Opinión Nacional

Qué pasará en este reality show

La enfermedad de Chávez sigue generando la máxima incertidumbre sobre el futuro político del país. La pregunta clave es ¿si Chávez seguirá en campaña hasta el final del proceso o se ausentará para dar paso a un substituto… o a la anarquía?

Si Chávez se mantiene en la campaña, se pueden prever dos escenarios:

1) Chávez, medianamente recuperado, intentará convencer a la población de que tiene la capacidad para abordar su campaña y gobernar durante el próximo periodo presidencial. Es irrelevante si eso es cierto o no, lo que importa es lo que la gente crea. Vale la pena indicar que eso sería mantener el status quo, ya que en este momento, pese a sus evidentes problemas de salud y los múltiples rumores alrededor de ellos, solo 15% de la población considera que su enfermedad lo sacará de la carrera, lo que ha minimizado el costo político de la enfermedad. Si lo logra, podría estremecer el mercado con un regreso «triunfal» y ayudarse a corto plazo. No obstante, esto no determina el resultado, pues habrá que ver cómo se desenvolverá la campaña de Capriles, que basada en un cara a cara, requiere más tiempo para consolidarse, pero no por eso es menos efectiva.

2) Chávez muy enfermo en campaña, sigue agravándose, pero se mantiene en la carrera, ya sea por ego personal o por pensar que es la única manera de retener el poder para la revolución. En ese caso, lo más probable es que le sea muy difícil mantener la percepción de que puede controlar su enfermedad y la población podría hacer un click que termine en cortocircuito con el Chávez sin futuro. Esto potenciaría a Capriles y sus posibilidades de éxito aumentan exponencialmente.

Si por el contrario, el presidente Chávez tiene que salir de la campaña, la incertidumbre girará sobre la selección de su substituto y su capacidad para garantizar la unidad interna dentro del chavismo institucional, los militares comprometidos y los «invisibles», que son aquellas personas vinculadas al poder político a través de intereses y negocios que dependen de la protección de alguien que esté dispuesto a defenderlos contra viento y marea.

3) Si ese substituto estuviese negociado entre Chávez y los más poderosos de sus soportes, el mismo tendría una mayor probabilidad de estabilizarse y evitar una implosión dentro del chavismo. Veríamos entonces una batalla entre Capriles, intrínsecamente más fuerte que cualquier sustituto, y un X que sólo tendría vida si logra envolverse en el manto simbólico de Chávez hasta convertirse en una variable proxy del líder. Bien utilizada, esta estrategia emocional podría tocar la fibra de la población, convirtiendo a un huevo sin sal en un hueso duro de roer.

Pero, 4) si ese sustituto no se logra y las fuerzas internas del chavismo entran en conflicto por el poder, existen grandes riesgos de implosión, que puede materializarse como una división de fuerzas electorales del chavismo, lo cual dejaría el camino abierto a Capriles para un triunfo en el proceso electoral. El problema es que también podría derivar en un conflicto violento entre quienes monopolizan las armas legales e ilegales del país, quienes, teniendo demasiado que perder, deciden enfrentarse con todo para controlar el poder por la fuerza, pateando la mesa y evitando la elección. Este escenario luce inestable en el tiempo, pero no improbable.

Como verán, el entorno venezolano está lleno de incertidumbres y las fotos de hoy nos dicen muy poco sobre lo que veremos en octubre. Todos los escenarios están vivos y tendremos que seguir de cerca el acontecer del país… ¿o debo decir pegados a la pantalla viendo el reality show en el que nos tocó vivir?

 

 

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