ámbito de la investigación criminal en la Venezuela de los últimos cincuenta años, una apretada síntesis: La impuesta ausencia de la polémica transformó el desempeño de la política, apartó del camino, o al menos ignora lo político modificando contenidos, condicionando ejercicios impide la plena vigencia de lo jurídico, por la vía de inevitables consecuencias, radicalmente modificó todo el ámbito de lo técnico en las ejecutorias de la policía.

Génesis

La negación de la política, de su expresión natural y propia, refiere el momento en el que, por las circunstancias que pudieren ser alegadas, no se permite ni se acepta la polémica como la insustituible forma y la más legítima manera de relación civilizada entre seres humanos unidos en una comunidad, sea ésta o no de variados intereses de cualquier género. Y el resultado de esta negación, ha sido siempre y en toda la historia de la humanidad, y seguirá siendo, el mismo: La antipolítica.

Cuando no se permite, no se acepta, se coarta, condiciona o no existe la polémica, no puede de ninguna manera entonces existir, la política y sus derivados. Más aún, con el tiempo, esa conducta necesariamente deteriora el capital social propio por la vía de impedir el desarrollo, la consolidación y afinamiento de las capacidades y de las habilidades de individuos y grupos de la sociedad para consolidarse y resistirse, no sólo a la colonización que pudiere pretenderse desde el exterior en cualquiera sea el terreno, sino para identificar, sustentar y mantener por cualquiera sean los medios, la vigencia de sus identificados, concitados y validados intereses colectivos.

Puesto que el vacío sólo existe y se puede mantener en condiciones de laboratorio, en esa situación de coacción, de limitación y de negación de la polémica, irremediablemente la expresión de lo que podría llamarse política deja de estar en el campo que le es común, el de los intercambios en las ideas, de la afinación y adaptación de conceptos y de vías de acción muy propios a la comunidad; de esa dinámica que se impone por los creativos disensos en el intercambio de opiniones y de experiencias propias y ajenas sobre unos ensayos y otros errores en las relaciones entre el Estado y sus ciudadanos, y en la definición y consolidación de objetivos comunes a toda una comunidad de seres humanos: Lo político.

Sin polémica sólo puede entonces existir, casi exclusivamente, la dinámica que conduce a la imposición de unos por sobre y en contra de los otros, justo a modo de: Vencer sin convencer.

Pasa entonces a ocupar ese lugar de la política sin polémica, y a posesionarse como medio excluyente de relación entre los miembros de esa comunidad de seres humanos de naturales identidades distintas, el otro término derivado de la misma raíz, mas no de la misma materialidad: La policía.

Praxis imperante

Esa ha sido la historia contemporánea de la sociedad venezolana luego de la caída de Marcos Pérez Jiménez, 51 años atrás, para no obligarnos en el planteamiento a referencias anteriores a esa fecha.

En el tan mencionado Pacto de Punto Fijo que se negoció antes y firmaría luego entre los líderes de moda de la época del 23 de enero de 1.958, se hace precisamente sobre esa premisa: Coartar, limitar, evitar, subsumir de hecho e impedir la polémica entre los representantes de los grupos de intereses contrapuestos en Venezuela.

Ello, según “los negociadores” del momento, en función exclusiva de dar inicio, de lograr el asentamiento y la consolidación de lo que consagraron entonces en su conciliábulo, como una adaptación de democracia para la Venezuela de ese momento.

Como está bien probado y comprobado en los hechos políticos de estos últimos cincuenta años y por el hoy vigente, se trata siempre, ayer y hoy, de una pretensión, no de un proyecto moderno concreto e incluyente de todos los habitantes del territorio. De allí precisamente la definición que acertadamente Juan Carlos Rey acuña para referirse a ese período: Un “Sistema de Conciliación de Élites”.

A partir de ese momento, y para edulcorar el asunto a los ojos de los afectados y mantenerse en la negación y en la impuesta ausencia de la polémica, unos y otros, partidos, líderes y hasta grupos de la sociedad civil en función de sus intereses privados, imponen entonces por sobre el vocablo democracia, un calificativo o apellido: Democracia Puntofijista; Democracia con Energía; más reciente, Democracia Socialista.

Práctica cotidiana

Allí, en esa “multisápida” cayapa; en ese voluntariamente acordado asesinato de la política con la negación de la polémica, se instauraron las fuentes de donde emanaron o se deslizaron por simple gravedad las aguas de estos lodos. Y allí precisamente, nació la necesidad de que el tercer vocablo derivado de la raíz griega polis, tomara y se instalara casi como la única y excluyente forma de expresión de la política: La Policía.

Sobre ese andamiaje se sentarían y consolidarían con el tiempo, como lo comprobamos en el diario hacer del hoy, todos los errados esquemas que arrastramos como parte de esta cincuentenaria cultura de laissez faire, laissez passer.

Las ideas, los conceptos y las funciones que determinarían luego que la policía, dejara de ser una actividad normal expresamente regulada por el cuerpo de leyes del Estado para cumplir y hacer cumplir esa Ley, para convertirse la actividad policial en un complejo de operaciones en exclusivo destinada a un solo fin: El control social por los medios coercitivos en manos no ya del Estado sino de quienes –electos o selectos– tomaban el mando y el control del gobierno.

A partir de ese momento, se instaura el resultado de decisiones –de hecho mas no derecho– sujetas al libre albedrío de quien en una u otra oportunidad, como hombre de confianza del Presidente y designado en expreso, se juramenta y asume el mando al frente del máximo órgano superior jerárquico responsable por la seguridad pública en Venezuela: El Ministerio de Relaciones Interiores, hoy, Ministerio del Poder Popular para Interiores y Justicia (Minpopoinjust).

Bien lo afirmó en los sesenta Casamayor “… La policía no es represiva, represivo es el uso que de ella hace la política…”

La misma historia

Hoy nos encontramos con otra de esas tan sesudas genialidades de los más recientes aprendices de brujo: La Policía Comunal. Un nuevo empezar de cero, según las aspiraciones de sus ductores.

Se trata en definitiva de organizar, implementar, poner a punto e imponer por la vía de la más burda manipulación mediática, una obra de curiosos, de pretendidos estudiosos o de supuestos o avezados expertos en Ingeniería Social; sean éstos nacionales y/o importados.

Quizás a imagen y semejanza de aquel llamado del mariscal Pétain, Presidente del Gobierno de la República de Vichy (1940-1944) en la Francia ocupada, quien en su discurso radiofónico pronunciado el 30 de octubre de 1940 –Cadena Presidencial, versión de la época–, llamó a todos los franceses a colaborar. De allí nace el término francés collaborationniste.

No es otra cosa que: Convertir al mayor número posible de individualidades en la población civil en colaboracionistas, en “confidentes” gratuitos de las fuerzas del orden. Encuadrarlos en grupos e individualidades quienes: “… esperando a cambio seguridad… también sobre la coacción o por miedo… esperan obtener ganancias, enriquecimiento y favores… [se] asimilan [a] la ideología y el comportamiento…” del opresor.

Sin embargo

Pareciera se ignoran con olímpica destreza, que hoy en día, por la misma irresponsabilidad probada de múltiples “revolucionarios” en múltiples ocasiones a lo largo de diez años, significativas cantidades de armas, municiones, explosivos, granadas y otros equipos bélicos, han sido distribuidas dentro de la población civil. Por lo visto, se desconoce a conciencia, que buena parte de ese equipamiento bélico está en manos de individualidades y grupos quienes, amparados en la impunidad, imponen su voluntad en uno u otro sector geográfico y comunidad de pobladores, hasta el punto de que, unidades policiales y de combate de la misma fuerza pública les está impedido el acceso a esos espacios físicos: La policía, civil o militar, no puede entrar en esos territorios y dominios de grupos civiles en armas y de intentarlo, como ya ha sucedido, son repelidos con las armas y el fuego a discreción. Mas aún, los grupos asumen funciones de gobierno en los sectores de su dominio, hasta imparten su particular “justicia”, por sus propios medios.

Colaboracionismo

Un sistema destinado específicamente al control social por los medios coercitivos en manos del Estado y frente a las individualidades y/o grupos de habitantes, primero –antes de extenderlo al total del territorio y de la población– en los barrios marginales de las ciudades: a) sea mediante la pérdida de oportunidades y de ventajas materiales en manos de representantes del gobierno; b) sea mediante la exhibición de la fuerza letal y la amenaza directa del empleo de la violencia; c) sea por el empleo de los muy variados equipos disponible y las distintas formas de violencia –letal incluida– adaptados al momento y a las circunstancias que fuere necesario.

Ese es el verdadero objetivo perseguido pero, con una particularidad muy especial que viene técnicamente a constituir, una mucho mejor y más depurada adaptación de la voluntad política que ha distinguido a los titulares del ministerio responsable por la seguridad pública en Venezuela, voluntad expresamente enunciada en el año 1984, circunstancia ya citada en notas anteriores: Evadir las precisas responsabilidades inherentes al hacer y al dejar de hacer en el ejercicio del cargo de Ministro del Interior, hoy, Ministerio del Poder Popular para Interiores y Justicia (Minpopoinjust).

Otras versiones

Muchas por años han sido, y siguen siendo, las advertencias –y sostenidas resistencias cuando se ha podido– de los ya conocedores y experimentados policías de cada momento, a la ejecución de esas particulares órdenes emanadas del propio Ministro titular en Interiores o el de Justicia (Operación Oriente, sábado 31 de enero de 1.965).

Resistencia sostenida a la organización de este tipo de operaciones, más propias de un Ejército de Ocupación en territorio enemigo, que de funcionarios policiales al interior de la sociedad a la cual están llamados a proteger; mucho más propias y bien definidas en los POV para la acción bélica adelantada por fuerzas militares en territorios y frente a enemigos internos o externos; pero, en el pasado, se impusieron siempre las mediocridades consagradas y atornilladas en los cargos superiores.

Ante el incremento o los embates de la delincuencia, la presión generada por los titulares de la prensa y la generada angustia en crescendo en la población, muchos fueron y siguen siendo los conciliábulos políticos, militares, sociales y económicos que presionan sobre Ministros, vice ministros, Jefes de Policía nacionales, regionales y locales para la imposición de acciones; de programas, cualquiera sea, destinados a mostrar que algo hace el gobierno por la seguridad.

En aquellas supuestas indecisiones de ayer similares a las de hoy, que la experiencia de años nos ha demostrado no ser tales indecisiones puesto que, ellas en sí, son una voluntaria decisión política, pero muy conciente, destinada a dejar que otros asuman los riesgos, y en manos del personal subalterno menos capacitado, surgen el radicalismo de las supuestas soluciones: la preparación y ejecución de operaciones de control social por las vía de la eliminación física.

La ignorancia nunca será excusa

Bien preciso el asunto. Está prevista y definida su dinámica en textos legales de vigencia nacional e internacional: “… Elemento de intencionalidad… una persona será penalmente responsable y podrá ser penada por un crimen… si los elementos materiales del crimen se realizan con intención y conocimiento… se entiende que actúa intencionalmente quien:… a) En relación con una conducta, se propone incurrir en ella;… b) En relación con una consecuencia, se propone causarla o es consciente de que se producirá en el curso normal de los acontecimientos… 3… por ‘conocimiento’ se entiende la conciencia de que existe una circunstancia o se va a producir una consecuencia en el curso normal de los acontecimientos… ‘a sabiendas’ y ‘con conocimiento’ se entenderán en el mismo sentido…” (Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional)

Ejecuciones extrajudiciales

Allí nacieron y se mantienen en vigencia los hoy ya tan famosos “Grupos de Exterminio” o de “Profilaxis Social”. Hoy con más de 12.000 asesinados en su haber, en un lapso de diez años.

Sin embargo, algunas variantes menos elaboradas y no menos violentas fueron implementadas durante mucho tiempo en aquella época, y, como siempre, sin resultados tangibles, léase: Activación de confidentes y sus derivados, tal fue, uno de ellos, La Masacre de Valencia; Alcabalas o Puntos de Control que generaron a su vez criminales incidentes –ejemplo, la Masacre del Barrio Kennedy–; las Operaciones Antisubversivas y los supuestos encuentros armados en las fronteras, programas destinados al “Corredor Seguro para las Drogas”, no menos de 45 asesinados en siete operaciones de exterminio; las Redadas Selectivas, preámbulo de las ilegales decisiones ejecutivas, mientras existió vigente la Ley, y las condenas a cárcel emitidas por funcionarios adscritos al Ejecutivo en cualquiera de sus niveles –sin la intervención de un juez ni de un defensor–, a los supuestos “antisociales”, “malvivientes” o “asociales”, quienes dentro de la aplicación de la más depurada teoría de Lombroso, eran detenidos y recluidos por años en los Campos de Trabajo en las Colonias Móviles de El Dorado.

Ingeniería Social aplicada

Según podemos interpretar de los textos, declaraciones oficiales e informaciones de prensa a los que se ha tenido acceso sobre el asunto de la Policía Comunal, se trata de:

1) Propósito: “… estrategias y procedimientos de proximidad a la comunidad que permitan trabajar en espacios territoriales circunscritos, para facilitar el conocimiento óptimo del área y la comunicación e interacción con sus habitantes e instituciones locales, con la finalidad de garantizar y asegurar la paz social, la convivencia, el ejercicio de los derechos y el cumplimiento de la ley…” Artículo 52 Ley de Policía Nacional y del Servicio de Policía (LPNSP); 18 de febrero de 2009.

2) Carácter: “… preventivo, proactivo, permanente, de proximidad, comprometido con el respeto de los valores, la identidad y la cultura propios de cada comunidad… los cuerpos de policía podrán crear núcleos de policía comunal…” Artículo 53 LPNSP

3) Promoción: “… Las autoridades en materia de seguridad ciudadana promoverán el establecimiento de este servicio de policía, como estrategia para perfeccionar el trabajo conjunto y directo entre los cuerpos de policía y la comunidad…” Artículo 54 LPNSP

4) “… Crearán un contingente de funcionarios policiales una vez que se conforme la red de información comunitaria, como resultado del Plan Piloto de Seguridad Ciudadana que adelanta el Ministerio del Interior y Justicia (MIJ) en la capital del país… El uniformado que integrará esta dependencia policial, será más que un agente policial, deberá de ser un hombre que conozca a la comunidad, al barrio con todos sus problemas… para que sirva de punto de contacto entre el organismo de seguridad y esa colectividad… capacitado para actuar de una forma rápida y adecuada a la hora de una emergencia… profesional que se convierte en el punto de contacto entre el barrio y el resto del dispositivo de seguridad tecnificado que tienen los organismos de seguridad del Estado…” (Jesse Chacón Escamillo Caracas, 26 Octubre 2004 Venpres).

5) “… será predominantemente preventivo, permanente, proactivo, de proximidad y altamente comprometido con los valores, la identidad y la cultura de cada una de las comunidades en las que se vayan a desenvolver… entre otras funciones realizar un diagnóstico comunal que permitirá recoger cuál es el mapa situacional de ese territorio donde se estará prestando el servicio de policía, para controlar y patrullar todas las áreas de las comunidades, entre otras… conformarán en el Área Metropolitana de Caracas 25 coordinaciones de núcleos de policías, 89 núcleos de Policía Comunal para un total de 4 mil 145 funcionario” (Tarek El Aissami, Ministro, 07 Enero de 2009, Sala de Prensa mij, 4:51 pm)

6) “… una mayor relación con la comunidad a través de los Consejos Comunales, los Comités de Seguridad Integral y los Comités de Prevención Integral… de esa manera las comunidades contarán con un policía que tendrá como arma de trabajo el diálogo e interactuará con los habitantes del sector, además de ser instrumento mediador entre el pueblo y los organismos encargados de darle solución a los problemas…” (Gilmar Cobarrubia; Secretaria Ejecutiva de la Comisión del Sistema Policial, Comsipol; http://www.minci.gob.ve/regionales, 27 de enero 2009)

Ingeniería Social; antecedentes clásicos del Siglo XX

1) La versión alemana de la Policía Comunal: 1.939, Gueto de Varsovia (Getto warszawskie o Warschauer Ghetto) Polonia. Finalmente establecido por el Gobernador General alemán para Polonia, Hans Frank, el 16 de octubre de 1940; la población 380.000 personas, cerca del 30% del total de habitantes de Varsovia.

“… Ordnungsdienst, la policía del orden o fuerza de policía judía… una organización movilizada por los alemanes para el control de las puertas de acceso a los ghettos en la Europa del Este; inicialmente las funciones eran las de regular el flujo de personas y de vehículos y mantener en orden dentro de los ghettos. Aquellos enrolados en esa fuerza hacían lo que les venía en gana y para su propio beneficio. Los requerimientos para ingresar a las fuerza eran pocos, jóvenes, fuertes y sanos con entrenamiento militar de preferencia. Encargados de imponer el aislamiento de los ghettos, ese cuerpo estaba encargado de verificar la entrada y salida de personas al área, examinar sus documentos de identidad, otros papeles y permisos de trabajo realizar minuciosas búsquedas corporales para impedir el contrabando de bienes. Estaban directamente supervisados por miembros de la policía polaca y por efectivos de las fuerzas militares alemanas para asegurar el cumplimiento de sus tareas con propiedad y de forma estricta…” (traducción libre de una referencia a: Dawidowicz, Lucy. “The Holocaust and the Historians”, Harvard University Press).

2) La versión francesa de la Policía Comunal: En la expresión del General paracaidista Jacques Massu en Argel capital de Argelia, 1957; “… Una operación para el control de la Casbah… enormes perquisiciones en las que se participa con los medios disponibles… aislar los barrios con alambradas y patrullaje en sus accesos y la aplicación de planes para la circulación con calles en un solo sentido. A las puertas de acceso a los barrios, re-censar a los habitantes que trabajan en la ciudad y suministrarles salvoconductos, permanente sí, pero revocable… el mantenimiento del orden es la lucha constante contra el promotor del desorden mediante el “quadrillage offensif”, el objetivo esencial: restablecer la confianza en el gobierno…” (Jacques Massu, “La vraie bataille d’Arger”; Plon, Francia 1.971)

“… La orden general 109 del 18 de enero de 1957… una misión ofensiva de control, patrullaje y emboscadas en el departamento de Argel en dos tipos de acción: de superficie y de profundidad, multiplicando los centros para interrogatorio y de colección de información… la fuente principal de información, el interrogatorio de prisioneros; el dinamismo y la imaginación suplieron muy bien las insuficiencias, la destrucción de la estructura político-administrativa de los rebeldes es la misión número uno…” (Jacques Massu)

“… El éxito de una operación de policía, así de amplia, no es ni una gloria militar ni una victoria política…” (Jacques Massu, Le Nouvel Observateur, lunes 15 de noviembre de 1.971)

En definitiva

Ciento cincuenta mil asesinados en ciento veinte (120) meses de desempeño de este gobierno en materia de seguridad y orden público, son la expresión de las labores y de los resultados de nueve personajes al frente del Minpopoinjust en once cambios de ministros, a saber: Luis Miquilena (020299-030899 y 020201-240102); Ignacio Arcaya (030899-40200); Luís Alfonso Dávila (040200-020201); Ramón Elías Rodríguez Chacín (240102-050502 y 040108-090908; Diosdado Cabello (050502-140103); Lucas Rincón (140103-030904); Jesse Chacón Escamillo (030904-010807); Pedro Carreño (010807-040108) y Tarek El Aissami (desde el 090908).

Entre unos y otros no ha existido ni existe la más mínima concordancia en ideas, en conceptos y en desempeños puesto que:

El trabajo de catorce (14) meses de la Comisión Nacional para la Reforma Policial, CONAREPOL, sin la más mínima consideración, fue desechado, y lanzado al cesto de la basura todo el esfuerzo, dinero invertido en ella y toda su organización desmantelada; ahora la sustituye un nuevo ente oficial, la Comisión del Sistema Policial, COMSIPOL, con una nueva genialidad, como afirmamos antes, propia de un Ejército de Ocupación en territorio enemigo, pero con la particularidad que su origen pareciera ser el resultado de especialistas en Ingeniería Social, y Venezuela fuera su laboratorio para ensayos sobre el terreno: Los venezolanos como cobayas humanas, o en una adaptada versión endógena de “Conejillos de Indias”, son en definitiva y a los efectos del ministro de turno, los habitantes del territorio y en especial, aquellos que habitan en los barrios marginales y más pobres de las ciudades venezolanas.

No queda si no preguntar; ¿Se trata de operaciones de Policía? O dado que a diario se impone la precisa terminología militar para el tratamiento de los asuntos civiles: ¿Es la organización e implementación de la operación de un Ejército de Ocupación?

En todo caso, de acuerdo a la experiencia conocida dentro y fuera de Venezuela, y ante los derivados previsibles del programa de acción en curso por parte del gobierno y en función del control de la delincuencia, y de su derivado medio y mecanismo directo para el Control Social por los medios de violencia en manos del Estado, pareciera que nos encontramos en presencia de una operación antes que comunal, descomunal.

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