Opinión Nacional

Recuerdos

Para muchos la vida es una carga muy pesada, para otros tan solo llegan a sobrevivir a ella, pero hay unos cuantos que la vida es simplemente dar y conozco algunos de ellos que son muy pocos pero hacen mucho por que dejan a su andar grandes huellas.

Y es que dar es mas complicado que recibir; dar es una entrega y son muy pocos los que se entregan a la vida tan solo para sembrar sueños, cosechar recuerdos, arriar paciones y ser unos pescadores de anclas en un mar de amores, que no nacieron y que tan solo existen en su idea de ver al mundo tan distinto que lo pintan en el firmamento apenas siete notas y entre muchas cuerdas.

Mi vida ha estado ligada a uno de estos hombres que son como unos tejedores de telas de araña que van uniendo la vida de muchos seres por el amor a su patria, que es buena y frágil a la vez; Él me enseño desde muy pequeño a no bajar nunca la cabeza, para así mirar siempre hasta el horizonte la dignidad de la gente de mi tierra; Él me enseño a entender que el ordeñador necesita del becerrero por muy niño e inmaduro que este sea, que el caporal de sabana no es nadie si no cuenta con jinetes que sepan tirar el lazo, hundir las espuela y sobretodo amar la faena.

Mi padre con su ejemplo no inculco que uno es dueño tan solo de lo que lleva entre el pecho y el alma; entre los recuerdos vividos y los sueños olvidados; entre los ojos tiernos de mi madre buena y las lagrimas de los hijos que brotan cuando caen, y de la risa de estos cuando uno le da la mano, con la misma ternura que aún me la da mi padre cuando tropiezo con la misma piedra; Él me educo a amar el trino de la paraulata en la majada o en la Ceiba; a disfrutar del olor del mastranto, de la rosa o de la mujer que es mi compañera y deleitarme con las caricias de mis hijas, o la de mi abuela, y a regocijarme en lo simple que es lo mas complejo a la vez.

Hay hombres, muy pocos de ellos que no nacen una vez, mas bien nacen todos los días con el alba, ya que son nuestro amanecer con un “Concierto en la Llanura” que es mi Padre Nuestro también; es Don Juan Vicente Torrealba, el arpista, el compositor, que hoy cumple 91 años y se lo celebro a Él por su ejemplo, la constancia de la lucha por su cultura y nuestra forma de ser.

Son 91 años de un mundo de sueños y un universo de recuerdos con siete notas acurrucaditas a la vez, que hacen brillar mi sol que es su alma y su ser.

Fundado hace 25 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar
Cerrar
Botón volver arriba