Opinión Nacional

Pueblo, gobierno y ejército, unidos, jamás serán vencidos

Medio país debe recordar que Rafael Poleo y Marta Colomina se cansaron de
advertirnos que el entonces candidato y luego presidente Hugo Chávez Frías
tenía tendencias fascistas, pero no les paramos y votamos por él. Ahora debemos
reconocer que tenían razón. O tal vez no les entendimos o no quisimos escucharlos.

Hoy no quedan dudas de que el señor resultó ser izquierdista, y con la
llegada a la escena de Norberto Ceresole se confirma lo de las tendencias fascistoides y autoritarias de Chávez. Y si nos fijamos de su indudable preferencias por Fidel Castro, la narcoguerrilla colombiana y China, amén de su manifiesta apatía hacia los Estados Unidos, y de que su formación ideológica es una mezcolanza de
marxismo-stalinismo y fascismo, pues el hombre es peligroso.

¿Por qué es fascista?

Muchos se preguntarán las razones por la cuales uno afirma que es fascista.

Ahora les preguntamos a ustedes si han escuchado alguna de sus larguísimas cadenas y sus discursos en los mítines donde adoctrina a la chusma. En casi
todos los mítines repite la frase que encabeza este artículo: ¡Pueblo, gobierno y ejército, unidos, jamás serán vencidos!, y si lleva el uniforme militar la afirmación suele tener más peso.

Leyendo libros de historia impresos antes de que Chávez fuera presidente
(para eliminar las dudas y que alguien vaya a pensar que fueron escritos por sus
enemigos políticos) uno consigue que las ideas fundamentales del fascismo y del
nazismo es que el caudillo (führer, duce, etc.) no necesita de partidos que sirvan de
intermediarios entre la sociedad civil y el caudillo, sino que su contacto es directo con
el pueblo, y tampoco se apoya en maquinarias políticas para mantenerse en el poder, sino en el ejército. Cuando se necesita consultar algo de importancia se recurre a una votación (referéndum).

Todos pueden pensar ahora en la famosa frase que Chávez menciona en todos
sus discursos ¡Pueblo, gobierno y ejército, unidos, jamás serán vencidos!, y la
coincidencia entre Chávez, Mussolini y Hitler en lo que al sistema político se refiere es
perfecta. En los países socialistas, en cambio, el ejército es substituido por el partido
único, que a su vez es gobierno y controla al ejército.

Alguien pensará ahora en su partido, el MVR, y dirá que dado que existe,
Chávez no cumple con la condición de fascista. Pero ahora recordemos que en 1999
amenazó al MVR y a los otros partidos que lo respaldaban que si seguían embochinchados, él los botaría (o sea, los mandaría pa’ el carrizo), porque a él como
presidente lo único que le importa es el pueblo y el ejército.

Otro dato es que hasta ahora el mando y el liderazgo es unipersonal. ¿Y
Luis Miquilena? El mismo y Chávez saben que el machamiqui no puede ganar en ninguna votación popular (ni siquiera una Junta Parroquial), así que el liderazgo de Chávez no corre ningún riesgo de ser eclipsado por ninguna otra figura, ni entre sus partidarios ni entre sus opositores. El mismísimo Chávez es el portavoz de su gabinete, o sea, ninguno de los ministros es presidenciable,
Chávez como gobierno y como político no tiene intermediarios fuertes, sino
un montón de seguidores que, por razones clientelares, se prestan como intermediarios.

¿Fascista de izquierda?

Mucha gente, y uno mismo, han descrito a Chávez como socialista, y
mantenemos nuestro punto de vista. Pero, ¿acaso el partido Na-Zi no tiene ese nombre por nacional-socialista? Así no hay ninguna contradicción.

Además, Chávez no es tan bruto, y sabe que en estos momentos no le puede
salir al mundo como lo que es, y todavía trata de mantener un parapeto democrático,
pero al exagerar con las elecciones lo que ha hecho en la práctica es prostituir la
democracia, entre cuyas características está precisamente el derecho al voto. Hitler y Mussolini también abusaron con los referenda, y hasta la anexión y ocupación de los Sudetes de Checoslovaquia se acompañó de un referéndum, igual que el anschluss de Austria. Y si todavía tiene de gratis todo ese respaldo de tantos políticos y tantos partidos, no hay razones todavía para deshecerse de ellos, y puede seguir utilizándolos mientras le sean útiles. No olvidemos tampoco que Hitler y Mussolini tenían sus propios partidos que los idolatraban, al igual que Stalin.

Así como el objetivo de Lenin, para acabar con la moneda, uno de los valores
del capitalismo, comenzó a imprimir billetes a diestra y siniestra para
prostituirla, devaluarla tanto y acabarla, así mismo hace Chávez con las elecciones y la democracia, porque al destruir la primera estaría acabando con la segunda.

Pero es fascistoide sólo en lo político, porque sus visiones económicas y
sus relaciones internacionales son socialistas. Tampoco olvidemos que tanto el fascismo como el socialismo son dos de las tantas formas que tiene el autoritarismo
dictatorial, que puede llegar a ser hasta monárquico y/o totalitario.

El futuro que nos espera

Salvador Allende, en Chile, tampoco arribó comportándose como comunista,
sino que fue evolucionando en esa vía progresivamente, y antes de su derrocamiento y muerte (3 años de gobierno) todavía no había proscrito a los partidos políticos enemigos ni la propiedad privada, pero iba lentamente por ese camino.

Y Norberto Ceresole, quien contento por su alumno nos plantea sus tesis
políticas sobre el papel del ejército y el caudillo en la historia independiente de
América Latina, precisamente nos está proponiendo una tesis que es una variante del fascismo, y que Chávez sigue al pie de la letra.

Ahora sólo nos queda esperar por un General Pinochet, pero, por
ahora, no se avizora a nadie que pueda cumplir con ese papel, debido a las purgas ;stalinistas; progresivas que ha venido haciendo Chávez en las Fuerzas Armadas.

Así, sólo restan dos factores para salir de Chávez (o una combinación de
ellos): 1) un rechazo popular y levantamiento tipo rumano (cuando derrocaron a Ceaucescu); y 2) una mano amiga del exterior (¿Estados Unidos?) que meta la mano y ayude a sacarlo. Pero todavía no es tiempo, porque si muere tempranamente puede ser considerado como un héroe o un símbolo mítico, como Ezequiel Zamora, Sandino o el Che Guevara. Hay que esperar a que se desgaste, y mientras tanto, el país entero se lo tendrá que calar a él y los daños que causará.

¿Por qué proponemos esto? Porque en el fascismo la única alternabilidad en
el poder es mediante un acto de fuerza, dado que no prevé la sucesión pacífica y
democrática.

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