Opinión Nacional

Revocatorio

La inseguridad, la criminalidad y el terrorismo urbano, por mencionar algunos de los múltiples males que nos acechan, son los tres golpes o platos del menú con los que este desgobierno alimenta diariamente a los venezolanos. No es por casualidad que estas “tres marías” se juntan como el hambre y las ganas de comer para robarle la paz y jorobarle la paciencia al ciudadano de bien. Es un plan orquestado entre el alto y el bajo poder, con el inconfesable propósito de quebrantarnos la fe y la esperanza en lo poco que nos queda de democracia, para lanzarnos a los brazos de una revolución que se asemeja más bien a un bozal de arepas sacado de las sudorosas botas de un militar parlante.

Es una calamidad que usted no pueda lucir un reloj o un anillo o ponerse un buen par de zapatos o un traje decente por temor a que los amigos de lo ajeno lo sorprendan y lo dejen desnudo en la calle; o el que Ud. salga de su casa u oficina sin saber si regresa vivo o muerto; o el que Ud. no pueda hacer una denuncia porque a una orden emanada del más allá, lo asaltan unos encapuchados y le colocan o siembran un racimo de bombas lacrimógenas Made in La Piedrita. El índice de homicidios, asaltos a mano armada incluso a dependencias del estado como la Alcaldía Metropolitana, y la colocación de explosivos a estaciones de Radio, Tv, Prensa escrita y Nunciatura Apostólica, nos indican del estado de descomposición de los comestibles.

No es casualidad que su familiar, su amigo o su vecino, se distancien de Ud. por razones ideológicas o inclinaciones políticas, ya que la idea central de esta casta de robo-lucionarios es fracturar a la sociedad con fines inconfesables. Mientras Ud. ocupa su tiempo discutiendo con aquellos fanáticos, ellos lo aprovechan para orquestar sus planes siniestros. Ellos copian o crean eslóganes, banderas y héroes, porque carecen de identidad nacional. Ellos inventan enemigos para falsear la verdad y sembrar odio entre hermanos. Ellos fabulan la historia para manipular a los débiles. Ellos intimidan para paralizar las protestas populares. Ellos asesinan para sembrar el terror.

El origen de estos tres grandes males y sus contornos, tiene nombre y apellido: Ambición desmedida de poder para imponernos una amoral escala de valores. Aunque el tema de la reelección indefinida es un problema interno de los borregos del PSU, no obstante, para salvar a Venezuela de la contaminación hay que extirpar ese tumor cancerígeno mediante un NO rotundo seguido de un REVOCATORIO. Hay que devolverle al hijo de Putín y padre putativo del presidente de este ex país, o sea, a Fidel Castro, sus recetas de cocina perruna que no han servido sino para erosionar nuestras libertades y enriquecerse con nuestros recursos para profundizar su dictadura en Cuba a la vez que la extiende por Nicaragua, Bolivia, Ecuador, y las que le faltan para poder bajar tranquilo y sin nervios al sepulcro.

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