Opinión Nacional

Rafael Ramírez aplica la fórmula de Diosdado Cabello

Apremiado. Claro. Deuda y compromiso. Demasiado. Que si Misión Vivienda, que si agroindustria, que si PDVAL, que si bulevares, que si caja chica del Gobierno y del partido. Todo eso lo analiza Rafael Ramírez en el papel. Y lo mira en la realidad. Lo otro. Sí, lo otro, es el petróleo. La Faja del Orinoco. La producción. Anzoátegui. Pues el Zulia declina. De modo que bien vale empaquetar el riesgo.

Jorge Giordani y Nicolás Maduro son el aval en la directiva de PDVSA. Ellos confirman y Chávez respalda.

Así es como Rafael Ramírez aplica la fórmula. Cada vez que Chávez en televisión promete aumentar la producción de la Faja, o cada vez que firma una partida social, Ramírez traga grueso y afina la fórmula.

Es la fórmula de Diosdado Cabello cuando éste estuvo al frente de Conatel. ¿Cuál? Entregarse a la empresa privada, entregarse a las multinacionales.

De la pluma de los expertos de las grandes empresas salió buena parte –el espíritu- de la que en su momento llamaron la mejor ley de telecomunicaciones del mundo. Después Chávez la cambió, por liberal. Pero a Diosdado esa ley le produjo la simpatía de empresarios y la fama de buen gerente.

Eso es lo que hace Ramírez. Presionado por las deudas – la banca estatal financia a PDVSA- mira el reto de la Faja, la producción, 2012, la campaña. ¿Y qué resuelve? Un viaje a Houston. Los nuevos acuerdos con Chevron; y también con Repsol. Los chinos y los rusos –hermanos y afines, no se suman tan fácil a la operación.

Entonces viene Alí Moshiri –el jefe de Chevron- y reclama plata, pero como no la hay, he aquí la solución. Ramírez entrega el control del área que corresponde a Chevron. Pongan ustedes la plata. De la soberanía me encargo yo. O mejor dicho, la realidad, La premura. La necesidad de que PDVSA no puede parar. PDVSA es la que garantiza el gasto de la revolución. Y hasta la campaña electoral.

Con el control en la mano, Chevron decide el reto. Meterse de cabeza en la Faja. Compren aviones, ordena Moshiri. Para un puente aéreo directo entre Puerto La Cruz y Houston. El riesgo vale la pena. ¿Cuál riesgo? El riesgo de la imagen, les dice Moshiri a unos allegados. El riesgo de que Chevron esté tan ligada al gobierno de Chávez.

Entre Diosdado y Ramírez hay una diferencia. Diosdado en Conatel le hacía guardia a Chávez para que le firmara la ley. En lo que respecta a PDVSA, es Chávez quien le recuerda a Ramírez. La Faja. La Faja. Los reales. El show debe continuar.

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