Opinión Nacional

¿Qué culpa tiene la estaca?

¿Qué culpa tiene la estaca si la rana salta y se ensarta? ¿Votar o no votar con el régimen para incluir en la “Bicha” las misiones? será  la cuestión.

Desde que la jefatura se juramentó la Constitución ha sufrido varias modificaciones, empezando por la del 61 (derogada inconstitucionalmente) y cada modificación es más dañina que la anterior.

En el 2007, mayoritariamente, se rechazó la reforma constitucional que en su artículo 141 establecía: «Las administraciones públicas son las estructuras organizativas destinadas a servir de instrumento a los poderes públicos,… Las categorías de administraciones públicas son: las administraciones públicas burocráticas o tradicionales,…; y las misiones, constituidas por organizaciones de variada naturaleza, creadas para atender a la satisfacción de las más sentidas y urgentes necesidades de la población, cuya prestación exige de la aplicación de sistemas excepcionales, e incluso, experimentales, los cuales serán establecidos por el Poder Ejecutivo mediante reglamentos organizativos y funcionales». Pero como paradójicamente ahora es la oposición la que propone legalizar las misiones, la jefatura aprovecha para hacer ahora con la oposición lo que no pudo en el 2007 y “propone” a eso que llaman Asamblea Nacional “tomar la iniciativa de hacer una enmienda o una reforma a la Constitución para incluir las misiones sociales socialista en la Constitución”, instrumento para terminar de desmontar la estructura Estatal democrática que queda de los 40 años de democracia para sustituirla por la estructura totalitaria: líder-ejército-pueblo.

El objetivo del régimen siempre ha sido asegurar su permanencia en el poder por siempre mediante el control total sobre todas la instituciones, el territorio, los bienes públicos y privados y la gente, esto último a través del adoctrinamiento comunista y las estructuras de control social, para lo cual sirven las misiones.

Al respecto los demócratas les recuerdan a los representantes de la oposición que están obligados a rescatar la democracia y a garantizar el respeto de la dignidad de la persona humana. La demagogia es inaceptable. No se puede seguir dañando a la gente mediante la apariencia de justicia social y el uso de la Ley como instrumento de represión. Entiendan que la desesperación por salir del régimen, no implica la renuncia a la libertad, a la libertad de conciencia. Las críticas constructivas seguirán mientras, en el corto tiempo que queda de libertad, no incorporen al discurso político una orientación pedagógica que permita a la gente formarse un criterio para juzgar y elegir lo que a su dignidad conviene: ser libres.

Queremos democracia no importa quien aspire y quien gobierne.

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