Opinión Nacional

Radiografía de la campaña electoral presidencial

Entre Chávez y el MVR las relaciones están distantes

La candidatura del jefe del Estado no parece tener rival, pero la incomunicación con V República y con el MAS podría hacer que en un futuro no lejano pierda la mayoría de la Asamblea Nacional. «Muchas veces el partido no ha tenido la orientación y la ayuda del líder fundamental», asegura el presidente del Congresillo, Luis Miquilena

Aunque no tiene un comando central de campaña y el MVR se caracteriza por la ausencia de sólidos liderazgos individuales y colectivos, la candidatura de Hugo Chávez marcha sin complicaciones. Nadie cree que pueda perder, pero son múltiples las interrogantes sobre lo que ocurrirá en el futuro cercano.

Uno de los riesgos post electorales es el de la división o atomización de V República, derivada de la mayor o menor responsabilidad que el jefe del Estado le atribuya como partido de gobierno. Una situación de ese tipo puede erosionar los índices de popularidad presidencial y frenar la ya lenta gestión administrativa.

El sueño de Luis Miquilena en este momento es darle armonía y robustez a la organización, pero la tarea no es tan fácil. Y a él no le cuesta admitir que, precisamente, una de las fallas es de comunicación entre el movimiento y el mandatario nacional.

«Las relaciones no han sido muy fluidas. Han estado bastante distanciadas. El partido muchas veces no ha tenido la orientación y la ayuda del Presidente, que es el líder fundamental de la organización», sostiene el veterano político.

El presidente del Congresillo lanza la crítica con tranquilidad y sin riesgos. Lo hace con la fuerza que en el último año ha adquirido en la política nacional y con el desapasionamiento que a veces permite la edad provecta. Después, por supuesto, dora la píldora.

«Eso se explica por el mucho trabajo que ha absorbido a Chávez, pero creo que de alguna manera la relación tendrá que estrecharse. No para convertir al Presidente en un prisionero del movimiento, sino para que recíprocamente puedan transmitirse las situaciones y para que el partido pueda hacer llevar hasta los órganos del gobierno las inquietudes, el padecimiento del pueblo».

«Uno de los males que tradicionalmente hemos padecido -agrega- es la sordera de los gobiernos. Un gobierno rodeado de áulicos que no le digan sino lo que él desea oír, está condenado al fracaso y, por el contrario, uno capaz de asimilar la crítica y la discusión colectiva de los problemas con sus congéneres, que lo quieren ayudar, tiene la posibilidad de salir adelante».

El protagonismo de Chávez Ahora, por supuesto, está por verse si Chávez acepta tal esquema. El mandatario se ha limitado a levantar públicamente los brazos de los candidatos de su preferencia, para tratar de evitar que la oposición alcance porcentajes determinantes en la Asamblea Nacional y en las gobernaciones.

La campaña consiste en un diseño que tiene al Presidente como figura protagónica y como portaaviones para los aspirantes a distintas posiciones que gozan de su respaldo. Irónicamente, la fortaleza del proyecto electoral está en que sólo Luis Miquilena y Luis Alfonso Dávila ejercen influencia, uno en la parte estratégica y el otro en la logística. Miquilena, como se ve, no luce muy contento.

Chávez tampoco consulta a los dirigentes del MAS, que fungen de aliados políticos. El Polo Patriótico dejó de funcionar, ya no se reúne ni siquiera para guardar ciertas formalidades.

Con ese panorama y por la vía del absurdo, la desaparición del Polo y la inexistencia del comando de campaña han llegado a convertirse en mecanismo facilitador para el Presidente y para el Ejecutivo: desconcentra la campaña al permitir que cada quien haga proselitismo como le convenga, teniendo a la imagen presidencial como único punto de integración o coincidencia. Y en alguna medida, se ahorran fricciones. Entre el MVR y el MAS no hay vasos comunicantes.

Para cualquier análisis de las perspectivas de la plataforma política chavista, es necesario esperar el resultado de la votación que V República obtendrá como partido. La diferencia entre los resultados del Presidente y los del MVR serán un primer indicador y, al mismo tiempo, habrá que conocer el número de asambleístas del MAS y de los pequeños grupos que han respaldado a Chávez.

En este instante los aliados políticos no sienten especiales razones para mantener el apoyo al gobierno, pero tampoco tienen una crisis que los empuje a una ruptura, sobre todo después de haber visto los bandazos del PPT. La experiencia, además, les dice que todo es cuestión de aritmética: si logran 20 o 25 diputados, cualquier excusa puede ser buena para pasarse a la oposición y darle la mayoría a ésta.

La revisión de los candidatos en los estados en los cuales esas organizaciones van unidas con el MVR, indica que no es descabellada la posibilidad de que obtengan una cuota parlamentaria significativa.

Un escenario de esa naturaleza hace que en el gobierno y en algunos círculos de V República se hable ahora de una plataforma estratégica distinta de lo que fue el Polo Patriótico, que contemple entendimientos con diversos actores sociales, económicos, profesionales, etc., para adelantar programas.

Omar Mezza Ramírez, integrante del Comando Táctico Nacional, afirma que «tenemos la tarea de desarrollar una alianza social y política de carácter estratégico, no ya táctica, y a eso nos abocaremos todos después de las elecciones». De la misma manera, anuncia que antes de finalizar el año 2000 se realizarán las primeras elecciones internas, en las cuales seguramente participarán sectores extra partido identificados con la propuesta del primer magistrado del país.

El ambiente seccional El Movimiento V República ha reemprendido, entretanto, las negociaciones con miras a impedir la dispersión del voto chavista en ciertos estados. Así, es posible que Hermann Escarrá retire su nominación a gobernador de Carabobo (para impulsar a Manuel Vadell) y que Haydée de Franco haga lo propio en Cojedes.

El MVR y el MAS tienen candidatos comunes a gobernadores en la mayoría de los estados, pero no como fruto de identificación política sino por el peso individual de los aspirantes. Para los masistas es una salida pragmática que pudiera aumentar en una o dos sus gobernaciones y proveerle una cifra significativa de diputados a la Asamblea Nacional y de alcaldes.

Los masistas Didalco Bolívar, en Aragua, y Ramón Martínez, en Sucre, aparecen en las encuestas con ventaja frente a sus contrincantes; Iván Colmenares, en Portuguesa, está en estrecha competencia con Antonia Muñoz (independiente apoyada por el MVR); y Yelitza Santaella tiene posibilidades en Delta Amacuro, frente a César Pérez Marcano (MVR).

Del mismo modo, si Antonia Muñoz gana en Portuguesa, tal vez el emeverrismo no obtendrá el control del aparato burocrático estatal, por cuanto ella se ha enfrentado a Chávez en anteriores ocasiones y ahora apoya candidatos a alcaldes que rivalizan con los del partido gubernamental.

Finalmente, las seccionales en las cuales se presentan los mayores problemas para la alianza chavista son Anzoátegui, Zulia, Nueva Esparta y Yaracuy.

No somos nacionalistas desmelenados El presidente del Congresillo, Luis Miquilena, asegura que no hay un sitio del país, por apartado que sea, donde no esté presente el Movimiento V República y que su política social representa una esperanza.

«El carácter social de este movimiento, presente en su programa, no tiene la connotación de un nacionalismo desmelenado, de un chovinismo estéril, sino que se basa en la idea de que Venezuela camine por la vía del desarrollo, para transformar su economía en generadora de riqueza, de productos elaborados».

-¿Cuál es la ubicación ideológica del partido: en la derecha, el centro o la izquierda?

-Esos clichés se han venido agotando en la historia. Por eso hemos querido que V República se renueve sobre la base de lo que podría llamarse centro, una tercera vía, que no debe estar dentro del capitalismo expresado fundamentalmente en el neoliberalismo, y el socialismo, que hace del Estado el gran hacedor de todo.

-Después de Chávez y de usted en el MVR no se observan liderazgos individuales y colectivos sólidos, y la experiencia histórica dice que ese tipo de organización desaparece con su jefe… ¿Qué va a pasar con el partido?

-Tienes un poco de razón. Como decía, este es un movimiento nuevo, que nace precisamente en torno a un liderazgo emergente; todo liderazgo emergente produce un aluvión del descontento social. Ahora, eso se ha ido decantando y la visión que hoy se tiene no se corresponde con lo que ocurre y con lo que ha ido evolucionando.

-Nosotros tenemos -prosiguió Miquilena- un grupo de dirigentes regionales que han venido ocupando posiciones cada vez más firmes; y en lo nacional hemos tratado de hacer un esfuerzo para construir un equipo de trabajo donde se respete la opinión de la mayoría. Ese esfuerzo, que es cada vez más intenso, tiene que dar sus frutos y, desde luego, tenemos conciencia de la necesidad de que esto se haga. Nosotros contamos con un grupo de dirigentes nacionales importantes.

-¿Tendrán ustedes elecciones internas directas y secretas?

-Las elecciones tienen que hacerse desde la base y hacia arriba. Originalmente deben ser primarias en la base y de segundo grado en los niveles posteriores, hasta que podamos ir a unas universales y directas para todos los cargos.

-¿Se reserva usted para la organización del movimiento?

-Yo he querido demostrar que no vine a la política para ser ministro o para otros cargos burocráticos. He sido un luchador social, un hombre del antipoder. Mi paso por el poder ha sido rasante, y he querido que este poder -que bien vale la pena consolidar y desarrollar para que no haya una nueva frustración- tenga una base social muy importante, base que no se daría si no estamos en capacidad de organizar el país en sus diferentes estratos.

-¿Se dedicará al partido?

-Yo trataría de dar mi contribución en ese campo. Además, tengo un proyecto editorial que siempre me ha apasionado. Deseo que los que no tienen voz alguna vez la logren, que tengan una ventana hacia el país, y yo me esforzaré en un objetivo de esa naturaleza.

-¿Cuál es su vaticinio del número de puestos del MVR en la Asamblea Nacional?

-Estamos en condiciones de asegurar que por lo menos 60% será el caudal de V República.

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