Opinión Nacional

¿Por qué Chávez ?

El ‘antichavismo’ como irracionalismo asume una actitud emocional y maniquea frente a eso que se denomina ‘chavismo’. Esa posición es tan absurda como ser ‘anticristiano’, ‘antiárabe’, ‘antijudío’, ‘antioccidental’ o ‘antioriental’.
El ‘antichavismo’ pretende, como el marido cornudo, eliminar los cuernos quemando el sofá: ¡matando el enfermo se elimina la enfermedad! ¡Saliendo Chávez todo será diferente! Ya están apareciendo los nuevos Mesías.

El ‘antichavismo’ no conduce a una salida inteligente. Porque no es una respuesta inteligente. La ‘oposición antichavista’ no ofrece soluciones ante la profunda crisis que vive el país. Pensar ingenuamente, que saliendo de Chávez (Ayer era L.H.C., C.A.P., Lusinchi, etcétera), todos los problemas del país ipso facto, por obra de magia desaparecerían y surgiría mecánicamente un nuevo amanecer, es un razonamiento simplista.

Lo primero que tienen que preguntarse los ‘antichavistas’ es: ¿Por qué Chávez? ¿Cómo es posible que Chávez, un hombre a quien se le acusa de “inculto sin ninguna formación intelectual y política”, “cargado de vicios y carencias”, haya, en tan poco tiempo, coordinado un Movimiento que dio al traste con una vieja clase política y económica?

¿Es acaso Chávez un superhombre? ¿Un ser dotado de poderes especiales? ¡NO!

Como Co-fundador y Coordinador de Ideología y Política del MBR-200 en el Zulia, conocí bien a Chávez. ¡No tiene, ciertamente, nada de especial! No es un hombre de doctrinas, desarrollos filosóficos, teorías sociológicas o económicas. ¡Chávez es un hombre elemental! No es un pensador. Maneja cuatro o cinco planteamientos políticos. Bolívar, Zamora y Simón Rodríguez, le sirvieron como marco teórico, o si alguien lo prefiere, como una especie de sincretismo, a los efectos de levantar una “bandera doctrinaria”, que dadas sus carencias, no estaba en capacidad de desarrollar. El lo ha dicho: “Soy un soldado”. El producto de las circunstancias.

En las oportunidades en que hablamos con Chávez jamás encontramos ‘genialidad’ ni ‘originalidad’ en sus pensamientos. Empero, como muchos, trabajamos con entrega total en el MBR-200. Chávez cosechó los frutos de quienes en las diversas latitudes del país, trabajamos (incluso más que él), por enterrar un pasado que tanto daño hizo a Venezuela.

En mi condición de investigador y docente en el campo de la Jusfilosofía, conocedor de la Teoría Constituyente (la Sentencia de Humberto La Roche recogió en gran parte nuestros desarrollos teóricos, que él conocía y que como constitucionalista tradicional originalmente no compartía) y como estudioso del pensamiento filosófico-político y ético-jurídico de El Libertador, contribuí con Chávez y particularmente en el Zulia con el MBR-200, en el desarrollo del “proceso”. ¿Por qué lo hice? ¡Porque anhelaba con desesperación un cambio! ¡Un mejor país! Estaba asqueado del denominado ‘puntofijismo’ . Trabajé por Venezuela, no por Chávez.

Más aún, cuando en el MBR-200 surgían manifestaciones ‘chavistas’, afirmaba: “¡Somos bolivarianos, no chavistas! Chávez nos puede traicionar, la obra de Bolívar, en cambio, es inmortal!

En una Asamblea del MBR-200 le dije a Chávez – ante su actitud mesiánica, voluntarista y autoritaria – , que el trapiche de la historia lo convertiría en un bagazo.

Los millones de venezolanos que votaron por Chávez querían y quieren un cambio. ¡Una Venezuela justa, con auténtico respeto de la dignidad humana. Sin groseras discriminaciones y exclusiones!

Si Chávez es un Frankenstein, muchos de esos ‘antichavistas’ que hoy no quieren asumir su objetiva responsabilidad con “el fenómeno Chávez”, son los verdaderos padres de la criatura. Más aún, ‘el chavismo’ representado por más del 30% del país, sigue –en gran parte- alimentado por la irracionalidad y por la falta de propuestas de gobernabilidad del ‘antichavismo rabioso’.

Un importante 30% de los venezolanos, particularmente los excluidos, no se siente representado por el ‘antichavismo’. Tampoco nos sentimos representados el otro 40% que rechaza ambos irracionalismos. ¿Qué hacer?

Es hora de un nuevo, sincero y auténtico ‘pacto social’, basado en un desprejuiciado análisis científico, y por tanto, objetivamente causal-explicativo, de los males que nos aquejan y sus orígenes y soluciones.

Es ilusorio pensar que el Referéndum Revocatorio es ‘per se’ una fórmula mágica que solucionará nuestros gigantescos problemas: pobreza, desempleo, salud, educación, vivienda, seguridad social, alimentaria, justicia formal y material, etcétera.

Cuando soñábamos y luchábamos en el MBR-200 por otra Venezuela (como también lo hicimos en el Movimiento Moral), sosteníamos, en ese entonces, que la Constituyente por sí misma no iba a cambiar el país.

La historia de Venezuela está llena de Constituyentes. Y vendrán, si no actuamos racionalmente, otros Referenda. ¡Comenzamos con Emparan!

Un Nuevo Pacto Social, sin neocaudillismos nepóticos, en que participemos todos, sin excluídos, sin odios ni resentimientos, con bases solidarias, ético-políticas y científicas y con justicia social, es la única salida para Venezuela. De lo contrario, irremediablemente vendrán otros ‘Chávez’. Por eso, los ‘antichavistas’ deben comenzar por responderse: ¿Por qué Chávez?

*Profesor Titular Emérito. Ex Director del Instituto de Filosofía del Derecho de la Universidad del Zulia.
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