Opinión Nacional

Quo usque tandem abutere, Chávez, patientia nostra?

Hasta cuándo, me pregunto parafraseando a (%=Link(«http://analitica.com/bitblioteca/cicero/catilina.asp»,»Cicerón»)%), ¿“quo usque tandem abutere, Chávez, patientia nostra? ¿Quandio etiam furor iste tuus nos eludet ?“(1) , vamos aceptar esta burda tergiversación de la realidad orquestada por Juan Barreto y sus asesores de manejo de opinión pública. No es posible que ahora se pretenda voltear la tortilla para exculpar al gobierno de la inmensa responsabilidad que tiene en los hechos sangrientos del 11 de abril.

La tesis del golpe es una elucubración, es obvio que si esa hubiese sido la intención de los militares, la manera de proceder hubiese sido distinta, por torpes que estos fuesen los centros neurálgicos de poder habrían sido controlados. Lo más probable es que lo que ocurrió, como lo deja traslucir las grabaciones públicas de Fuerte Tiuna, era que reinaba un auténtico despelote después de conocerse los hechos de sangre ocurridos en esa fatídica jornada. Nadie niega, porque era público y notorio, que existía una agenda para un gobierno de transición. Existían múltiples mecanismos para dar al traste con el gobierno de Chávez, desde el juicio ante la Tribunal Supremo, así como la convocatoria a un referéndum consultivo. También es de suponer que otros pensaban en vías inconstitucionales. Todo eso se conjugó el 11ª y por ello la enorme confusión de ese día.

Decir que no hubo vacío de poder, que no hubo la intención de una renuncia “condicionada” de Chávez, que no estuvo planteado que él se fuera para Cuba, que no hubo una solicitud de perdón ante altos dignatarios de la iglesia, es parte de esta reconstrucción virtual de la verdad, amparada en la eliminación de pruebas materiales y manejo profesional de la desinformación.

No es admisible la grotesca farsa de las interpelaciones en la Asamblea Nacional. Eso se parece, cada día más, a los tristemente famosos juicios organizados por el estalinismo. Aquí lo que se está tratando de montar es una campaña de opinión pública que condene de antemano a los opositores al gobierno convirtiéndolos en golpistas, asesinos, fascistas y “enemigos del pueblo”. Expresión esta que debe sonar muy bien a las orejas de algunos viejos comunistas actualmente en el gobierno.

El resurgimiento fortalecido del talibanismo político del MVR, con la reaparición de Lina Ron, aupando a la “joyita” de Richard Peñalver convirtiéndole en héroe de la revolución que actuó, sólo en legítima defensa, es una burla sangrienta contra la inteligencia del pueblo venezolano y un suicidio político del gobierno. Este tipo de gestos desdicen de cualquier iniciativa de diálogo que provenga del oficialismo.

El cinismo es en fin de cuenta el arma preferida de los cobardes. Sola la verdad y la justicia puede traer paz y la reconciliación de los venezolanos. Mientras dependamos de esta Fiscalía, de ese inexistente defensor del pueblo y de un muy sospechoso Tribunal Supremo de Justicia, la verdad se verá enfangada por los interés del poder. La rabia y sensación de impotencia de la sociedad civil y de una considerable porción de los venezolanos no tendrá salida .

Nota (Traducción libre del latín): ¿Hasta cuando Chávez vas a abusar de nuestra paciencia? ¿ Cuanto tiempo aún ese comportamiento que muestras va a escapar a nuestra respuesta?
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