Opinión Nacional

Respuesta a una consulta desde Chile

Para Erika Lüters

Hacer predicciones sobre el resultado electoral presidencial 2006 en Venezuela, es una tarea inútil por lo impredecible. Me explico: generalmente los analistas basan su predicción sobre la base de encuestas. Pero estas, como son interesadas, no reflejan con exactitud la preferencia de los electores. Así que nos queda echar mano de los resultados electorales anteriores, para con base a ellos poder hacer alguna estimación creíble. Veamos.

En el año 1998 el presidente Chávez fue electo con 3.673.685 votos válidos, es decir, el 33.36% de la población electoral. En el año 2000, el presidente fue relegitimado con 3.757.773 votos válidos, es decir, el 32.06% de la población electoral. Y en el año 2002, el presidente fue refrendado en su mandato con 5.800.629 votos, es decir, 49.48% de la población electoral. Esto significa, que en 4 años (1999-2002) el presidente ha tenido una preferencia promedio de votos válidos/población electoral de un 38.30%. Un porcentaje alto que indica una alta preferencia o posicionamiento que el presidente tiene en el mercado electoral venezolano. Veamos ahora que ha pasado con la oposición.

En el año 1998 la oposición obtuvo 2.863.619 votos válidos, es decir, el 26.00% de la población electoral. En el año 2000, la oposición obtuvo 2.530.805 votos válidos, es decir, el 21.59% de la población electoral. Y en el año 2002, la oposición obtuvo 3.989.008 votos, es decir, 34.03% de la población electoral. Esto significa, que en 4 años (1999-2002) la oposición al presidente Chávez ha tenido una preferencia promedio de votos válidos/población electoral de un 27.20%. Un porcentaje importante pero que indica una baja preferencia relativa o posicionamiento que la oposición tiene en el mercado electoral venezolano. Bajo esta perspectiva es fácil percatarse que el presidente Chávez sería reelecto en los comicios presidenciales del 2006.

No obstante, hay que tomar en consideración que del 2003 al 2006, habrán transcurrido 4 años adicionales de gobierno. Cabría esperar, de acuerdo al ciclo de vida de los gobiernos, que este último período se corresponda con la fase de declive de su gestión. Si esto es así, es previsible que para el 2006 las preferencias electorales se crucen. Es decir, haya una reversión de las preferencias. ¿Cuál es la probabilidad de que esto ocurra?. La probabilidad puede ser alta o baja. Es mi percepción que una probabilidad alta de ocurrencia estaría condicionada a los logros económicos del gobierno para el presente año. Si los logros son bajos podría darse una reversión en las preferencias del elector. Hasta el presente son bajos los logros económicos del gobierno, por lo que cabría esperar cierta invariabilidad en el 2006.

De otra parte, los logros sociales del gobierno, que son cuantitativamente altos pero cualitativamente bajos, presumo que ya no enganchan la preferencia del elector. La presunta corrupción administrativa de las «misiones» ha traído consigo su ineficacia.

Convengo en que la economía y la corrupción sería el temario que ocupe la campaña electoral, pero me temo que la coyuntura electoral de las elecciones de diputados a la Asamblea Nacional ha incorporado un factor eminentemente político, como lo es la no competición de los partidos de oposición en dichos comicios. Dudas razonables tenían los partidos de oposición para no participar. Ahora bien, si esta actitud se mantiene, en virtud de que se mantenga la duda razonable sobre la imparcialidad y transparencia del CNE, y los partidos de oposición deciden no competir, el presidente Chávez sería sin lugar a dudas reelecto, pero con un alto cuestionamiento político.

El cuestionamiento político sería mayor si, como espera la oposición al no participar en los comicios, el presidente Chávez es reelecto con un porcentaje de votos inferior al obtenido por el SI en el referéndum revocatorio presidencial. Tales resultados llamaría nuevamente la atención sobre la veracidad de los resultados del referéndum revocatorio. Pero si es reelecto con un porcentaje de votos superior al 34.03% de la población electoral, el cuestionamiento político sería menor. El llamado de atención sobre la veracidad de los resultados del referéndum revocatorio no tendría efecto motivacional alguno.

Pienso que como están dadas las condiciones institucionales del CNE, los partidos de oposición no participarán en las elecciones presidenciales del venidero 3 de diciembre, por lo que cabría esperar un alto porcentaje de abstención. La abstención electoral es un modo de participación política, que traduce confianza o desconfianza en el sistema de representación. De acuerdo a la experiencia, la abstención traduce confianza en los sistemas bipartidistas, donde la alternabilidad de gobierno no implica un cambio radical en los programas de gobierno. Pero traduce desconfianza en los sistemas unipartidistas, donde los programas de gobierno son percibidos como una amenaza por el elector. El cómo el electorado enfrenta la amenaza es una cuestión de réalité politique.

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