Opinión Nacional

Raúl Alegrett Ruíz, Reflexiones

Estamos frente a un momento trascendente de nuestra historia. Tal vez el más importante después de la independencia y de la creación de la República. No podemos evadir el compromiso ni adoptar conductas basadas en criterios pequeños y mezquinos. Es hora de grandeza y de entrega generosa. La suerte del país depende en mucho de nuestro comportamiento en los próximos 60 días.

Ante la descarada arremetida del régimen perverso y corrompido, el comportamiento patriótico de los ciudadanos debe ser unánime y compacto. Para ello se requiere identidad en el propósito y consecuencia en la acción.

LO PRIMERO

Todos los esfuerzos tienen que ser dirigidos a convencer a los venezolanos de la aberración de la intención gubernamental modificatoria de la constitución. Cada ciudadano debe ser portador de mensajes claros y contundentes que destaquen los despropósitos del caudillo en los puntos más cuestionables de su propuesta. Los aspectos blandos, inocuos o demagógicos (ejemplo: reducción de la jornada laboral) no ameritan la discusión. Hay que concentrarse en aquellos temas en que se sabe que la mayor parte de los venezolanos disiente: concentración del poder, designación a dedo de representantes locales, continuismo, radicalismo, muerte de la democracia, pérdida de libertades, etc.). Debe llegarse a los jóvenes, a los estudiantes, a las madres, a los pequeños propietarios, con mensajes específicos. Las disertaciones académicas sobre las modificaciones son importantes para varios propósitos, pero llegan tan solo a un pequeño grupo con formación y tiempo para el análisis.

Esta campaña debe estar principalmente dirigida hacia la población no comprometida con la oposición, e insertarse en los sectores de población neutra o indecisa e incluso oficialista. Debe acentuarse en los barrios, en las universidades y colegios, en mercados populares, en medios de transporte colectivo. La mejor campaña es la de volantes y en la radio, sin desconocer los otros medios. El contacto personal puede ser muy importante (juntas de vecinos, carros por puesto, mercados, universidades, asociaciones, amistades).

Los elementos para nutrir la campaña pueden ser muchos y podrán ser considerados para cada caso, por partidos, grupos de oposición y de opinión, organizaciones varias. Deben prepararse con gran inteligencia. Las explicaciones deben ser sencillas y claras, sin ambigüedades. Deben elaborarse consignas motivadoras, categóricas, estimulantes. Algunas afirmativas otras condenatorias. El Abajo Cadenas de nuestro himno nacional así como consignas de Libertad y Democracia deben repetirse constantemente. Cantar el Himno Nacional en manifestaciones, asambleas, concentraciones, como se hizo en las luchas contra la dictadura de Pérez Jiménez, para finalizar gritando¡Viva la Libertad! ¡Viva la Democracia! ¡Viva Venezuela!, puede ser muy afirmativo.

Preparar volantes y multiplicarlos hoy es mucho más fácil que en el pasado. También los contactos en Internet. Distribuir (regar) volantes en todas las esquinas y zonas de concentración de personas, crea confianza y entusiasmo. Hay que inundar el país de volantes, no importa que sean de impresoras y fotocopiadoras domésticas. ¡Qué difícil era en la dictadura pasada, reproducir cualquier mensaje!

NO PUEDE HABER OTRO COMPROMISO MAYOR QUE ÉSTE. SI LOS VENEZOLANOS NO ESTÁN EN UNA MAYORÍA CONTUNDENTE EN CONTRA DE LA PROPUESTA DE REFORMA, NO HABRÁ NADA MÁS QUE SE PUEDA HACER.

EN CUANTO A LA VOTACIÓN AL REFERENDO

El referendo con todo el cuestionamiento que se le haga, se va a realizar. La eventualidad del fraude no puede ser descartada y hasta considerarse probable. Pero el fraude puede tener dos vertientes: i) cambiar votos de NO por SÍ; y ii) aumentar virtualmente el número de votantes y que éstos voten mayoritariamente SÍ (independientemente de la abstención).

Por consiguiente, es poco práctica y ésteril la discusión de votar o no votar. La tarea ineludible, exigente y urgente, es la de asegurarse todos los controles que la Ley contempla y permite, durante el proceso previo y dentro y fuera de las mesas el día de la votación, con o sin abstención. Todos los opositores deberían estar presentes en torno a los centros de votación, en señal de resistencia pasiva y como testigos para impedir que se cometan fraudes o evidenciarlos dentro y fuera del país. ÉSTA ES LA RESPONSABILIDAD QUE LA PATRIA EXIGE.

A medida que se aproxime la fecha, se tendrán más claras las reglas de juego y las posibilidades de control electoral, y las posiciones sobre abstención o no abstención se irán definiendo. Siempre habrá una parte de abstencionistas y otra de votantes del NO en la oposición; pero un Gobierno que no obtenga más del 50% de votos del total de los electores, independientemente de que haya obtenido mayoría abrumadora en las urnas, no tendrá nunca legitimidad para modificar la Constitución y seguramente tampoco para gobernar. Así, la lucha y sus razones se mantendrán vigentes.

POR TANTO LO QUE ES DETERMINANTE, ES QUE MÁS DE UN 70% DEL PAÍS RECHACE LA MODIFICACIÓN PROPUESTA Y QUE ESA MAYORÍA SEA EVIDENTE Y SE HAGA SENTIR EN TODO EL PROCESO. ËSTE EL DESAFÍO HISTÓRICO.

Nota: El Plebiscito del 57 fue el detonador del fin

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