Opinión Nacional

Por un nuevo lenguaje

La Sociedad democrática no puede continuar utilizando el mismo lenguaje que usa el régimen para simular que hay una democracia cuando lo que se propone es destruirla. Contribuir a difundir conceptos divorciados de la verdad nos hace cómplices de esa estrategia.

La República de Venezuela, por ejemplo, es ahora la autocracia venezolana. Se acabó la República. El Presidente debe ser identificado como el autócrata. Presidente es otra cosa.

De los tres poderes constitucionales del Estado ahora solo existe uno, el Poder Ejecutivo. Los demás desaparecieron del mapa pues su existencia no tiene sentido en una autocracia como lo expresó nada menos que la Presidenta de lo que en la República fue Corte Suprema. La Asamblea Nacional desapareció del mapa al obedecer, sumisa, al Ejecutivo como lo declaró el Diputado Escarrá, y porque no controla nada ni puede tampoco aprobar ninguna ley sino los “bandos militares” que le envía el Ejecutivo. La Corte Suprema nadie duda que cumple órdenes del Ejecutivo y llamarle a sus decisiones con el muy honorable título confiscado de “sentencias” es demasiado. Todo esto ayuda al régimen a confundir al pueblo y así dominarlo. La Fiscalía, que existió en épocas de la República, ahora es una simple oficina utilizada por el autócrata para criminalizar a la disidencia de lo cual son testigos todos los presos políticos. Álvarez Paz a la cabeza. La Contraloría debiera llamarse la Cómplice o la Inútil porque la corrupción sigue creciendo y nada efectivo hace para saber quienes son los responsables de la inmensa cantidad de efectivo desaparecido que es propiedad de todos los venezolanos. La Defensoría, que contempla apática como se le violan los derechos humanos a los venezolanos, sería más apropiado llamarla la Alcahueta que es mas acorde con el trabajo que no realiza.

Por otra parte a la P.T.J. debiera llamársele igual que antes para ver si siendo menos científica hace mejor su trabajo. Tal vez la ciencia la echó a perder. Las nuevas leyes de las que constantemente tanto se hablan no son tales leyes porque la Ley tiene una dignidad que nace de ajustarse a la Constitución y ser aprobada por una asamblea, legítima y plural, que hoy no existe. Entonces es mas exacto llamarlas “bandos militares” que reflejan mucho mejor su naturaleza al ser dictadas por una autocracia militarista. A las Fuerzas Armadas de una dictadura llamarla bolivariana es un insulto, permanente y desconsiderado, a quien fue el Libertador de Venezuela. Manipularlo así es irrespetarlo. No podemos seguir colaborando con esto.

Adicionalmente llamarle a una autocracia “democracia participativa” es una manera burda de engañar a un pueblo que tiene una cultura democrática de cuatro décadas e insultarlo cuando se confunde su fraternidad cristiana con la condición de “tonto útil” víctima de una propaganda engañosa para dejarlo sin sus libertades y la Revolución debe ser llamada la Revuelta. Podríamos seguir…¿Pero para qué? Es suficiente.

Lo importante es que empecemos todos a utilizar un lenguaje nuevo, revolucionario de verdad, que ponga al descubierto todos los días a un régimen que pretende conservar el mismo lenguaje decorativo de la democracia mientras impone una autocracia totalitaria. DESNUDARLO. Para ser libres tenemos que empezar por usar el lenguaje de LA VERDAD.

PROFESOR DE INSTITUCIONES
POLITICAS D ELA U.C.A.B
FAX: 730-57-23

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