Opinión Nacional

Referendo o paro

Después de los sucesos que protagonizaron los círculos violentos en su inocultable propósito de impedir la entrega en la sede del Consejo Nacional Electoral de las firmas de quienes, como electores debidamente inscritos en el correspondiente registro, respaldan la iniciativa en favor de un referendo consultivo, ha quedado demostrado que el oficialismo está dispuesto a utilizar cualquier género de recursos para tratar de suprimir las expresiones legítimas del soberano que promueven, por las vías democráticas y constitucionales, los cambios institucionales necesarios para superar la profunda crisis de gobernabilidad que azota al país.

Quienes confían en la gestión facilitadora del secretario general de la OEA, para que gobierno y oposición se sienten a dialogar o a negociar, poco importa el término sino lo que en definitiva prospere, se estarán preguntando si existe el clima propicio para adelantar esas diligencias, escabrosas de por si, pero imprescindibles, si es que realmente se desea alcanzar, a través del acercamiento y el entendimiento, acuerdos duraderos que permitan rescatar el estado de derecho y la plena vigencia de las normas constitucionales.

La respuesta a tales supuestos debe tomar en cuenta no solamente los infortunados acontecimientos a los que alude el párrafo que encabeza el presente comentario, sino también las expresiones que sobre el tema han dado a conocer voceros calificados del gobierno, el jefe del Estado en primer término, quien en su última comparecencia en el programa ¡Aló, Presidente!, no escatimó referencias críticas al asunto, dando por sentado que la propuesta opositora de acudir al referendo consultivo no tiene visos de prosperar. Todavía más, en fecha coincidente con la entrega al CNE de las firmas que apoyan la solicitud al referendo en cuestión, se anunció que el gobierno acudió al TSJ demandando que se declare inconstitucional la permanencia de la directiva del máximo ente comicial, maniobra con la cual se pretende, mediante la inhabilitación consiguiente, liquidar de un plumazo todo cuanto representa, en ese aspecto, el valioso y caudaloso aporte que la oposición organizada ha concretado en pro de la consulta popular a través de una de sus más puras y significativas manifestaciones como lo es el referendo consultivo.

Por ello, cobra fuerza, ante un eventual descalabro de la iniciativa referendaria, la convocatoria al paro cívico de carácter indefinido, al cual han hecho mención, entre otros, personeros de la CTV y de Fedecámaras, los cuales han expresado, con la mayor claridad y precisión, que si el régimen se empeña en obstaculizar la libre expresión de la voluntad popular, no quedará otro recurso que el de acudir al paro. Así, pues, lo que está planteado es pura y simplemente la confrontación entre unos y otros factores políticos, enfrentamiento que ojalá no derive en situaciones de enguerrillamiento y de violencia como cabría esperarlo del comportamiento de las huestes chavistas y de la circunstancia adicional, que se deriva de que ese adversario está preparado para combatir en el terreno de las armas a quienes se valen de la institucionalidad democrática para oponerla a la autocracia, el militarismo y el populismo que, hasta ahora, han sido algunas de las características sobresalientes del régimen que encabeza Hugo Chávez Frías.

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