Opinión Nacional

Por inútil, vendo soldado al costo

Gerenciar un país es más que reunir a rojos encamisados en una gran mesa para contarles chistes y hablarles de revolución. Dirigir una nación y sus destinos es muchísimo más que amanecer cada día pensando en que prohibir. Un país es un entramado de seres y relaciones que requiere de políticas de corto, mediano y largo plazo, producto del consenso de los actores de ésa sociedad. Un país no es un cuartel lleno de militares -que a razón del miedo- bajan la cabeza y obedecen las órdenes y las prohibiciones de un superior jerárquico. El soldadito que contratamos para presidente, no termina de entender esta situación.

Venezuela tiene por delante de sus ojos un presente –ya no futuro- que mete miedo. Dejamos que el soldadito llevara el país a unos términos muy cercanos al colapso, al tiempo que sonreía en televisión argumentando cosas cada vez más inverosímiles. Permitimos que nos llenara de estadísticas engañosas, que intentan convencernos de que somos un país en dirección al progreso. Lo dejamos quieto cuando nos enseñaba cartoncitos con graficas que explican el gran avance que hemos tenido como nación y no gritamos suficiente cuando nos enseño la maqueta del satélite que compraríamos para insertarnos en el primer mundo.

Volteamos la mirada cada vez que victima de un ataque de “nuevoriquismo” usó el dinero de éste país para las más estrafalarias vagabunderías, descuidando lo que era básico, esencial, pertinente, importante, urgente, meritorio y necesario para que no estuviéramos hoy alumbrándonos con velas, recogiendo agua en tobos y pagando cercas eléctricas para proteger nuestras casas. Le reímos su paseo en bicicleta, de aquella fábrica iraní que nos inundaría de esos ecológicos vehículos. Lo dejamos acabar con la industria automotriz, que ahora está obligada a fabricar vehículos a gas, sin un programa de gobierno para que se venda gas en todas las estaciones de servicio. Improvisación tras improvisación, sin alguien que le ponga coto a esta locura. Este soldado que importa equipos médicos holandeses, bombillos de bajo consumo chinos y plantas eléctricas españolas, desde la isla de Cuba, acabó con este país y cada uno de nosotros se lo permitió.

Cuándo en este país, un ministro tenía que darnos un reporte por radio y televisión acerca de las importaciones de azúcar, que llegarán durante el mes, de Guyana y Brasil, para proveer a la población de un “justo y equilibrado suministro”. De cuándo a esta parte se volvió parte de nuestras vidas el dar vueltas para completar un mercado por que no hay azúcar, pollo o caraotas de las que esta revolución nos está prometiendo producir por diez años y sigue importando. Cuándo nos comimos el cuento de que el niño y la niña, la caída del capitalismo, los paramilitares colombianos y la crisis mundial nos trajeron hasta aquí y –peor aun- que el socialismo nos sacará de este hueco. A éste soldado, vendedor de embustes al mayor, debería cerrarlo el Indepavis. Yo, personalmente, lo vendo al costo, incluso perdiendo, pues hace mucho rato que me estorba.

Sigue prohibiendo, sigue dando gritos y ordenes sin concierto, sigue destruyendo y sobre todo, sigue pensando que el único que tiene respuestas y verdades es él. Así piensan los soldados. La rabia colectiva sigue creciendo. Arrimaron las elecciones a septiembre, ahora están más cerca que antes. Me voy a entregar las fotos para que salga el aviso en (%=Link(«http://www.tusoldado.com»,»tusoldado.com»)%)
, deséenme suerte.

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