Opinión Nacional

Presidente, Pónganos a trabajar!!

Dos siglos han pasado desde que Simón Bolívar, nuestro Libertador y los demás héroes que lo acompañaron, nos legaron la independencia. Su sueño de una patria grande que se extendiera más allá de los confines de nuestras actuales fronteras no perduró, pero quedó la fuerza de su ambición, que fuéramos libres de decidir nuestro propio destino dentro de esta tierra generosa, nuestra Venezuela. Dos siglos de búsqueda no nos han permitido completar su obra. Hemos avanzado pero no lo suficiente si consideramos que hemos contado con los elementos indispensables para ir más lejos, los recursos humanos y los financieros respaldados por las inmensas riquezas que yacen en nuestros suelos. Otros pueblos en similares circunstancias de colonialismo, en particular, los Estados Unidos de América, lograron su independencia y al cabo de dos siglos, no sin tropiezos, encontraron ese destino estable que nosotros todavía buscamos. En época más reciente otros países se liberaron del colonialismo tal la India, Australia y Canadá, y en apenas medio siglo han logrado niveles de desarrollo económico, social y tecnológico dignos de orgullo para sus pueblos que nosotros luego de 200 años todavía añoramos. ¿Cuál es el secreto de esos países que nosotros no hemos descubierto? Es simplemente el apego irrestricto al pacto social de convivencia ciudadana inscrito en sus constituciones y el respeto irrenunciable a las reglas allí prescritas. ¿Podemos nosotros ser respetuosos de lo que entre nos hemos pactado y vertido en nuestra Carta magna? Claro que si podemos! La energía y ambición que Bolívar desplegó para hacernos libres están latentes entre nosotros. Tomémoslas como las fuerzas motoras para continuar la ruta hasta completar nuestra independencia política con un desarrollo económico, social y tecnológico a la altura de nuestras aspiraciones. Por eso invito a nuestros gobernantes a que nos pongan a trabajar. A trabajar para que entre todos logremos llegar a ese destino donde cada uno labore en aras al alcance de los más altos niveles de felicidad posibles en función de nuestra inteligencia y de los recursos materiales que poseemos.

Invítenos a todos a que participemos con usted en esa realización. Ante un panorama de objetivos realistas seguro estoy que la adhesión a un plan que contemple esta visión podría ser generalizada. Existen muchas áreas prioritarias por las cuales comenzar, pero concentrémonos en unas pocas y trabajar por etapas. Imagine usted los cientos de miles de nuestros compatriotas que podrían acceder al empleo si se invitara a la industria privada, nos invitara a todos, a construir la Venezuela que queremos. Contando con la seguridad de un justo beneficio, buena parte del financiamiento vendría del sector privado, incentivado con aportes del gobierno nacional. He aquí algunas de estas áreas:

• Construcción de miles de viviendas por año,

• Mejoramiento y ampliación de la infraestructura vial

• Rehabilitación y modernización del parque industrial y agrario

• Desarrollar un sistema ferrocarrilero moderno que se extienda a lo largo y ancho de Venezuela

• Convertir el inmenso capital que empleamos en importaciones en un gran plan de inversión nacional

• Rehabilitación y modernización de de la infraestructura hospitalaria, escolar y de los servicios de salud periféricos

• Abrir las fronteras al turismo. El aporte potencial de este sector al crecimiento económico es importantísimo. En España contribuye en cerca de10% del PIB, mientras que en México su contribución es de alrededor de 13%.

• Pactar un plan tripartito gobierno, industria privada y sindicatos con los centros de estudio para la formación intensiva de nuestra fuerza de trabajo con el fin de actualizar su capacidad técnica y profesional de cara a las nuevas tecnologías. El modelo alemán o de otros países europeos con experiencia probada en este campo podría servir de guía para la negociación y formulación de ese acuerdo

Todo esto dará lugar a importantes fuentes de trabajo para nuestros connacionales y a una gran fuente de ingresos fiscales pagados por las empresas y empleados. Como corolario, estaríamos tomando el camino a una verdadera independencia económica y tecnológica.

Tenemos capacidad de ejecución de este gran proyecto. No obstante, debemos reconocer y neutralizar factores negativos presentes que harían fracasar al más ambicioso plan. Entre ellos, la corrupción, la delincuencia y la criminalidad que todos los venezolanos vivimos y afrontamos cada día. No solo sufrimos daño físico y sicológico en lo individual, sino también del alto costo económico para el país. Nos hemos convertido en una sociedad violenta, un episodio triste de nuestra historia. El gobierno conoce suficientemente el problema y en la actualidad hace esfuerzos para el control de esta calamidad, pero los resultados todavía están por verse aunque posee los recursos para lograrlos.

Lo que todos queremos, independientemente de la ideología de cada uno, es vivir y trabajar en paz, que el turista disfrute de nuestra hospitalidad, de nuestra seguridad ciudadana y de nuestros paisajes y que cuando regrese a su país, hable bien de Venezuela y recomiende a otros a visitarnos. Que el inversionista nacional o foráneo ponga su capital a crear fuentes de trabajo, a producir para el país y tener la confianza de que el fruto de su trabajo estará protegido por nuestras leyes y por los árbitros del juego democrático. Un clima donde reine la seguridad ciudadana, la seguridad jurídica para todos sin ninguna limitación que con orgullo podríamos comparar con el que disfrutan países más desarrollados que el nuestro. He aquí otro gran frente de inversión con un alto radio de costo-beneficio potencial a realizar simultáneamente con los otros arriba indicados, tan importante que lo considero como una condición sine qua non para la viabilidad y éxito de los planes de desarrollo en nuestro país. Tenemos los recursos. Solo hace falta voluntad política para conformar el equipo ganador. El equipo ganador lo conformamos todos los que vivimos en esta tierra. La ideología, hacer de Venezuela un gran país. Si jugamos con la mitad del equipo, nunca ganaremos. Seremos eliminados del torneo. Pero si apostamos al triunfo y llamamos a todos los jugadores, y el Estado asume el rol que le es propio, servir de “Coach”, ofreciendo todas las condiciones y garantías para el libre ejercicio de la sociedad, terminaremos de construir la Venezuela que Bolívar nos dibujó.

 

 

 

 

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