Opinión Nacional

Que hacer… con Chávez

Después de estos resultados electorales, no sólo los más de seis millones de venezolanos que pensábamos que el autobús del gobierno iba en reverso, sino la gran mayoría de los que votaron por él y casi todos los que aún habiendo desaparecido Domingo Alberto Rangel, tuvieron la osadía de abstenerse; andan con la misma pregunta en la punta de la lengua de un lado a otro y sin cesar: ¡Ajá! Y ahora que vamos hacer con Chávez.

Veinte años no es nada, tarareaba el morocho del abasto, pero hasta cuando le durará la musiquita, a los que llenos de esperanzas y confiados por enésima vez en lo prometido y no cumplido, se atrevieron el 7 de octubre a regitimarlo. Esta campaña dio para todo, incluso para hacerles creer a vastos sectores de la clase media, que podrán seguir avanzando en su movilidad social y que el socialismo pregonado será bondadoso con sus intereses pequeños burgueses. También dio para que los pobres heredados de la cuarta república y los creados al calor del rojo proceso, les volvieran a firmar una factura a plazo vencido, pero dispuestos a exigirles el pago inmediato.

Qué estará pensando Briquet del revés sufrido. Esta interrogante pudiera tener importancia si tomáramos el camino de la simple revisión de los objetivos no cumplidos; pero podremos dormir tranquilos sin preguntarnos que estarán pensando los miles y miles que al son del último jingle de Capriles, ese domingo por la mañana se levantaron imaginándose que al igual como ellos lo harían, casi todos los que estaban en la cola se montarían en el Bus del progreso, para viajar a la Venezuela de la verdadera inclusión, independencia y desarrollo. Es indudable que estas preguntas son las que nos deben llevar a las que de verdad nadie quisiera hacerse, pero que a cada instante te asaltan tu angustiada tranquilidad.

Qué sucedió realmente ese día, ahora medio tormentoso, para cualquier elector opositor. Si como en efecto no hubo fraude y al margen de haber enfrentado a un Goliat Estado; cual es la razón para que en cualquier centro de votación rural, el elector haya sido más “ducho” a la hora de ejercer su voto, que uno de los centros urbanos, dado que los niveles de votos nulos en el primero son casi inexistentes y por el contrario en las mesas urbanas son altísimos. Porqué en casi todas las mesas donde la participación ronda entre el 75% y 85% la proporción de votos a favor del candidato triunfador, casi siempre es de 85 a 15 puntos de diferencia y con la constante de no pertenecer a los centros urbanos.

A cuanto llega en definitiva el total de mesas donde Capriles saca cero votos y lo más difícil de preguntarse: Aplicamos el llamado del candidato en torno al “tu y 2 más”, cubrimos todas las mesas con testigos y que porcentaje de ellos, soportaron estoicamente los cañonazos millonarios de un enemigo que hace tiempo abandonó la ética y los escrúpulos en función de sus intereses.

Ya se inscribieron para la próxima contienda los candidatos a gobernadores y no hay tiempo para disquisiciones teóricas, acerca del papel jugado por quienes con mucho sacrificio y sapiencia le pusieron un mundo para evitar ser derrotados; comenzando por el que en tampoco tiempo logró levantar la esperanza trucada del triunfo; pero precisamente para no reincidir en posibles fallas y omisiones pasadas, es que debemos meterle el ojo a lo que el CNE con un profesionalismo y una pulcritud indiscutible, tiene colgado en su pagina, en el link de resultados electorales del 7 de Octubre; porque aquí los que votaron a favor o en contra de Chávez sabremos que hacer con él, pero qué hacer con los errores cometidos. Sólo Dios y las sacrosantas maquinarias partidistas, con sus dirigentes, activistas y testigos lo sabrán.

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