Opinión Nacional

Relegitimación

Segun el Diccionario Enciclopédico Salvat, la palabra ‘legitimar’ se define
como: «Probar o justificar la verdad de una cosa o la calidad de una persona o
cosa conforme a las leyes»; una segunda definición del término establece que
legitimar es: «Habilitar a una persona de suyo inhábil, para un oficio o empleo». Por lo tanto, ‘relegitimar’, según esta última acepción consistiría en reafirmar
en un cargo a una persona que no es hábil para el oficio o empleo. Resulta
entonces incomprensible que el Ciudadano Presidente de la República esté
empecinado en hacer que los venezolanos lo relegitimemos; más descabellado
aún resulta que nosotros, luego de poco más de un año y medio de estar
sumidos en la mayor estupidez política a la que hayamos sido arrastrados,
vayamos ahora mansamente a confirmar nuestra equivocación.

Significaría una torpeza mayor que si después de haber sacado a la luz
pública algo que todos en privado sabíamos, como lo era la incapacidad y
torpeza de la directiva anterior de CNE para llevar a cabo la misión a la que fue nombrada, hubiéramos aceptado que se les diera una segunda oportunidad para organizar unos comicios en otra fecha. Finalmente no los relegitimamos.

La única persona que insiste en que lo «relegitimemos» en este carnaval
electoral es a todas luces el Sr. Chávez, y no porque tenga un poquito de
decencia con nosotros y a sabiendas de que es incapaz para gobernar, nos
pide que democráticamente le quitemos esa tarea de su diario quehacer, sino
porque pretende que nosotros los venezolanos lo avalemos ante el resto del
mundo, que bien se ha dado cuenta de sus disparates, con el fin de seguir
dando traspiés ungido por un acto de plena soberanía nacional.

Y ¿a qué viene todo esto?, se preguntarán ustedes. Pues bien, a que ya que
nos dieron una segunda oportunidad de pataleo, yo tambien quiero opinar
sobre el futuro del proceso comicial que se nos viene encima.

A mi entender, no tenemos en buena lid que legitimar y mucho menos
relegitimar a nadie. Ya elegimos, en noviembre de 1998, a unos gobernadores
para que estuvieran en su cargo por tres años, y ahí deberán mantenerse
salvo casos especiales por voluntad del soberano, quien es quien manda, al
decir del mismo Presidente. Ya elegimos, mejor dicho, legitimamos a un
individuo («de suyo inhábil») para ejercer el cargo de Presidente por cinco
años a partir de febrero de 1999. Pues bien, dejémosle ahí por el período que legalmente le resta. Si, gracias a la Bolivariana, el Sr. Chávez desea que lo
relegitimemos dentro de un poco más de tres años para un nuevo período, así
será, pues todos deseamos que lo haga bien.

Pero tenemos que ir a unos comicios para elegir, que no legitimar a una
serie de ciudadanos para que ocupen un sinnúmero de cargos que necesitamos
para que esta democracia se perfeccione. Son enormes las necesidades que
tiene el país, tanto viejas como de reciente aparición, como para que nos
dediquemos a gastar tiempo y dinero en unas elecciones sacadas de la manga
para darle gusto al huesped de La Casona.

Asumamos nuestro país con sus limitaciones y dediquémosnos a solucionar los
asuntos que nos son realmente importantes al quehacer cotidiano, con miras
a un futuro mejor, y no perdamos el tiempo en relegitimar a personas que ya
tienen un mandato claro que cumplir.

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