Opinión Nacional

Que la negociación no pare

No entiendo por qué la mesa de negociación y acuerdos a petición del propio facilitador Gaviria decidió suspender sus reuniones en virtud del paro convocado a partir de éste lunes 2 de diciembre. ¿Estará Gaviria quedándose solo, habrá comenzado el facilitador a buscar la mediación de países cercanos, a pesar de que el caso Venezuela sea eminentemente interno?
En todo caso, ojalá y dicho receso sirva tanto para ajustar la estrategia de comunicación, como para escoger una nueva sede para las venideras reuniones. Digo esto, por cuanto resulta incomprensible ver a los representantes de las partes en pugna declarando con excesiva frecuencia, mostrando más interés en las cámaras que en los posibles acuerdos. Así como también, las reuniones deberían realizarse en un lugar apartado y tranquilo en donde se facilite la reflexión. Estos cambios, en apariencia cosméticos, serían muy útiles para avanzar hacia una moderación gradual de las partes, aligerando ambiciones, temperando pasiones, acercando posiciones, como paso previo a la negociación.

En el pasado, a través de la negociación se puso fin a diferentes conflictos armados regionales; comenzando con la transición pacifica de Venezuela en el año 1968, pasando en los 80 por las negociaciones de paz en Centroamérica y las propuestas de Contadora y Esquipulas. El caso Guatemala tardó nueve años, abarcó cuatro gobiernos y tres comisiones negociadoras. El acuerdo final de paz en El Salvador -1991 – se firmo un 31 de diciembre en New York.

Felizmente en Venezuela, no hay una lucha armada que exija un cese al fuego; y tanto para Gaviria, como para la oposición la salida a la crisis debe ser electoral. En cambio, la posición del gobierno es ideologizada y obstinadamente perturbadora ante cualquiera de las opciones constitucionales.

En ese sentido, es inevitable pensar – dependiendo de la duración y resultados del paro – en una hipotética transición, sin que la mesa de negociación y acuerdos desaparezca. Poniéndose sobre el tablero las formulas tendientes a compartir el poder – power sharing – dada la imposibilidad que una de las partes logre sobreponerse a la otra y en este estado de cosas, la formula clásica es la organización de un gobierno provisional, mientras se define el proceso electoral. La primera acción de dicho gobierno de transición, sería suspender toda deliberancia por parte de los militares – una suerte de desarme político – en donde la FAN regrese a sus cuarteles y abandone al mismo tiempo todos los cargos que venían ejerciendo en la administración pública.

Por todo lo antes descrito, considero que la mesa de negociación y acuerdos no debió sumarse al paro, dicha mesa debe permanecer activa ante una eventual agudización de la crisis de gobernabilidad y ante un aventurero vacío de poder, caldo de cultivo para cualquier régimen de facto que transformaría la crisis venezolana en un conflicto armado.

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