Opinión Nacional

Que NO, mijo, que NO!

¿No es hora ya de dejar la gentileza y empezar a tratarlo como lo que es: un cínico cretino?
Tiene que ser a él porque sus acólitos, esas y esos que fueron puestos y puestas en sus puestos para atender nuestras legítimas demandas, o sea, los tan puteados derechos, sólo oyen por una oreja.

Ayer no faltó quien dijera que los venezolanos –en tercera persona del plural como si ellos fueran ajenos bosquimanos- somos apáticos e indiferentes porque no ha habido una reacción contundente (léase gente en la calle formando peo) ante las últimas noticias evacuadas por el centro del poder.

¡Pero quién puede reaccionar ante tal abrumadora andanada de humillación, desprecio, ultraje, atropello, despotismo, ilegalidad y prepotencia!
No sé los bosquimanos pero yo me encuentro en total estado de estupefacción, estupor, pasmo, aturdimiento –y perdonen el abuso de sinónimos pero es que todo es poco. Yo estoy en estado de shock, término que según traducción del diccionario significa todo esto: conmoción; (miedo) susto, choque, sacudida; (de la tierra) seísmo; s. wave, onda expansiva * Elec descarga (eléctrica), calambre * Med shock * (moralmente) escandalizar, indignar * (físicamente) asustar, sobresaltar * (emocionalmente) conmover, impresionar. Supongo que así se debe sentir alguien que es notificado de la muerte de toda su familia más la pérdida de todos sus bienes: No se lo cree; no sabe qué hacer ni cómo enfrentar tamaña tragedia. Eso es lo que nos ha sucedido a los venezolanos al enterarnos de las últimas decisiones de los babosos adulones del comandante de ese burdel en que han convertido al gobierno.

Los venezolanos honorables no podemos reaccionar porque no sabemos cómo se enfrenta el desafuero, el vandalismo, la depredación y la piratería. Los venezolanos honestos no conocemos el protocolo del pillaje o la trampa, en consecuencia se nos dificulta la relación con tales impudicias. Los venezolanos civiles no hemos sido formados en la agresión ni la violencia, prueba de ello está en quienes hace diez años creyeron y se enamoraron de las promesas del ungido y diez años después, aún viéndose burlados, humillados, estafados, asesinados son incapaces de una reacción más violenta que cerrar una de esas que llaman “arteria principal” para reclamar justicia.

En cada protesta callejera y en los patéticos gagueos de los funcionarios del régimen secos de ideas para justificar sus trapacerías se está gestando poco a poco la reacción que vendrá en votos. Estridentes, tumultuosos, aguerridos, elocuentes, cuantiosos votos.

Por ahora, mientras llegan las elecciones regionales, nos toca seguirle diciendo a voz en cuello a él, al rapaz: NO, mijo, NO. Así NO. Ya te lo dijimos por la vía que la mayoría de la gente decente, honrada y respetuosa de este país sabe hacerlo: las de la legalidad. Fuimos, votamos y salió NO. Te dijimos que NO y lo tienes que respetar. Lo tendrás que respetar.

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