Opinión Nacional

Precios justos: estímulo a la economía o terror empresarial

 Es así, que en el Artículo 1 se consagra como Objeto “asegurar el desarrollo armónico, justo, equitativo, productivo y soberano de la economía nacional, a través de la determinación de precios justos de bienes y servicios, mediante el análisis de las estructuras de costos, la fijación del porcentaje máximo de ganancia y la fiscalización efectiva de la actividad económica y comercial (…)”; e igualmente, según altos funcionarios oficialistas “…la premisa de este nuevo orden económico es consolidar el desarrollo productivo y reducir la dependencia de la renta petrolera”.

Al mismo tiempo otros altos funcionarios afirman, refiriéndose al sector empresarial, que la Lopj “permite atacar directamente a los delincuentes, para acabar con el acaparamiento, la especulación y el contrabando”; y de igual modo sostienen que “tenemos que aislar a esta cúpula de empresarios que quieren desangrar y embochinchar al país”, añadiendo: “no va a ser un destino feliz para ningún comerciante o empresario de este país tener que pasar los próximos 10 o 14 años de su vida en la cárcel”.

La obviedad contextual permite inferir la pretensión gubernamental de demoler el sector privado de la economía, y para lo cual pudieren utilizar la Lopj como instrumento para ejercer mayor control sobre la actividad económica privada; hecho que sin duda alguna inducirá un desestimulo al deseo de invertir ante la percepción de un debilitamiento del derecho de propiedad, cuya referencia más elocuente la encontramos, por ejemplo, en las Medidas Preventivas ( Artículo 39) que pueden aplicarse al momento de la inspección y fiscalización ya que con el sólo señalamiento de un ilícito se activa la medida de expropiación (ocupación temporal e incautación de bienes); y aún más, la simple presunción por parte de un funcionario(de cualquier jerarquía) del incumplimiento de alguna obligación lo faculta para decomisar la mercancía y cerrar el establecimiento comercial o industrial.

Ha de estar suficientemente claro, que el margen de ganancia (30% para el tema en comento) debe garantizar la rentabilidad ( condición indispensable para estimular un dinamismo en el proceso productivo), ya que en caso contrario se pudiere generar, por ejemplo, un estancamiento de la capacidad de producción hasta alcanzar niveles de marcada obsolescencia, ante una interrupción no deseada de la inversión en nueva infraestructura (física y tecnológica) como estrategia administrativa para reducir la estructura de costos (base para determinar el precio justo) mediante un ajuste de los costos fijos (maquinarias y equipos). Tal accionar, poco ortodoxo en lo económico pero correcto en el área contable, originaría una producción marginal decreciente con el consecuente estrangulamiento de la oferta, y al final un menor bienestar en la población (y mayor descontento) en razón a un aumento tanto de la tasa de inflación como del índice de escasez (en la actualidad de 10 productos que aspiramos comprar, sólo encontramos 7). Mención aparte merece la poca importancia otorgada en la Lopj al hecho inflacionario que actualmente (y durante cierto tiempo) afecta al país, ya que en el Artículo 32 se indica que el margen máximo de ganancia será establecido anualmente; tal situación en un escenario de inflación acumulada esperada 2014 no menor al 60% tendrá evidente efecto sobre la estructura de costos y gastos, y por ende en el margen de ganancia que pudiere llegar a ser mucho menor al 30%, e inclusive cercano a perdidas.

La desestabilización de la economía está prevista en el Artículo 56, refiriéndose al boicot, acaparamiento, especulación, contrabando de extracción, usura, cartelización u otros delitos, a los cuales se aplicará la pena en su límite máximo; en un todo de acuerdo con el Régimen Sancionatorio previsto en el Artículo 45 donde se establece multa, ocupación temporal, cierre temporal, clausura, confiscación de bienes y revocatoria de licencias, permisos o autorizaciones. Adicionalmente se indican las Infracciones Genéricas sancionadas con multa entre doscientas (200) y cinco mil (5.000) Unidades Tributarias; mientras que la Especulación (quienes vendan bienes a precios superiores a los fijados oficialmente) es sancionada con prisión de ocho (8) a diez (10) años; el Acaparamiento (quienes restrinjan la oferta, circulación o distribución de bienes) dispara una sanción de prisión de ocho (8) a diez (10) años; y el Boicot ( quienes impidan de manera directa o indirecta la producción, fabricación, importación y comercialización de bienes ) es sancionado con prisión de diez (10) a doce (12) años.

Nuestra reflexión final: un Régimen Sancionatorio como el previsto en la Lopj, desestimula y genera un ambiente de terror jurídico que en nada favorece el proceso productivo, y muy por el contrario puede colocar al empresario en la obvia disyuntiva de escoger entre el cierre temporal o definitivo de actividades o ¡¡la cárcel!! Es de recordar que las fallas de mercado se pueden y deben corregir; mientras que la terca economía no se arrincona ante amenazas.

 

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