Opinión Nacional

¿Quién perderá las próximas elecciones presidenciales en Venezuela?

Mi experiencia en la política venezolana y en el estudio de las encuestas políticas que por primera vez fueron iniciadas en 1968 por George Gaither y cuyos resultados fueron estudiados por la Comisión Electoral de AD de la que yo era miembro, y por la Jefatura del Programa del Candidato Presidencial Gonzalo Barrios que yo coordinaba.Esta experiencia se enriqueció durante la campaña presidencial Carlos Andrés Pérez en 1973 y en mi asociación en una empresa con  George  Gaither durante el segundo Gobierno de Rafael Caldera 1994-1998.Esa experiencia me permite  evaluar la supuesta ventaja que algunos analistas y comentaristas  atribuyen al chavismo en las actuales mediciones de opinión.

(1)Desde hace tiempo se observa que las empresas encuestadoras distintas de las que  paga la partida secreta manejada desde Miraflores, sobreviven comercialmente víctimas de la discriminación oficial  y bajo la amenaza permanente de perder sus contratos privados por la directa presión presidencial sobre importantes empresas públicas y que utilizan sus valiosos servicios. Es lógico  sospechar que contra su mejor voluntad y la ética de su profesionalidad tiendan a coincidir con las encuestas mercenarias en lo que respecta a la supuesta popularidad de Chávez,y solo se atrevan tímidamente a reconocer en determinadas ocasiones el desprestigio del Gobierno y de algunos de sus jerarcas.

De esta manera  no entran en conflicto con la megalomanía de Chávez y destacan la imaginaria grandeza de su genio sobre la mediocridad e incompetencia de sus subalternos. De allí surge la  impresión de la operación de una especie de cartel de las encuestas donde las empresas privadas escogen para evaluar la popularidad de Chávez la misma muestra sesgada de las encuestas mercenarias y obtienen obviamente los mismos resultados.

Una auditoría realmente imparcial de la calidad técnica de todas las encuestas y encuestadoras destinadas a calificarlas y certificarlas, resolvería estas dudas y pondría fin a esta violación- inducida por el ventajismo oficial- de los derechos a la información  transparente de los ciudadanos y electores.

(2) La tendencia de muchos de los encuestados a no declarar su decisión de votar contra el gobierno ha existido aún durante gobiernos democráticos sin que éstos ejercieran sobre  los electores las brutales presiones como las que se sospecha ordenó a Tascón el mismo Presidente con el propósito de aterrorizar a los electoras cuya decisión autónoma era votar en su contra, ni las dádivas para que vegeten en la miseria  los mismos estratos sociales arruinados  por la desinversión, el desempleo, la inflación, el hampa, los homicidios masivos en los barrios ,etc.

Si en el año 1952 se hubiera realizado una encuesta que midiera la popularidad de  Pérez Jiménez, la predicción habría sido la victoria del Partido del dictador, y no la espectacular derrota de la dictadura que el sátrapa desconoció con su fraude del 2 diciembre de ese año.

En las elecciones 1973, durante un gobierno incuestionablemente democrático como el del Dr.Rafael Caldera, esta subestimación del voto de la  oposición impresionó al reputado encuestador norteamericano George Gaither cuando realizó  la comparación  entre la votación realizada y la intención del voto revelada  en la encuesta conducida antes de los comicios  en diciembre de 1973.Esta subestimación del potencia electoral de la oposición representó entonces el 5% del voto depositado en las urnas a favor del triunfante candidato de la oposición. En un gobierno   antidemocrático,represivo, excluyente y discriminativo y ventajista como el de Chavéz, esta subestimación debe  sobrepasar el 15% del potencial electoral deel principal contendor.

Le explicaba a Francisco que si las encuestas  le asignaban al actual candidato de la oposición un 37% y al enfermo Presidente un 52%, la ponderación  de este comprobable factor estadístico reduciría considerablemente la supuesta ventaja de Chávez  en los comicios de diciembre de este año. De la corrección de este factor en las encuestas del universo estadístico electoral  resultaría una predicción  de los cómputos electorales decisivamente más favorable a la oposición unificada.

La seriedad de una predicción de los resultados electorales debe apoyarse en la certificación imparcialmente  auditada  de las encuestas que estudie y corrija el posible  sesgo  en la selección de muestras  concentradas en los sectores sociales y en los espacios regionales  – empobrecidos por el desempleo y la inflación durante este gobierno- que dependen  mas   para su sobre vivencia física del soborno social de las dádivas oficiales.

Es extremadamente difícil que en  los grandes centros urbanos del país donde se concentra mayoritariamente el potencial electoral de la oposición unificada prevalezca cuantitativamente en el universo electoral  el apoyo al candidato oficial de estos electores socialmente marginalizados y oficialmente  maltratados.

Es inconcebible que la mayoría  de todos estos compatriotas estén dispuestos pagar con todos con sus votos las dádivas que reciben del mismo gobierno que los despojó del empleo y del poder adquisitivo de sus ingresos nominales para obligarlos a depender de sus limosnas.

La rebelión electoral de una parte significativa de estos votantes donde afinca sus expectativas electorales de triunfo  el gobierno, produciría una aplastante derrota del enfermo Presidente

Esta derrota sería catastrófica si uno de  los pseudo dirigentes de su partido lo sustituye como candidato.

Debido a la certeza de la muerte, o incapacitación del Presidente para gobernar,  el país  lo que se plantea  es su protección  de aquel que entre los incompetentes, inescrupulosos y cleptócratas    que ha de sustituirlo como candidato-incluyendo al eterno aspirante José Vicente Rangel-y de quienes han de ejercer realmente el poder sobre las gentes y los dineros públicos mientras Chávez   espera en la Presidencia el desenlace de su cáncer terminal.

El tiempo escaso de que dispone la oposición para convertir en victoria comicial su caudaloso potencial electoral debe ser prioritariamente distribuido en el siguiente orden:

(1º) abortar el fraude electoral en proceso y  su consumación en los comicios

(2º)explicarle al país la incapacidad administrativa y la deplorable calidad ética de los que realmente ejercerán la Presidencia en caso que a Hugo Chavez lo impongan temporalmente   el nuevo fraude electoral en proceso;y

(3º) Invitar desde ahora a Chávez a presidir como hizo Winston Churchill el Comité para la Preparación de sus Pompas Fúnebres.

4.La reacción de los inversionistas internacionales   tenedores de los bonos de la deuda externa Estado-PDVSA, cuyos precios cayeron considerablemente  causada por el informe técnico de Francisco Rodríguez para Merryl-Linch Bank of América, debe ser interpretado
alternativamente :

(a) en la hipótesis que el Presidente imponga la fuerza de su ilusión sobre las fuerzas de la naturaleza y de la ciencia médica;  que triunfe  la fuerza de su fraude electoral en proceso contra la fuerza de la mayoritaria  voluntad del pueblo;y que persista en la comunización-cubanización de Venezuela mientras Raul Castro se acerca al Imperio para abortar mediante la cooperación económica la implosión social y política en gestación que puede convertir a Cuba en lo que fue Rumania durante la desintegración comunista en Europa.

(b)Sobre la base de la predicción de la victoria de Chávez según las encuestas no auditadas que  procesó técnicamente  Francisco Rodríguez para en Banco of América, el Presidente procederá de inmediato  -a fin de garantizar la estabilidad de su Gobierno-a poner en marcha un programa de drásticos ajustes económicos destinados a corregir el cuantioso déficit fiscal y prevenir la duplicación o triplicación de la tasa inflacionaria acentuada por la inevitable devaluación de la moneda.

De su radical bolchevismo  tendrá Chávez que pasarse a la ortodoxia económica fondomonetarista cortando drásticamente el saldo fiscal deficitario mediante  la reducción y eventual cancelación de los sobornos sociales de las misiones y de los demás otorgados para captar votos durante el actual proceso electoral; la eliminación del subsidio a las importaciones de bienes de consumo esencial, y la devaluación de la moneda como instrumento fiscal cubrir intermitentemente con utilidades cambiarias parte del saldo negativo de las cuentas públicas y parte de los gastos ordinarios del Gobierno.

Estas medidas tendrán que ser   cada vez más drásticas para impedir que los precios de los bonos de la deuda externa venezolana se derrumben, que se cierren los mercados para nuevas emisiones y que sufran pérdidas cuantiosas los cleptócratas del Gobierno con grandes inversiones en distintas versiones estructuradas y no estructuradas de deuda externa venezolana comprada con bolívares ganados en contratos escandalosamente sobre preciados. Estos ajustes tendrán que ser instrumentados mediante el uso de la represión de las fuerzas policiales y militares para reprimir huelgas, manifestaciones, guarimbas y otras formas de expresión del descontento económico y social.

(c)Los tenedores institucionales de los bonos de la deuda pública externa venezolana pueden aplicar conceptos de planificación contingente y asignar una razonable probabilidad de victoria a las fuerzas de la oposición unificada.

La caída de los precios de los bonos  de la deuda pública externa de Venezuela podría relacionarse con una predicción de victoria de la oposición cuyo ascenso al poder la obligaría legalmente a revisar las cuentas gubernamentales e informar al país y al mundo sobre el desastroso estado de las finanzas públicas, la insuficiencia  de los recursos fiscales ante los vencimientos del servicio de la deuda pública total, la incobrabilidad de las acreencias contra Cuba,  Argentina, etc., y la eventualidad de un default y de un una moratoria unilateral o negociada del pago del servicio de la deuda pública externa.

Las implicaciones de esta predicción se corresponden con la realidad electoral subyacente explicada en los numerales (1) y(2) de nuestra interpretación de la validez relativa de las encuestas electorales. De allí que, como en la fase final de la campaña electoral la inferencia estadística de las encuestas depuradas de los sesgos que las desnaturalizan e invalidan, irá confirmando la superioridad electoral de la oposición unificada sobre el Gobierno fragmentado, confundido y desmoralizado.

Ello obliga al candidato de la oposición a presentar cuanto antes su propuesta para decretar la emergencia económica inmediata a fin de evitar la debacle de las finanzas públicas, promover la repatriación voluntaria y rentable de los capitales venezolanos en el exterior, proceder al cobro de las acreencias externas de Venezuela y estimular el ingreso de inversiones extranjeras en actividades productivas en diferentes sectores y regiones.

La mejora que estas medidas producirá en la cuenta capital de la balanza de pagos permitirán pagar puntualmente el servicio de la deuda externa pública y privada y complementar los recursos de divisas disponibles para adquirir el componente  de los programas de reactivación económica  cuyos resultados productivos generarán a mediano plazo  los ingresos ordinarios que restaurarán el equilibrio fiscal y   aumentarán las reservas internacionales que garantizarán el pago puntual del servicio de la deuda externa pública y privada.

Ex Ministro de Cordiplan y Jefe del Gabinete

Económico del Primer Gobierno de Carlos Andrés

Pérez (1974-1977)

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