Opinión Nacional

¿Quién es la mujer?

Por boca del propio Castro supimos que su hombre en Venezuela es Maduro. No hemos obtenido de la fuente originaria el nombre de quien sea su mujer, por lo que mi apreciación podría estar errada pues son tantas las que han hecho mérito para acceder a ese sitial, que basada como está mi apreciación en unos hechos muy concretos, mañana puede resultar que otros me lleven a rectificar y a colocar en el puesto de la mujer de Castro en Venezuela un nombre distinto al que hoy anuncio.

Desde luego que si Castro, como lo hizo en el caso de su hombre en Venezuela, nos dice su nombre o su apellido, esta suerte de adivinanza que yo anticipo, pasará a ser la opinión errada y desinformada de un ciudadano de pocas vinculaciones con Castro, que apenas se extendieron desde el 21 de enero de 1980 cuando fui nombrado por el expresidente Luis Herrera Campíns (q.e.p.d.) director general del MRREE hasta el 2 de febrero de 1984 cuando tomó posesión mi sucesor en el nuevo gobierno.

Esas relaciones pasaron por incidentes que desataron “in crescendo” la ira de Castro: una sentencia, ni siquiera definitiva, a implicados en la voladura del avión cubano en tiempos de CAP I, ya que ese avión era distinto al que se estrelló 21 años antes con Camilo Cienfuegos adentro; el abarrotamiento por cubanos pidiendo asilo de los jardines de nuestra embajada, porque en Cuba no ha habido ni hay perseguidos políticos; y por supuesto los cruces de comunicados, donde se desechó la pretensión castrista de que el poder Ejecutivo dictara las sentencias de los tribunales condenando a los implicados en la voladura del avión, como ocurre ahora en Venezuela, emulando hasta las de muerte como la del general Ochoa, prohibida en la constitución, en la persona de Simonovis.

Sin embargo, no es Luisa Estela la que ocupa ese lugar, ni tampoco su sustituta en la presidencia del TSJ Gladys Gutiérrez, o alguna otra de las muchas magistradas que integran ese tribunal y no es por falta de méritos que yo las descarto, pues los tienen sobrados, como también los poseen las rectoras del CNE, sino porque Castro es hombre de soluciones expeditas y las sentencias de los tribunales y los procesos electorales son lentos, mientras que la otra Luisa, la fiscal, ha iniciado un procedimiento contra 6 venezolanos que protestaron contra Cuba. No se me contradiga diciendo que un proceso judicial es lento, porque en Venezuela basta con estar indiciado y eso lo sabe Castro y Luisa Ortega.

 

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