Opinión Nacional

Razones para decir que no

Estas semanas por venir serán decisivas para los venezolanos. Más que una enmienda de la constitución, está en juego la perpetuación de un proyecto autoritario, hegemónico, sectario y corrupto. La democracia debe ser un sistema de gobierno en donde el poder no quede atado a las personas sino a las instituciones y las leyes. La alternabilidad, el ejercicio sano de cambiar de autoridades cada cierto tiempo mantiene en constante renovación a los países. Es como si usted, amigo, comiera todos los días pan y refresco. Llegaría un momento en el que estaría tan agotado de engullir lo mismo que lo aborrecería. Su salud andaría muy desmejorada e imagino que pesaría muchos kilos por arriba de lo normal. Digamos pues que el presidente y su revolución son pan y refresco, que si bien no alimenta seguro llena el estómago. Chávez argumenta que usted debe comer de aquí hasta el final de los tiempos pan y refresco porque resulta que es lo mejor para todos. Él ya decidió lo que le hará falta a este país en el futuro. Dictaminó que él mismo es lo único que necesita Venezuela para ser feliz. La revolución pensó por usted y ahora quiere convencerlo de lo que realmente le hace falta. Esa es la marca indeleble de todos los regímenes totalitarios, decretar el nivel de felicidad y expectativa que puede tener una sociedad. Como Cuba o China o la desaparecida Unión Soviética. Para esos gobiernos usted, por ejemplo, no necesita viajar al exterior para ser feliz, por ello no tiene permiso para hacerlo. Usted no requiere comer todos esos productos que le gusta comprar, así que le extiende una libreta de racionamiento para que sólo se alimente de lo que al Estado le dé la gana. Usted no tiene por qué gastar su dinero en lo que le plazca, entonces impone restricciones a los artículos que fija como de lujo. Cosas suntuosas como papel toilet o pasta de diente.

La cantaleta de quienes hacen campaña por el sí se vale de una verdad a medias. Dicen que de aprobarse la reelección indefinida y eterna, es el pueblo quien podrá al final seleccionar al candidato de su preferencia. Lo que no dice esa campaña es que permitir que el candidato eterno sea el mismo sujeto que tiene todos los recursos del estado bajo su control, que tiene todos los poderes públicos sometidos a su retorcer de tripas, que tiene toda la fuerza militar bajo su mando y posee la capacidad incuestionable de encadenar los medios cada vez que le dé la gana para decir las bolserías más inauditas, convertirá cada votación en una alevosa, injusta y desproporcionada elección, teniendo siempre las de ganar el candidato eterno que esté en el poder. Súmele a eso que el candidato eterno podrá coaccionar como le dé la gana y sin forma de pataleo a todos los empleados públicos, a todos los contratistas que trabajen para el Estado, a todos los que se beneficien de un subsidio, una beca o una misión del gobierno, a todos los extranjeros que esperen sus papeles, a los comerciantes que requieran algún trámite legal e incluso a cualquier venezolano inscrito en el sistema de impuestos nacionales a quien podrán perseguir y obligar a que vote como el super candidato quiera.

En los cargos regionales y municipales permitir la reelección indefinida implicará crear una suerte de feudos monárquicos en donde el “reyezuelo” que agarre el coroto se valdrá de todas las artimañas a su alcance, desde usar el erario público para comprar conciencias hasta mantenerse en una eterna campaña política, para aferrarse a su silla.

Pero por sobre todo, debajo de la pretensión de la reelección indefinida habita una idea que es humillante y vergonzosa para todos los venezolanos, y en especial para los seguidores de Chávez. Hugo con esa propuesta lo que está diciéndoles es que no existe ninguna revolución, que todo es embuste, que sólo está él, el chivo que más mea, el padrote, el caudillo, lo demás es una farsa porque cuando él falte todo se vendrá abajo. Nada entonces se ha construido en 10 años. Más duro es entender que Chávez cree que todos sus seguidores son unos imbéciles que no saben para dónde van, que no saben lo que quieren y que necesitan de sus sabias órdenes por toda la eternidad. Él no tiene substituto. No sólo es necesario sino que es indispensable. Ni siquiera en su círculo de afectos más cercanos hay alguien que pueda medio seguir su obra. Todos son unos fantoches sin talento ni carisma para sustituir al ídolo divino. La enmienda es pues la grosería más grande que nadie le ha hecho a este país y a sus habitantes.

La reelección indefinida es implantar indefinidamente el gobierno abusador y autoritario. Es ponerle los grilletes a la conciencia de los millones de venezolanos de hoy y de mañana. Lo más triste es que nosotros mismos nos pondremos esos grilletes por ingenuos, cobardes, ignorantes o cómplices si llega a ganar el sí. Piense, reflexione, escuche bien lo que dice Chávez y entienda que no sólo lo está insultando sino que le está anunciando que lo volverá un esclavo. Por eso ya le dijimos una vez No. Y se lo repetiremos. No. Porque No es No.

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