Opinión Nacional

Por el derecho a la transparencia y contra el terrorismo bíblico

Querido camarada:

Uno no puede resistir la tentación de entrepitear sin vela en este entierro cuando lee un texto tan bien sazonado de historia, filosofía, política y teología como tu artículo “¡Judas, el inocente!” (El Universal, 2 de Septiembre de 2010: http://www.eluniversal.com/2010/09/02/opi_art_judas,-el-inocente!_2022124.shtml).

Además, en él se ven involucrados (tácitamente) muchos amigos comunes nuestros, cuyas posiciones van desde las primarias completas para elegir los candidatos de la oposición, pasando por los del “aquí manda la MUD y los demás ¡chito!”, sin olvidar los del caucus y la democracia deliberativa, hasta llegar a los gorilones de derecha que no creen en mesa ni en elecciones y que le exigen a Obama y a Santos que se dejen de pendejadas y terminen de mandar de una buena vez los marines y las tropas colombianas para restaurar “la democracia y las buenas costumbres” y de paso cobrarnos la deuda de cinco mil palos verdes de las caraotas y los bistecitos que nos han mandado vía Cúcuta la última década. Sin obviar por supuesto ese público hiperpolitizado que nos lee con avidez, que se puede confundir, iluminar, encender, y que merece todos nuestros esfuerzos intelectuales a la hora de tratar temas tan decisivos para nuestro futuro.

Empecemos por la teología.

1.- El problema teológico pareciera ser determinar si Judas actuó por su libre albedrío o si formaba parte de un plan divino destinado a cumplir al detalle el drama de Jesús de Nazaret traicionado y crucificado por nuestros pecados. Este era un dilema típico en tercer año de filosofía en la UCAB: 1) Si Dios es Todopoderoso, entonces todo lo que ocurre en el mundo, incluida la traición de Judas, es obra de Él b) Pero Dios es absoluta bondad, así que ¿cómo pueden provenir de Él la traición de Judas, Hitler o Milosevic?

En realidad, camarada, lo que subyace en el dilema estrictamente teológico no es el asunto del bien y del mal o de la traición, sino el tema del libre albedrío frente a la providencia absoluta del Creador. Y eso es algo que, honestamente, no creo que en el fondo te interese demasiado: barrunto que más importante para ti es la imagen de Judas como traidor. Por eso me temo que tu tono bíblico, Carlos Raúl, es una cabra, una sutil falacia, para darle aires apocalípticos a una vulgar acusación de traidores terrenales contra determinados sujetos políticos de la oposición que simplemente han manifestado sus dudas razonables sobre la forma en que se escogieron los candidatos en determinados circuitos, la forma en que se está manejando la campaña, que están exigiendo más transparencia, y que nos advierten de las posibles consecuencias de esto en los resultados del 26 de Septiembre. Una vaina normal en cualquier democracia, y, sin ir muy lejos, hasta en el PSUV.

Creo, camarada, que ni los que disienten son Judas Iscariote y, menos que menos, los integrantes de la MUD, individualmente o como colectivo, son equivalentes en altura espiritual a Jesús de Nazaret. Creo que es un poco exagerado de tu parte pintar tácitamente a un Julio Borges entrando en burro a Jerusalén, dejándose azotar, coronado de espinas, crucificado, clavado y lanceado por los romanos como hizo el Nazareno en el siglo I de la EC, mientras Leopoldo López ríe satánicamente con los 30 dineros de plata entre las manos para luego arrepentirse y suicidarse de manera horrenda.

Supongo que a esta altura  del partido uno debería mantener las proporciones en el discurso. No sé qué necesidad hay de exagerar empleando el terrorismo bíblico: para estos temas existe el debate político abierto y transparente, digo yo.

Si me preguntas a nivel filosófico sobre el libre albedrío, me alinearía con las palabras del Rabbí Baal HaSulam cuando escribe “No hay nadie más aparte de Él”. Todo, las guerras, los niños que vuelan papagayos con sus abuelos, la malaria, las sinfonías de Mozart, Efialtes y Juan Pablo II, son obra del Creador. También lo es nuestro libre albedrío. Nada que no hayan prefigurado Maimónides o Spinoza, padres del panteísmo. Aún no alcanzamos a ver la mecánica colosal que mueve los hilos de este relato del hombre sobre la tierra, como lo señaló alguna vez Kant en sus escritos políticos: pero de que estamos jugando lo estamos, y acaso alguna vez lleguemos a un nivel de desarrollo que nos permita entender semejante dramaturgia.

Gustos aparte, uno puede dialogar sobre este tema sin emplear la culpa, el pecado (Roma, la Iglesia Católica, el miedo, las llamas del infierno, la Inquisición, Torquemada, ¡arde traidor, arde!) pasando más bien a debatir en términos políticos, como lo recomendarían un Alexis De Tocqueville o un John Dewey, que es a lo que pasamos ahora.

2.- Casi todos los amigos militantes que conozco quieren hacer política en Chacao, Baruta, El Hatillo y la parte baja de Sucre, la circunscripción lomito de la AN. Por eso usted ve reventados los postes de Alto Prado, Las Mercedes y La Castellana con fotos de la dupla opositora, Machado y Mendoza, en diferentes versiones según el partidillo que pague los afiches. Uno se pregunta: ¿no podrían haberse puesto de acuerdo también en el discurso político, al punto de llegar a un afiche común (lo cual ahorraría millones), y dedicar los excedentes del ahorro a poner tales afiches donde se bate el cobre, en Santa Cruz o en las Minas de Baruta? Ni hablar de Catia, La Vega o La Bombilla de Petare, y los otros circuitos que son bofe y pellejo para los opositores golilleros.

Una variante de la conducta anterior es que nadie se atreve a generar un discurso capaz  de convencer y unir, capaz de superar la polarización, capaz de hablarle a quienes han militado en el actual proceso y están decepcionados, pero no quieren volver al Puntofijismo, capaz de animar a quienes son de oposición pero tampoco quieren una restauración de lo viejo: en resumen, un proyecto de país que conjugue lo bueno que hubo en el pasado, las cosas buenas que están ocurriendo hoy día (que las hay y muchas) y las cosas mejores que podemos construir como sociedad en el futuro.

Maldecir al Presidente y desempolvar a Hannah Arendt para acusarlo de totalitario, es el equivalente de hacer política en el circuito lomito antes citado. Cuando haces política en ese circuito, al terminar la batida de afiches hay sitios agradables a la vuelta de la esquina para irte a tomar una birra con tu brigada, o te puedes devolver a pie a tu casa silbando Las Mañanitas. Una gracia que no puedes hacer en la parte alta de Carapita, donde el cerro se junta con el 23 de Enero.

De igual modo, pedir la cabeza del Presidente y tutearlo diciendo ¡Y ahora vamos por ti, vas directo pa’ La Haya, canalla! te garantiza una cobertura mediática cariñosa y querendona, que te regocija el ego, que hace que te saluden en los restaurantes cuando entras y que te digan ¡Te la estás comiendo, caballo! Salir a amenazar con el infierno a todo aquel que no esté de acuerdo con el cogollo de la MUD también garantiza igual cobertura y comentarios tasqueros.

Pero este discurso endogámico no recoge las inquietudes de los que están dudosos, de quienes no quieren ir a votar por la oposición con un pañuelo en la nariz, de los ex–adeptos al proceso que desojan la margarita: es un discurso dirigido a los que ya están convencidos (históricamente 46%), es masturbatorio, es yo-con-yo, sin un “ustedes también” para hacer un nuevo “nosotros”.

Señalamientos como los que han hecho algunos voceros de la oposición sobre la torpeza de la campaña, no van a hacer que ese 46% neurótico deje de ir a votar y que marquen cualquier tarjeta con tal que sea contra Chávez, incluso si les ponen un burro como candidato, o un recogelatas de los que viven en las cercanías de la UCV, en las riberas del Guaire, y que me perdonen esos desdichados compatriotas. Pero ese 46% no basta; dado el sistema electoral spoil system que tenemos, donde se ha eliminado la representación proporcional de las minorías (el sistema D’Hondt alemán que antes tuvimos) ganando en algunos circuitos claves con trescientos votos de ventaja y algo de ventajismo el gobierno puede copar la AN nuevamente.

La lucha en ese 46% siempre ha estado ganada: si la oposición, pese a ese nicho histórico tan favorable, no ha logrado ampliar tal margen para obtener victorias electorales definitorias en los momentos en que el gobierno ha ido palo abajo, es debido a la torpeza de sus dirigentes, a su descomunal ignorancia, soberbia y autoritarismo: una torpeza que, en miles de casos, ha generado una reacción, un retruque, un basirruqe, un sano ¡Pinga, me quedo con Chávez!

Así que no satanicemos a quienes proponen mecanismos más democráticos y transparentes, más efectivos, más dirigidos a los indecisos, más de cara al centro, para lograr: a) un proyecto de país que nos convenza a todos para salir de la polarización b) que ese proyecto y la organización en torno a él se conviertan en una mayoría social c) que esa mayoría social se organice de manera tal que se convierta en una mayoría política d) que tenga la inteligencia de transformar la mayoría política en triunfos políticos para d) finalmente traducir esos triunfos políticos en victorias electorales. Dificulto que haya atajos en este camino.

3.- La Coordinadora Democrática, la MUD y todos los cogollos que han inventado los ‘dirigentes’ de la oposición para hacer política con aire acondicionado sin ensuciarse en los cerros, con full cobertura mediática, siempre se han equivocado, y en su  momento, quienes han señalado tales errores han sido expuestos al escarnio público e insultados, sin reconocerles, luego de los fracasos y las pifias, que algo de razón tenían.

¿Cómo olvidar al veterano Ramos Allup llamando a la abstención hace cinco años? Así que no me vengas con el cuento, Carlos Raúl, de que han sido los antipolíticos quienes han encaratado los resultados de la lucha de la oposición. Los antipolíticos hacen bulla, generan ruido y malestar en los medios, no te lo niego, pero a la hora de la verdad, la población entera ha hecho un gran sacrificio y ha dejado la estructura electoral y la organización de la toma de las decisiones vinculantes en manos de los partidos. ¿No fue la Coordinadora Democrática la que condujo aquella marcha suicida a Miraflores el 11-A? Si los antipolíticos la incitaron, muy mal hecho de los partidos por no imponer su liderazgo, por no hacer su trabajo de imponerse a la masa cuando ésta se equivoca.

Gente así no tiene moral política para andarle diciendo a quienes quieren superar la polarización con un discurso ético, con un proyecto de país profundamente democrático e inclusivo: “¡Cállate que nos divides, por tu culpa Chávez nos va a volver a siquitrillar!”

Recuerdo que para las elecciones regionales de 2008 algunos mentecatos pedíamos debates y elecciones de base, y se nos decía “El país no está preparado para eso aún, hay que ir por ‘consenso’ en un solo tolete.” ¿Resultado?  Divididos en Bolívar y en Valencia, por ejemplo. Y de los proyectos para el país, de cara a la gente, olvídalo, que aún somos muy inmaduros como pueblo para exigir ese lujo digamos canadiense. ¿Por qué eso me suena tanto a Bolívar en el Congreso de Angostura o cuando redactó la Constitución de Bolivia, que es uno de los documentos fundacionales de la derecha en América Latina?

Defina usted “consenso”, bachiller: “Profe, es un grupito de micropartidos, que no llegan al 10%, de aspirantes a notables, vivianes y trotaconventos, que reconvirtieron la Coordinadora Democrática en la MUD y la quieren manejar como una franquicia”. Muy bien bachiller, tiene 20 puntos. Ello sin negar los méritos políticos y la brillantez intelectual de un Ramón Guillermo Aveledo, o de un asesor outsourcing como Teodoro Petkoff.

E insisten: ¡Ah, pero es que se hicieron elecciones en más del 80% de los circuitos! En primer lugar, la MUD tragó grueso para aceptar las primarias que López propuso desde un principio. Unas primarias que como imperativo ético político le costaron su cajita feliz de diputados a la gente de Voluntad Popular, pese a que expresaban el clamor de los electores. Voluntad Popular aceptó el castigo, tuvo que soportar que por encima de Carlos Vecchio, quien sacó 55.000 votos en las primarias, pusieran a otros ilustres desconocidos macolleros en las listas: y aun así VP sigue en la MUD sin dividir, y está en campaña por los candidatos de la unidad trabajando activamente en defensa del voto. ¿No tienen derecho a advertir y a sugerir más transparencia en el accionar de la MUD, son unos Judas por eso? ¿No es tu comportamiento, Carlos Raúl, justamente lo que se le critica al Presidente?

Incluso, si Enrique Mendoza no gruñe como un  pitbull, “el consenso”, “la unidad” y la MUD lo hubieran dejado afuera para meter a cualquier bachiller de pacotilla seleccionado a dedo, de esos que son capaces de hacerte perder un escaño en un circuito que teóricamente era pan comido.

La presión por las primarias surgió de los mismos que ahora están pidiendo cordura en la campaña y más visión de futuro: y creo que tenían y siguen teniendo razón.

Recuérdalo bien, Carlos Raúl: las primarias, ese acto democrático del que hoy se ufanan los unitarios, fue aceptado por la MUD por miedo, no por vocación democrática. “Tomar Loperam para la diarrea no te convierte en un demócrata” podría ser una plana para Bart Simpson, castigado ante la pizarra de la escuela primaria de Springfield.

Por último, las primarias son algo NORMAL en una democracia: usted no puede pedir el premio Nóbel por cumplir el deber de votar, de cruzar la calle por el rayado, por hacer lo que tiene que hacer. Para ganarse el Nóbel tiene que hacer algo un poquito más extraordinario que cederle el paso a una viejita en un semáforo de la avenida Francisco de Miranda.

No podemos negar el hecho fáctico de que, por miedo o por lo que sea, por aprendizaje a carajazos o por simple supervivencia, los dirigentes de la oposición han ido aceptando poco a poco mecanismos de accionar democráticos que son normales en España o USA. Pero no basta, Carlos Raúl, hay que seguir subiendo en la escala democrática: ahora se requieren debates para las futuras candidaturas, previos a las elecciones primarias, para confrontar proyectos y visiones del país. Y esto no es paja, es lo que dicen pedir TODOS los ciudadanos en la mayoría de las encuestas que he visto. ¿Cuántos meses no pasaron debatiendo la señora Clinton y Obama estado por estado, pueblo por pueblo, en la carrera por la candidatura presidencial en el seno del Partido Demócrata? Chico, pero es que hasta los chavistas, con todo y el dedo del Presidente que se reserva siempre su cuota personal de diputados, hacen sus debates, sus convenciones, y elecciones para lo que sea: son electo-adictos.

El discurso crítico, el discurso que pide más democracia, más proyecto de país, más ética, es un discurso a ganador, a futuro, a sumar lo que falta, lo que no puede ser atraído mediante la colapsada y torpe franquicia del odio al Presidente.

A esa ética y ese futuro apostaron los estudiantes en el 2007, esa barajita te la compran la mayoría de los venezolanos, creo que es lo que está implícito en los señalamientos de Voluntad Popular y, de pana, te digo que ese discurso me parece sumamente interesante.

Nada que no podamos seguir discutiendo cuando nos encontremos en los pasillos de la Escuela de Estudios Políticos de la UCV, bien pronto cuando regresemos al campus.

Perdona la entrepitura y recibe un gran abrazo de tu camarada de tantos años en el MAS.

PD: Te felicito por tu latín. Muchos filibusteros escriben “Vanitas vanitatis”, cuando realmente es dativo plural de la tercera declinación: “Vanitas vanitatum” (Vanidad de vanidades). Mi profesora de latín Liduvina Carrera (la Tía Lidu), te habría dicho “¡Veinte puntos, Carlos Raúl!”

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