Opinión Nacional

Primer show de la era socialista

En realidad, no fue un simple acto de juramentación de los nuevos ministros y del vicepresidente sino un circo-espectáculo donde hubo de todo. El grado de exaltación-exultación de los reemplazados hizo posible preguntar: si tienen tantos méritos y son tan capaces ¿por qué sacarlos del mando-poder? ¿Por qué correr el riesgo con nuevos por conocer?

Luego de 3000 días de transición que nadie sabe entre qué períodos, y declarado el inicio de la ‘era socialista’, se produce un discurso en el cual ni siquiera se distingue entre la calidad y condiciones de los actores. En general puede decirse que estamos ante la expresión de un desesperado. Esto se evidencia en los puntos que siguen.

1. En este momento y por causas razonables, las materias más delicadas son objeto de un tratamiento al boleo. Por ello se pasa de la crítica al secretario general de la OEA a quien calificó como insulso y pendejo por su posición contraria al cierre de RCTV, a dar la orden para la nacionalización de la CANTV, la Electricidad y la recuperación de las telecomunicaciones. Se plantea así la ampliación de los medios de control de una sociedad y simultáneamente la petición de poderes especiales para la creación de la república bolivariana socialista y la reelección indefinida del presidente.

2.- Y para lograr este objetivo señala que le solicitará a la Asamblea Nacional ‘la madre de las leyes habilitantes’. Y afirma desafiante: …“Si las de 2001 fueron leyes que impactaron el esquema social del país, bueno, estas leyes que haremos deben impactar con una potencia mucho mayor, la actual situación económica del país”. El asunto se sincera. El GP acepta que hará o seguirá haciendo las leyes. Y esta vez directamente, sin mediación de la AN.

3.- De modo que carece de sentido preguntar por qué solicita una habilitante si cuenta con el apoyo total de ‘su AN’. Él concentra todos los poderes, en su condición de ‘jefe único’ y dueño de todas las instancias. Pero requiere a la vez proclamar el poder personal que tiene en la práctica: nadie por encima de él, ni ley ni poder, institución o personalidad.

4.- ¿Y cómo se llegó a esta situación? ¿Por qué el GP deja atrás toda consideración-recato y se lanza por la calle central del personalismo-autoritarismo-autocracia? ¿Por qué la identificación con el totalitarismo que pone a un lado la cobertura democrática? ¿Por qué asumir la hegemonía-monarquía?

5.- Las respuestas están en la propia negación de un proyecto-proceso que se ha presentado como revolucionario y que en la práctica no es otra cosa que una confederación de grupos de intereses que luchan por la obtención de la mejor parte de los beneficios. Este es el rasgo que determina el bloque partidista que apoya hoy la ‘revolución’: la lucha entre ‘hermanos’, cuchillo a cuchillo. Es la implosión que conduce a la imposición del más fuerte.

6.- Y para la parte esencial de la ‘revolución’ esto comporta un peligro que pone en cuestión su inobjetable e inigualable jerarquía. Por ello su abierta reacción contra todos los poderes que se levantan contra el suyo. Es posible que la acción no sea bien vista por algunos observadores y militantes, pero para el caudillo y jefe único es indispensable avanzar en la limpieza del camino que debe transitar la ‘revolución’ que él conduce.

7.- En ese marco, ¿dónde está el llamado poder constituyente originario, la fuerza del pueblo-colectivo capaz de mover la sociedad hacia un cambio profundo, radical histórico? ¿Desapareció ese poder o nunca existió? ¿Se predicó el poder constituyente originario como una fuente de poder que se deposita en la voluntad y el hacer de un hombre?

8.- En nuestro caso, el poder caudillista ha estado históricamente por encima de todo poder constituyente. Por ello el Chávez de 1998 dice: …“Si no hay ese poder [constituyente] de verdad desatado, organizado y con un grupo estratégico, no hay viabilidad. Si ese poder no existe, el presidente Chávez terminará siendo una frustración más, un despreciado más. Sin duda alguna.” (ABM, Habla el Comandante, Caracas, CPT, 1998, p.544) Aquí no hubo ese poder constituyente sino un inmenso vacío de todo tipo sobre el cual se monta el movimiento emergente-golpista que encabeza el hoy GP.

9.- Y la mejor demostración de la inexistencia de un poder-fuerza constituyente originario, capaz de impulsar el cambio histórico, está en lo que afirma ahora: “Invoco y convoco al poder constituyente, al poder popular, combustible verdadero para que estos motores de los que hablo puedan llevarnos hacia futuros mejores.” La desesperación adquiere proporciones impensadas. El poder constituyente existe o no existe. No es un poder que puede surgir, levantarse a partir del momento en el cual es invocado o convocado.

10.- Esta convocatoria pone de manifiesto que el GP, en medio de su soledad, está literalmente desesperado. El 15/12/99 el poder constituyente no se pronuncia masivamente por la aprobación de ‘su constitución’. En el 2001 buena parte del colectivo toma la calle para protestar. En la crisis política de los años 02-04 no figura para nada ese poder constituyente. La pelea es entre revolucionarios y contra-revolucionarios u oligarcas.

11.- A mediados del año 03 cuando se plantea el RRP, el oficialismo acepta el dictamen producido en varias fuentes y según el cual, de realizarse en ese momento, el GP lo perdería. Aparecen entonces las misiones de la tarifa y el control para construirle una votación que garantizase su triunfo. Por ello cuando se fija el 15Ag.-04 como fecha del evento es porque sus resultados están seguros. El poder constituyente se vuelve poder tarifado que incluye el componente fraude-trampa. Es el mismo poder que vamos a ver actuando el 03D-06 y el que castiga al oficialismo el 04D-05, con una abstención sin precedentes.

12.- En este momento, el GP, ante la falta de apoyo popular, decreta una emergencia en procura de algunas fuerzas que lo acompañen. No tiene partido ni militancia con los cuales pueda contar. No tiene programa-planificación respecto al futuro. Por ello, cuando hace su improvisado discurso del 08/01/07 no convoca a poder constituyente alguno sino a una mayor incertidumbre.

Cae la bolsa, se aceleran los mercados bursátiles, el dólar paralelo toma el rumbo de los Bs. 4000, la gente del común entra en un gran estado de intranquilidad-nerviosismo. Nadie, ni siquiera en GP, sabe para dónde va este ex-país.

13.- Y en medio de su atropello verbal al colectivo, semeja su dignidad, a la hora de prepararse para la muerte el 13A–02, a la de Hussein cuando es asesinado, e invoca su condición de trostkista, socialista y comunista, inspirado en el ‘primer creador de esa doctrina’: Jesucristo.

Queda en el ambiente la imagen de un presidente que creía estar al frente de un poder constituyente y en la práctica cae en cuenta de que sus únicos capitales son la tarifa y la soledad.

14.- Y un presidente solitario, sin apoyo popular-constituyente, hegemón, todopoderoso no puede hacer otra cosa que disponerse a tomar en sus manos el arma del sometimiento para resguardar su poder. A falta de ascendencia en el colectivo se hace indispensable la represión como muro de contención de la inevitable protesta.

Mientras, la desesperación es creciente por tener conciencia de que su mayor garantía de estabilidad la proporcionan las tarifas, ‘las oposiciones’ y sus ‘acertadas políticas’. En el fondo sabe que se mantendrá sólo por los medios más sucios y que es -usamos su palabra- un presidente despreciable, capaz hoy de montar el primer gran show de una supuesta ‘era socialista’.

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