Opinión Nacional

¿Por la seguridad de la Nación o de la Revolución?

Todos sabemos –gobierno y oposición- que más pronto que tarde, Chávez nos va a inventar una situación de emergencia para imponernos un estado de excepción. Por eso, la discusión del artículo 337 de la nueva constitución donde se garantizan los derechos individuales en esas circunstancias, ha generado un acalorado debate entre las víctimas potenciales del autoritarismo presidencial -chavistas incluidos- mientras los incondicionales al Líder, atrincherados en la Asamblea Nacional, escuchaban con oídos sordos. Los gritos de protesta sólo encontraron respuesta en la arenga estalinista del combo de Cilia Flores y nos pasaron la aplanadora.

Hoy amanecimos con un estado de excepción en nuestro futuro porque un congreso unicolor, ilegítimo y servil, no escuchó al país y aprobó una constitución que sólo refleja la arbitrariedad presidencial. Durante milenios el ser humano ha dado su vida por los conceptos de libertad, propiedad privada o autodeterminación que este gobierno pretende cambiarnos de un plumazo y sin sangre. Si nos quedamos de brazos cruzados, seríamos un caso único en la historia. Reaccionaremos tarde o temprano… y el gobierno lo sabe.

Por ello es importante entender las debilidades del período de excepción que nos están cocinando. Durante estos períodos se produce la ruptura transitoria del orden legal y el Ejecutivo se abroga poderes especiales para enfrentar una demostrada situación de emergencia. El problema está en quién define esa situación de emergencia sobretodo si no es tan evidente como una invasión extranjera. Para algunos, no existen situaciones -por mas graves que sean- que lo ameriten. Por ejemplo, la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos condenó la suspensión del habeas corpus ordenada por el presidente Lincoln durante la Guerra Civil, argumentando que la doctrina que establece la suspensión de derechos en casos de grandes exigencias “conduce a la anarquía y al despotismo”.

Por ello, quienes aceptan la restricción de los derechos en circunstancias de emergencia, establecen acuerdos sobre las condiciones que la justifiquen. La legislación internacional en materia de derechos humanos establece que las restricciones a las libertades sólo tienen justificación si con ellas se logra un mayor estado de seguridad para todos. En otras palabras, sólo en situaciones de emergencia “suprema”. Una emergencia “suprema” según los tratados internacionales, es aquella de tiempos de guerra o durante otras emergencias que pongan “en peligro la vida de la Nación”.

El discurso oficial para justificar los cambios en el artículo 337 no cumple con este criterio. ¿A quien le estamos garantizando la seguridad cuando Cilia Flores y su combo hablan de restringir el derecho a la información para que esta vez “la revolución quede blindada”? ¿La seguridad de todos o la seguridad de ellos? ¿La seguridad de la Nación o de la Revolución? Si nos quitan el derecho a la información ¿Cómo nos vamos a enterar de la existencia o no de la violación de otros derechos? ¿Cómo vamos a saber la legitimidad de las razones “emergencia” por las cuales se nos cercenaron los derechos? El plan del gobierno esta clarito, sabemos lo que nos espera.

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