Opinión Nacional

Rompiendo el hechizo (V)

LAS RAÍCES DE LA RELIGIÓN

CAPÍTULO PRIMERO

Los Nacimientos de las Religiones

Todo es lo que es porque llegó a ser así

—D’Arcy Thompson

Entre los hindúes, existe un desacuerdo sobre si Shiva o Vishnu es el Dios más Importante, y muchos han sido asesinados por sus creencias sobre este asunto. “El Lińgapurāņa promete el cielo de Śiva a quién asesine o le arranque la lengua a quien insulte a Śiva” (Klostermaier, 1994).

[Acotación del Traductor: El Lińgapurāņa, también escrito como Linga Purana y Ling Purana, es uno de los dieciocho principales textos de la religión hindú; es un género de literatura religiosa escrita en oposición a oral. Linga significa “marca”, “señal” y Purana significa “antiguo”, “viejo”. El Lińgapurāņa, contiene las descripciones relacionadas con el origen del universo; la emergencia de los dioses Brahma y Vishnu y todas las Vedas, que son las principales escrituras de la religión Hindú, consideradas como las “palabras reveladas oralmente” a los Rishi—santos sabios hindúes. En el Lińgapurāņa Shiva relata directamente la importancia de la adoración y los Puja (rituales correctos). Fuente: http://en.wikipedia.org/wiki/Linga_Purana ]

Entre los zulúes, cuando una mujer embarazada está a punto de dar a luz, algunas veces el “espíritu-serpiente de una mujer anciana” hace una aparición furiosa (según los shamanes), indicando que una cabra o algún otro animal debe ser sacrificado para honrar a los antepasados de la tribu, para que el bebé nazca saludable (Lawson y McCauley, 1990, p. 116).

[Acotación del Traductor: Los Zulú son una etnia africana cercana a los 11 millones de personas que habitan principalmente en la Provincia Kwa Zulú-Natal de Sudáfrica y pequeños números habitan también en Zimbabwe, Zambia y Mozambique. Fuente: http://en.wikipedia.org/wiki/Zulu Shaka Zulú (1787-1828) Fue un Jefe Zulú cuyo genio militar transformó a su tribu desde un pequeño clan hasta crear la Nación Zulú que controlaba la porción de la actual Sudáfrica entre los ríos Phongolo y Mzimkhulu. Fuente: http://en.wikipedia.org/wiki/Shaka_Zulu ]

Los jíbaros de Ecuador creen que uno tiene tres almas; el alma verdadera que uno tiene al nacer (cuando morimos, regresa al lugar donde uno nació, donde se convierte en un demonio, que al morir se convierte en una polilla gigante, la que a su vez se convierte en neblina al morir); el alma arutam, que uno obtiene ayunando; bañándose en una cascada, y compartiendo un jugo alucinógeno (que lo hace a uno invencible; pero tiene el desafortunado hábito de abandonarlo a uno cuando está en situaciones difíciles) y el alma musiak, el alma vengadora que trata de escapar de la cabeza de la víctima y asesinar al asesino de la víctima. Por esto último es que uno debe reducir la cabeza de su víctima (Harris, 1993).

[Acotación del Traductor: Jíbaros: Es el nombre en español dado a los indígenas miembros de la etnia Shuar, palabra que significa “gente”. Los Shuar consideran insultante a la palabra jíbaro. Viven en las selvas tropicales lluviosas y en las sabanas de las tierras bajas del Amazonas en Ecuador y Perú. Los Shuar son popularmente descritos en una amplia variedad de literatura para viajeros y de aventuras debido a la fascinación occidental con la antigua costumbre de los Shuar; “los cazadores de cabezas”, de reducir cabezas humanas. Fuente: http://en.wikipedia.org/wiki/Jivaro ]

Estas curiosas creencias y prácticas no han existido “siempre”—sin importar lo que sus devotos puedan decir. Marcel Gauchet comienza su libro sobre la historia política de la religión notando: “Hasta donde sabemos, la religión; sin excepción, ha existido en todo momento y en todo lugar” (1997, p. 22); pero esta es una presionada perspectiva de un historiador; y simplemente no es verdad.

Después de todo; existió tiempo; antes de que existiera algún creyente en el planeta; antes de que existiera cualquier creencia sobre cualquier cosa. Algunas creencias religiosas son realmente antiguas (conforme a estándares históricos); y la aparición de otras puede ser leída en los archivos de los periódicos actuales. ¿Cómo surgieron todas ellas?

Algunas veces la respuesta parece suficientemente obvia; especialmente cuando tenemos archivos históricos confiables del pasado reciente.

Cuando los europeos en sus magníficos barcos veleros visitaron por primera vez las islas del Sur del océano Pacífico durante el siglo dieciocho, los Melanesios que vivían en esas islas fueron asombrados por esos veleros, y por los extraordinarios regalos que les fueron obsequiados por los hombres blancos que vivían a bordo de ellos: herramientas de acero, rollos de telas, vidrios a través de los cuales se podía ver, y otros cargamentos que estaban más allá de su entendimiento.

[Acotación del Traductor: Melanesio: Las personas pertenecientes a las naciones de Fiji, Papúa Nueva Guinea, Islas Salomón, Vanuatu; Nueva Caledonia, Archipiélago de Bismarck, Islas Maluku, Islas del Estrecho de Torres, Palau, Flores, Nauru, Sumba y Timor, usan este término para describirse a sí mismas porque refleja su compartida historia colonial y situación regional común. Fuente: http://en.wikipedia.org/wiki/Melanesia]

Ellos reaccionaron en la misma forma en que probablemente hubiésemos reaccionado nosotros si visitantes del espacio extra-terrestre se presentasen con capacidades para asombrarnos a nosotros a voluntad; portando tecnologías nunca soñadas por nosotros: “Nosotros tenemos que obtener por nosotros mismos algo de estos cargamentos, y aprender como controlar los poderes mágicos de estos visitantes”. Y nuestros insignificantes esfuerzos para usar lo que sí conocemos para tomar el control de la situación y restaurar nuestra seguridad y sentido de poder probablemente haría reír a los tecnológicamente superior extra-terrestres tanto como nosotros nos reímos de la conclusión de los melanesios del siglo dieciocho de que los europeos debían ser sus antepasados en disfraz; regresando del mundo de los muertos con incontables riquezas; como semi-dioses para ser adorados.

Cuando los misioneros luteranos llegaron a Papúa Nueva Guinea a finales del siglo diecinueve para tratar de convertir a los melanesios al cristianismo, ellos se encontraron con una terca sospecha: ¿Porqué estaban estos antepasados tan pichirres manteniendo ocultos los cargamentos que debían obsequiarles y tratando de hacer que ellos cantaran himnos?

Los cultos a los cargamentos surgieron de nuevo; una y otra vez en las islas del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. Las fuerzas militares estadounidenses llegaron a la isla de Tana para reclutar a mil hombres para que ayudasen a construir una pista de aterrizaje y una base militar en la vecina isla de Efate. Cuando los trabajadores regresaron con relatos de hombres blancos y negros que tenían posesiones más allá de los sueños de la gente de Tana, toda la sociedad entró en un estado de gran confusión. Los isleños; muchos de los cuales habían sido anteriormente convertidos al cristianismo por misioneros británicos…

Dejaron de asistir a la iglesia cristiana y comenzaron a construir pistas de aterrizajes; almacenes, y mástiles para antenas de radio hechas de bambú, en la creencia, de que si esto funcionaba para los estadounidenses de la isla de Efate, funcionaría para ellos en su isla de Tana. Tallaron figuras de aviones estadounidenses; cascos de acero militares y rifles hechos de bambú y los usaron como iconos religiosos. Los isleños comenzaron a marchar en desfiles con las letras USA pintadas, talladas o tatuadas en sus pechos y espaldas. John Frum emergió como el nombre de su Mesías; aunque no existen registros de algún soldado estadounidense con ese nombre.

Cuando el último de los soldados estadounidenses partió a finales de la Segunda Guerra Mundial, los isleños predijeron el regreso de John Frum. El movimiento religioso continuó floreciendo, y el 15 de febrero de 1957, una bandera estadounidense fue izada en La Bahía Azufre (Sulphur Bay) para declarar la religión de John Frum. Hasta el día de hoy, se celebra cada año el Día de John Frum cada 15 de febrero. Ellos creen que John Frum está esperando en el volcán Yasur con sus guerreros para hacerles llegar cargamentos al pueblo de Tana. Durante las festividades los ancianos marchan imitando a un ejército; un tipo de ejercicio militar mezclado con danzas tradicionales. Algunos portan facsímiles de rifles hechos de bambú y se adornan con recuerdos estadounidenses como gorras, franelas y abrigos. Ellos creen que su ritual anual atraerá al Dios John Frum para que baje del volcán y les entregue cargamentos de prosperidad a todos los isleños. [MotDoc, 2004].

[Acotación del Traductor: La Isla de Tana pertenece a Vanuatu. Tiene 40 km de largo y 19 km de ancho; es la isla más poblada de la Provincia de Tafea. El Monte Yasur es el volcán más accesible del mundo, ubicado en la costa sureste de la isla. Fuente: http://en.wikipedia.org/wiki/Tana_Island]

Aún más recientemente, cerca de 1960, en la Isla New Britain en Papúa Nueva Guinea, fue fundado el culto Pomio Kivung, el cual todavía florece:

La doctrina Pomio Kivung mantiene que la adhesión a las Diez Leyes (Una versión modificada del decálogo de los Diez Mandamientos) y la devota realización de un extenso conjunto de rituales; incluyendo el pago de multas para ganar absolución, son esenciales para el mejoramiento moral y espiritual que es necesario para apresurar el regreso de los antepasados. El más importante de estos rituales se enfoca en aplacar a los antepasados, que conforman el llamado “Gobierno de la Aldea” encabezado por Dios. El Gobierno de la Aldea incluye a aquellos antepasados a quienes Dios ha perdonado y perfeccionado.

Los líderes espirituales del Pomio Kivung han sido su fundador; Koriam, su principal asistente; Bernard, y el sucesor de Koriam; Kolman. Los seguidores siempre han considerado a los tres como miembros del Gobierno de la Aldea; y en consecuencia, como divinidades.

Todos los tres han residido en la Tierra físicamente (específicamente en la región Pomio de la isla), pero sus almas han vivido con los antepasados todo el tiempo.

Lograr la suficiente purificación colectiva es la condición decisiva para inducir el regreso de los antepasados e inaugurar el “Período de las Compañías” que será una era de prosperidad sin precedentes, que resultará de la transferencia de conocimiento y de una infraestructura industrial para la producción de maravillas tecnológicas y riqueza material parecida a la del Mundo Occidental. [Lawson y McCauley, 2002, p. 90] [Acotación del Traductor: La Isla de New Britain es la isla más grande del Archipiélago de Bismarck de Papúa Nueva Guinea, tiene forma de cuarto creciente y 600 km de largo por 80 km de ancho. Fuente: http://en.wikipedia.org/wiki/New_Britain_Island]

Estos casos podrían ser excepcionales. Vuestra religión; podría creer usted, comenzó a existir cuando su verdad fundamental fue revelada por Dios a alguien, quien luego se la transmitió a otros. Florece hoy en día porque usted y los otros de vuestra fe, saben que es la verdad; y Dios lo ha bendecido y estimulado a usted a mantener la fe. Para usted, es tan simple como eso. Pero ¿Porqué existen todas las otras religiones? Si esa gente está simplemente equivocada ¿Porqué no se derrumban sus credos tan fácilmente como las falsas ideas sobre agricultura o las obsoletas prácticas para construir edificios?

Ellas se derrumbarán a su debido tiempo; podría pensar usted, dejando en pie, únicamente a la verdadera religión; vuestra religión.

Ciertamente; existe alguna razón para pensar eso. Adicionalmente a las pocas docenas de religiones mayores en el mundo de hoy—aquellas cuyos adherentes se cuentan en los cientos de miles o millones—existen miles de menos populosas religiones reconocidas. Dos o tres religiones surgen cada día; y su típico período de vida es menor a una década. 1 No existe forma de saber cuantas religiones distintas han florecido durante un tiempo durante los últimos diez, o cincuenta, o cien mil años; pero hasta pueden haber sido millones, de las cuales se ha perdido todo rastro para siempre.

Algunas religiones poseen historias confirmadas que datan varios milenios—pero sólo si somos generosos con nuestros límites.

La Iglesia Mormón tiene menos de doscientos años; como nos recuerda su nombre oficial: Iglesia de Jesús Cristo de los Santos de los Últimos Días. El Protestantismo tiene menos de quinientos años; el Cristianismo tiene menos de dos mil años; el Judaísmo no es siquiera el doble de antiguo, y los judaísmos de hoy han evolucionado significativamente desde los primeros judaísmos identificables, aunque las variedades de judaísmo no son nada en comparación a los revoltosos florecimientos de las variaciones que el Cristianismo ha producido en los últimos dos milenios.

[Acotación del Traductor: Existen hoy 33 mil 380 variedades diferentes de Cristianismo; de los cuales el Católico Romano es sólo uno. Fuente: Lee M. Silver, Desafiando a la Naturaleza: El Choque de la Ciencia y la Espiritualidad en las Nuevas Fronteras de la Vida, Nueva York, Harper Collins: 2006, pág. 19]

Estos son cortos períodos de tiempo; hablando biológicamente. Ni siquiera son largos comparados con las edades de otras características de la cultura humana. La escritura tiene más de cinco mil años; la agricultura tiene más de diez mil años, y el lenguaje–¿Quién sabe?—quizás tiene “sólo” cuarenta mil años; y quizás diez o veinte veces más edad que esa. Es un contencioso tópico de investigación; y debido a que es ampliamente aceptado que los lenguajes naturales completamente articulados deben haberse desarrollado a partir de algún tipo de proto-lenguaje (que puede haber evolucionado durante cientos de miles de años), no existe consenso sobre la que sería la fecha de nacimiento del lenguaje.

¿Es el lenguaje más antiguo que la religión? Sin importar la edad que le asignemos a sus comienzos, el lenguaje es mucho; mucho más antiguo que cualquier religión existente; o de hasta cualquier religión de la que tengamos conocimiento histórico o arqueológico.

La más antigua evidencia impresionante de religión son los elaborados sitios funerarios del Hombre de Cromañón en la República Checa; y estos tienen cerca de veinticinco mil años. 2 Sin embargo, es difícil decirlo, pero algo parecido a la religión podría muy bien haber existido desde los primeros días del lenguaje, o hasta antes de eso. ¿Cómo eran nuestros antepasados antes de que existiese alguna religión? ¿Eran ellos como bandas de chimpancés? ¿De qué; si acaso, hablaban ellos, aparte de los alimentos, los predadores y del juego del apareamiento? ¿Del clima? ¿De chismes? ¿Cuál fue el suelo psicológico y cultural en el cual la religión echó raíces por primera vez?.

Nosotros podemos tentativamente trabajar hacia atrás; extrapolando bajo la guía de nuestra fundamental restricción biológica: cada paso innovador tenía que “pagar por sí mismo” de alguna manera, en el ambiente existente en el cual ocurrió por primera vez, independientemente de cualquier cosa en que se convirtiese su rol en posteriores ambientes.

¿Qué; entonces, podría explicar tanto la diversidad como las similaridades de las ideas religiosas que observamos alrededor del mundo?

¿Se deben las similaridades al hecho de que todas las ideas religiosas surgen de una idea ancestral común, transmitida a través de las generaciones a medida que las personas se diseminaban alrededor del globo; o son tales ideas re-descubiertas independientemente por casi toda cultura humana porque ellas simplemente son una verdad lo suficientemente obvia para que se le ocurra a las personas a su debido tiempo?

Éstas; son obviamente, súper-simplificaciones ingenuas, pero por lo menos son intentos para preguntar y responder preguntas explícitas a menudo dejadas sin examinar por personas que pierden interés una vez que han hallado un propósito o una función para la religión que les parece a ellas plausible: respondiendo a una conveniente “gran necesidad humana” que explica el manifiesto despliegue de tiempo y energía que requiere la religión. Los tres propósitos favoritos o raisons d’être [Francés: razones de ser] son:

Consolarnos a nosotros en nuestro sufrimiento y mitigar nuestro temor a la muerte.

Explicar cosas que no podemos explicar de otra manera.

Estimular la cooperación grupal en momentos de angustia y frente a los enemigos.

Se han escrito miles de libros y artículos que defienden esas afirmaciones; y tales contundentes y familiares ideas son probablemente correctas en parte; pero si usted escoge una; o hasta las tres juntas, usted sucumbe ante un desorden comúnmente hallado en las humanidades y en las ciencias sociales: satisfacción prematura de la curiosidad.

Existe mucho más qué preguntar; y en consecuencia, mucho más qué entender. ¿Porqué esas ideas consuelan a las personas? (y ¿Porqué exactamente son ellas consoladoras? ¿Podrían existir ideas mejores y más consoladoras?) ¿Porqué esas ideas son aceptas por las personas como explicaciones de eventos desconcertantes? (y ¿Cómo pudieron surgir ellas? ¿Algún proto-científico encontró una teoría sobrenatural y la diseminó entre sus vecinos con entusiasmo?) ¿Cómo exactamente se las arreglan esas ideas para mejorar la cooperación frente a la sospecha y la deserción? (Y; una vez más, ¿Cómo pudieron surgir ellas? ¿Algún sabio líder tribal inventó la religión para darle a su tribu una ventaja de trabajo en equipo sobre tribus rivales?)

Algunas personas suponen que nosotros nunca podremos lograr nada mejor que simples especulaciones sobre el pasado remoto de estos procesos y resultados. Algunas insisten en ello. Pero; de hecho, su vehemencia deja; de hecho, ver, que ellas temen estar equivocadas. Y lo están. Hoy; gracias a los avances en una variedad de ciencias, nosotros podemos agudizar las preguntas y comenzar a responderlas. En éste, y en los próximos cuatro capítulos, trataré de describirle a esas personas, la mejor versión actual de la historia que la ciencia puede relatar sobre cómo las religiones se han convertido en lo que son.

No estoy afirmando en lo absoluto, que esto sea lo que la ciencia ya ha establecido sobre la religión. El punto principal de este libro es insistir en que nosotros todavía no sabemos—pero que podemos descubrir—las respuestas a estas importantes preguntas si hacemos un esfuerzo concertado. Probablemente algunas de las características de la historia que relataré, probarán a su debido tiempo estar equivocadas. Quizás muchas de ellas están equivocadas. El propósito de tratar de trazar una descripción de una historia completa ahora, es obtener algo sobre la mesa que pueda ser sometido a prueba y que valga la pena someterlo a prueba.

Usualmente es más fácil arreglar algo que tiene fallas que construir algo a partir de cero. Tratando levantar puentes sobre los vacíos en nuestro conocimiento, nos obliga a enmarcar preguntas que no hemos enmarcado antes, y coloca los asuntos en una perspectiva que hace posible plantear otras preguntas para ser respondidas. Y eso en sí mismo, puede disminuir la proclamación derrotista de que estos misterios están más allá del entendimiento humano. Veamos que pasa cuando desafiamos su defensivo pesimismo y lo intentamos.

CAPÍTULO SEGUNDO

Las materias Primas de la Religión

Nosotros podríamos concluir; que, en todas las naciones, que han abrazado el politeísmo, las primeras ideas de religión surgieron no de una contemplación de las obras de la naturaleza, sino de una preocupación relacionada con los eventos de la vida; y de los incesantes miedos y esperanzas, que impelen a actuar a la mente humana.

a—David Hume: La Historia Natural de la Religión

Mis guías son los científicos pioneros que han comenzado a enfrentarse a estas preguntas con imaginación y disciplina. Un biólogo evolucionario o un psicólogo que conozca completamente bien sólo una religión y posea sólo una superficial (des)información sobre las otras (como la mayoría de nosotros), casi con toda seguridad generalizará a partir de la familiaridad idiosincrática en cuanto a las preguntas enmarcadas.

Un historiador social o un antropólogo que sabe un montón sobre las creencias y las prácticas religiosas de las personas alrededor del mundo; pero que es ingenuo sobre la evolución, es igualmente improbable de enmarcar bien los asuntos.

Afortunadamente, un puñado de investigadores bien informados han comenzado recientemente a halar hasta juntar a estas distantes perspectivas, con asombrosos resultados. Sus libros y artículos bien vale la pena leerlos en su totalidad; como espero convencerlo a usted presentándole unos pocos detalles especialmente interesantes:

Guns, Germs, and Steel (Armas, Gérmenes y Acero) de Jared Diamond es una exploración que abre los ojos sobre muy específicos efectos de la geografía y de la biología en los primeros desarrollos de la agricultura en diferentes partes del mundo en diferentes momentos. Cuando los primeros sembradores domesticaron animales, ellos, naturalmente, comenzaron a vivir en cercanía de ellos; y esto mejoró las posibilidades de que los parásitos de los animales saltasen hacia la especie humana. Las enfermedades infecciosas más serias conocidas por la humanidad; como la viruela y la influenza, todas se derivaron de animales domesticados, y nuestros antepasados agricultores vivieron a través de una poda horripilante en la cual incontables millones sucumbieron a las primeras versiones de estas enfermedades, dejando sólo a aquellos lo suficientemente afortunados de tener alguna inmunidad natural, para que se reprodujesen. Muchas generaciones de este cuello de botella evolucionario garantizaron que sus posteriores descendientes serían relativamente inmunes, o tendrían una alta tolerancia hacia los descendientes de esas virulentas cepas de parásitos. Cuando estos tatara-descendientes que vivían principalmente en Europa, desarrollaron la tecnología para cruzar los océanos, trajeron sus gérmenes con ellos; y fueron esos gérmenes—más que sus armas y el acero—lo que arrasó con grandes facciones de las poblaciones indígenas que encontraron.

El rol de la agricultura en dar origen a las enfermedades infecciosas; y la relativa inmunidad a ellas que había evolucionado entre las personas que vivieron a través de la gran destrucción de los primeros días de la agricultura, pueden ser estudiados con alguna precisión, ahora que nosotros podemos extrapolar hacia atrás partiendo de los genomas de las existentes plantas, animales y gérmenes.

Los accidentes geográficos le otorgaron a las naciones europeas una ventaja que transita un largo camino hasta explicar porqué ellas fueron los colonizadores en vez de los colonizados durante los últimos siglos.

El libro ganador del Premio Pulitzer de Diamond, es merecidamente bien conocido; pero no está solo.

[Acotación del Traductor: El Premio Pulitzer es un galardón estadounidense considerado como el más alto honor nacional instituido para honrar al periodismo impreso, al logro literario y a la composición musical. Es otorgado por la Universidad de Columbia de la ciudad de Nueva York. Fuente: http://en.wikipedia.org/wiki/Pulitzer_Prize]

Existe una nueva generación de investigadores inter-disciplinarios trabajando para juntar a la biología con las evidencias cosechadas durante siglos de trabajo por historiadores, antropólogos y arqueólogos. Pascal Boyer y Scott Atran son antropólogos que han realizado extensivos trabajos de campo en África y Asia, pero quienes también poseen experticia en teoría evolucionaria y sicología cognoscitiva. Sus recientes libros Religion Explained: The Evolutionary Origins of Religious Thought (La Religión Explicada: Los Orígenes Evolucionarios del Pensamiento Religioso—Boyer, 2001) y In Gods We Trust (Confiamos en los Dioses—Atran, 2002), desarrollan registros muy armoniosos de los pasos mayores dados dentro del pantano que ellos y otros han comenzado a examinar. También está David Sloan Wilson, un biólogo evolucionario que se ha estado dedicando en años recientes a conducir análisis que explotan sistemáticamente los Archivos de Área sobre Relaciones Humanas; una base de datos de todas las culturas del mundo, compilada por antropólogos. Su reciente libro: Darwin’s Cathedral: Evolution, Religion, and the Nature of Society (La Catedral de Darwin: Evolución, Religión, y la Naturaleza de la Sociedad—Wilson, 2002), construye la mejor defensa hasta la fecha a favor de la hipótesis de que la religión es un fenómeno social diseñado (por la evolución) para mejorar la cooperación dentro (no ¡entre!) de los grupos humanos.

Conforme a Wilson, la religión emergió a través de un proceso de selección grupal, una arruga controversial en la teoría evolucionaria que es descartada por muchos teoristas evolucionarios como; a lo máximo, un proceso marginal cuyas condiciones para ser exitoso son improbables de surgir y persistir por largo tiempo. Existen profundas razones para ser escéptico sobre la selección grupal; especialmente en relación con nuestra especie, y precisamente porque la tesis de Wilson—la religión como mejoradora de la cooperación—es profundamente atractiva para muchas personas, necesitamos comprometernos a evitar interpretar los hechos en la forma como queremos que sean, en vez de interpretarlos como realmente son.

Entre sus críticos existe un acuerdo muy general, en que él no ha tenido éxito (todavía) en armar una defensa a favor de su radical tesis de selección grupal; pero aún una teoría científica rotundamente refutada, puede hacer una gran contribución a la continua acumulación de entendimiento científico, si la evidencia debidamente ordenada a favor y en contra de ella, ha sido recolectada escrupulosamente. (para más sobre este punto, vea el Apéndice B).

Aquí presentaré los puntos principales de un acuerdo; así como reconoceré los continuados puntos de contención, empaquetando a la mayoría de los detalles controversiales en notas al final y apéndices, donde aquellos con un gusto por éstos pueden (comenzar a) seguir sus propias profundas consideraciones sobre ellos.

Tanto Boyer como Atran, presentan las obras de una pequeña pero creciente comunidad de investigadores en términos relativamente accesibles. 3 Su tesis central es que para poder explicar el agarre que varias ideas y prácticas religiosas tienen sobre las personas, necesitamos entender la evolución de la mente humana.

Durante muchos siglos, la mayoría de los filósofos y teólogos contendieron que la mente humana (o el alma) era una cosa inmaterial e incorpórea; lo que René Descartes llamó una res cogitians (latín: cosa pensante). En algún sentido, era infinita, inmortal, y totalmente inexplicable por medios materiales.

Nosotros entendemos ahora que la mente no estaba; como Descartes confusamente suponía, en comunicación con el cerebro en alguna forma milagrosa; sino que la mente es el cerebro; o más específicamente, un sistema de organización dentro del cerebro que ha evolucionado mayormente en la misma forma que nuestros sistemas inmunológico, respiratorio, y digestivo.

[Acotación del Traductor: el Profesor de la Universidad de Tokyo; Yoshiyuki Sakaki, Presidente de la Organización del Genoma Humano y Líder del Proyecto Internacional para la Secuenciación del Genoma del Chimpancé, cuando el Dr. Lee M. Silver le preguntó en 2001: “La mayoría de las personas educadas igualan a la mente humana con el alma humana. Siendo este el caso, ¿No están ustedes tratando de hallar el código de ADN para el alma humana?”, Sin dudarlo ni un segundo, el Dr. Sakaki respondió: “Sí, absolutamente”. Fuente: Lee M. Silver, Desafiando a la Naturaleza: El Choque entre la Ciencia y la Espiritualidad en las Nuevas Fronteras de la Vida, Nueva York: Harper Collins, 2006, pág. 336]

Al igual que muchas otras maravillas naturales, la mente humana es algo parecido a una bolsa de trucos, interconectados durante eones por el proceso sin visión futurista de la selección natural. Movida por las demandas de un mundo peligroso; la mente está profundamente parcializada a favor de notar las cosas que le importaban más al proceso reproductivo de nuestros antepasados. 4

Algunas de las características de nuestras mentes son dotaciones que compartimos con criaturas más simples, y otras son específicas de nuestro linaje; y en consecuencia, evolucionadas mucho más recientemente. Estas características algunas veces se ramifican en exceso; algunas veces tienen curiosos sub-productos, y algunas veces están maduras para la explotación por parte de otros replicadores.

De todos los peculiares efectos generados por la totalidad de la bolsa de trucos—nuestro conjunto de “adminículos”, como los llama Boyer—unos pocos interactúan el uno con el otro en formas mutuamente reforzadoras, creando patrones observables en todas las culturas, con interesantes variaciones. Algunos de estos patrones se parecen mucho a las religiones, o seudo-religiones, o proto-religiones. Los sub-productos de los variados adminículos son lo que Boyer llama conceptos:

Algunos conceptos se conectan con los sistemas de inferencias en el cerebro, en una forma que hacen fácil el recordar y las comunicaciones. Algunos conceptos disparan nuestros programas emocionales en formas particulares. Algunos conceptos se conectan a nuestra mente social. Algunos de ellos están representados en tal forma que pronto se convierten en comportamientos plausibles y directos. Los que hacen todo esto, son los conceptos religiosos que observamos en las sociedades humanas. [p. 50]

Boyer lista más de media docena de sistemas cognoscitivos distintos que alimentan efectos en este récipe para la religión—un agente detector; un gerente de la memoria; un detector de fraudes; un generador de intuición moral; una afición por los cuentos y por contar cuentos; varios sistemas de alarma; y lo que yo llamo la postura intencional. Cualquier mente con este particular conjunto de herramientas pensantes, y parcializaciones, está destinada a albergar algo parecido a la religión más temprano que tarde; afirma él.

Atran y otros, ofrecen relatos concurrentes en gran medida; y vale la pena explorar los detalles; pero sólo haré bosquejos de parte de la gran fotografía para que podamos ver la forma general de la teoría; aún no evaluada (todavía) para saber si es cierta. Tomará décadas de investigación asegurar cualquier parte de esta teoría, pero en este momento podemos obtener un sentido de cuáles son las posibilidades; y en consecuencia, cuáles son las preguntas que deberíamos estar tratando de responder.

CAPÍTULO TERCERO

Cómo Maneja la Naturaleza
el Problema de Otras Mentes

Nosotros hallamos rostros humanos en la Luna; ejércitos en las nubes; y debido a una propensión natural, si no es corregida por la experiencia y la reflexión, le atribuimos malicia y buena voluntad a todas las cosas, que nos hieren o nos complacen.

—David Hume: La Historia Natural de la Religión

“Yo te vi aceptar su beso” “Es cierto”
“!Oh Modestia!” “Fue mantenido estrictamente:
él pensó que yo estaba dormida; por lo menos yo sabía
que él pensaba que yo pensaba que él pensaba que yo dormía”

—Conventry Patmore: “El Beso”

La primera cosa que tenemos que entender sobre las mentes humanas como hogares adecuados para la religión, es ¡como nuestras mentes entienden a otras mentes! Todo lo que se mueve necesita algo parecido a una mente; para mantenerla alejada del peligro y ayudarla a encontrar las cosas buenas. Hasta una humilde almeja; que tiende a permanecer en un solo lugar, posee una de las características claves de una mente—una retirada de su “pie” alimentador hacia el interior de su concha para evitar el peligro cuando algo alarmante es detectado.

Cualquier vibración o bulto es capaz de producir esta reacción; aunque probablemente la mayoría de ellos son inocuos; pero el lema de la almeja es better safe than sorry (es mejor estar seguro que lamentándose), que es la racionalidad que flota libremente del sistema de alarma de la almeja.

Animales más móviles han evolucionado métodos más discriminantes; en particular, ellos tienden a tener la capacidad de dividir al movimiento detectado en: Banal (el rozar de las hojas; el balanceo de la hierba acuática); y Potencialmente Vital: el “movimiento animado” (o “movimiento biológico”) de otro agente; otro animal con una mente, que podría ser un predador, una presa, un compañero, o un rival de la misma especie.

Esto tiene sentido económico; por supuesto. Si usted se espanta ante cualquier movimiento que detecte, usted nunca encontrará su cena; y si usted no se espanta ante un movimiento peligroso, usted pronto será la cena de alguien más.

Este es otro Buen Truco; una innovación evolucionaria—como la vista, o el vuelo—que es tan útil a tantas diferentes formas de vida, que evoluciona una y otra vez en muchas especies diferentes.

Algunas veces este Buen Truco puede ser demasiado bueno, entonces tenemos lo que Justin Barrett (2000), llama, mecanismo de detección de un agente hiperactivo, o HADD [por sus siglas en inglés] Esta sobre-activación no está restringida a los seres humanos. Cuando su perro salta y gruñe cuando la nieve cae desde el borde de un tejado produciendo un golpe sordo que lo despierta de su siesta, él está manifestando una respuesta orientadora “positivamente falsa” disparada por su HADD.

Recientes investigaciones sobre inteligencia animal (Whiten y Byrne, 1988, 1997; Hauser, 2000; Sterelny, 2003; vea también Dennett, 1996) han demostrado que algunos mamíferos y aves; y quizás otras criaturas también, llevan a estos mecanismos de discriminación de agentes hacia territorios más sofisticados.

La evidencia demuestra que ellos no solamente distinguen los movimientos animados del resto; sino que distinguen entre los probables tipos de movimientos que les permiten anticipar que harán los movimientos animados: ¿Me atacará o huirá?, ¿Se moverá a la izquierda, o a la derecha?, ¿Retrocederá si lo amenazo? ¿Me estará viendo?,

¿Quiere comerme o preferirá comerse a mi vecino?. Estas mentes animales más listas han descubierto el Buen Truco adicional de adoptar la postura intencional (Dennett, 1971, 1983, 1987).

Esas mentes animales más listas, tratan a algunas otras cosas del mundo como:
 agentes con:
 Limitadas creencias sobre el mundo
 deseos específicos, y
 suficiente sentido común para hacer la cosa racional dadas esas creencias y deseos.

Una vez que los animales comenzaron a adaptar la postura intencional, se disparó algo parecido a una carrera armamentista, con estratagemas y contra-estratagemas; movimientos de engaño y detección inteligente de los movimientos de engaño, llevando a las mentes animales hacia una mayor sutileza y poder.

Si usted alguna vez ha tratado de agarrar o atrapar a un animal silvestre, usted tiene alguna apreciación de la sagacidad que ha evolucionado. (desenterrar almejas; en contraste, es un juego de niños. Las almejas no han evolucionado la postura intencional; aunque ellas poseen simples cerdas que disparan los HADD).

La utilidad de la postura intencional en describir y predecir el comportamiento animal es innegable; pero eso no significa que los animales tengan alguna idea de lo que están haciendo. Cuando un ave que anida en el suelo conduce al predador lejos de sus polluelos haciendo un despliegue de distracción, ella está llevando a cabo una convincente actuación de un ala rota, creando una tentadora ilusión de una cena fácil para el predador que observa; pero ella no necesita entender esa sagaz estratagema.

Ella sí necesita entender las condiciones para un posible éxito, para ajustar mejor su comportamiento a las variaciones que encuentra; pero no necesita estar consciente de la más profunda racionalidad de sus acciones de lo está el inexperto pichón de un pájaro cucú cuando empuja los huevos de su rival fuera del nido para maximizar el alimento que obtendrá de sus padres adoptivos.

Los investigadores tienen varios otros términos para designar a la postura intencional. Algunos la llaman “teoría de mente” (Premack y Woodruff, 1978; Leslie, 1987; Gopnik y Meltzoff, 1977), pero existen problemas con esa formulación; así que mantendré mi terminología más neutral. 5

Cuandoquiera que un animal trata a algo como un agente, con creencias y deseos (con conocimiento y objetivos), yo digo que está adoptando la postura intencional o tratando a esa cosa como a un sistema intencional.

La postura intencional es una perspectiva útil para que un animal se enfrente a un mundo hostil (Sterelny, 2000), debido a que existen cosas allá afuera que pueden quererlo a él, y que podrían tener creencias sobre donde está él y hacia donde se dirige.

Entre las especies que han evolucionado la postura intencional; existe una considerable variación en sofistificación. Enfrentados a un rival amenazador, muchos animales pueden tomar una decisión informacionalmente sensitiva sobre si retroceder o desafiar la amenaza del otro; pero existe poca evidencia de que ellos tengan alguna idea de lo que están haciendo y porqué. Existe alguna evidencia (controversial) de que un chimpancé puede creer que otro agente—digamos, otro chimpancé o un ser humano—sabe que la comida está en la caja en vez de en la canasta. Esta es una intencionalidad de segundo orden (Dennett, 1983), que involucra creencias sobre creencias (o creencias sobre deseos; o deseos sobre creencias, etc.), pero no existe evidencia (todavía) de que algún animal no humano pueda querer que usted crea que él piensa que usted se está escondiendo detrás del árbol a la izquierda; no a la derecha (intencionalidad de tercer orden).

Pero hasta los niños de un preescolar disfrutan jugando juegos en los cuales el primer niño quiere que otro pretenda no saber que el primer niño quiere que otro sí lo crea (intencionalidad de quinto orden): “!Tú serás el sheriff, y pregúntame hacia dónde fueron los ladrones!”.

Cualquiera que sea la situación con los animales no-humanos—y este es un tópico de vigoroso y candente debate de investigación 6—no existe duda en lo absoluto, que los seres humanos normales no tienen que ser enseñados cómo concebir al mundo; como conteniendo montones de agentes; quienes, al igual que ellos mismos, tienen creencias y deseos; así como creencias y deseos sobre las creencias y deseos de otros; y creencias y deseos sobre las creencias y deseos que los otros tienen sobre ellos; y así.

Este virtuoso uso de la postura intencional, viene naturalmente, y tiene el efecto de saturar el ambiente humano con sicología popular (Dennett, 1981). Nosotros experimentamos al mundo no sólo como lleno de cuerpos humanos, sino también de recordadores y olvidadizos; pensadores y esperanzados; de villanos y tontos; de rompedores de promesas y amenazadores; y de aliados y enemigos. De hecho, aquellos seres humanos que hallan difícil percibir al mundo desde esta perspectiva—aquellos que padecen de autismo, son la categoría más estudiada—tienen una discapacidad más significativa que aquellos que nacen ciegos o sordos. (Baron-Cohen, 1955; Dunbar, 2004).

Nuestra ansia innata para adoptar la postura intencional es tan poderosa, que tenemos una dificultad real para “apagarla” cuando ya no es apropiada. Cuando alguien a quien amamos; o a quien simplemente conocemos, muere, repentinamente somos confrontados con una tarea mayor de actualización cognoscitiva: revisar todos nuestros hábitos de pensamiento para ajustarlos a un mundo con un sistema intencional familiar menos en él. “Me pregunto si a ella le gustaría…”, “¿Sabrá ella que yo estoy…”, “!Oh, mira!, eso es algo que ella siempre quiso…”

Una considerable porción del dolor y la confusión que experimentamos cuando nos enfrentamos a la muerte de alguien, es causada por los frecuentes; y hasta obsesivos recordatorios que son lanzados a nosotros por nuestros hábitos de postura intencional como fastidiosos comerciales de recuerdos involuntarios, pero mucho peores. Nosotros no podemos simplemente borrar el archivo de nuestros bancos de memoria; y, además, nosotros no querríamos tener la capacidad de hacerlo.

Lo que mantiene a muchos hábitos en su lugar, es el placer que experimentamos al dedicarnos a ellos. 7 Así que los mantenemos; atraídos hacia ellos como una polilla hacia la luz de una vela. Nosotros preservamos reliquias y otros recordatorios de personas fallecidas; nos las imaginamos, y contamos relatos sobre ellas, para prolongar esos hábitos mentales aún cuando ellos comienzan a desvanecerse.

Pero existe un problema: Un cadáver es una potente fuente de enfermedad; y nosotros hemos evolucionado un fuerte mecanismo compensatorio de disgusto innato que nos lleva a mantenernos a distancia. Halados por las añoranzas y empujados hacia atrás por el disgusto, estamos en confusión cuando nos enfrentamos al cuerpo de un ser amado fallecido. Por ello no es extraño que esta crisis deba jugar un rol tan central en el nacimiento de las religiones en todas partes.

Como Boyer (2001, p. 203) enfatiza, algo tiene que hacerse con un cuerpo; y tiene que ser algo que satisfaga o alivie las competidoras ansias innatas de poseer un poder dictatorial.

Lo que parece haber evolucionado en todas partes; un Buen Truco para manejar una situación desesperada, es una elaborada ceremonia que remueve al peligroso cuerpo del ambiente diario; ya sea mediante su entierro o cremación, combinado con una interpretación de la persistente activación de los hábitos de postura intencional compartidos por todos los que conocían a la persona fallecida, como la invisible presencia del agente como un espíritu, una especie de persona virtual creada por los atribulados estados mentales de los sobrevivientes, casi tan vívida y robusta como la persona viva.

¿Qué papel; si alguno, juega el lenguaje en todo esto? ¿Somos nosotros la única especie de mamíferos que entierra a sus muertos porque somos la única especie que puede hablar sobre lo que compartimos cuando nos enfrentamos un cadáver reciente? ¿Muestran las prácticas funerarias de los Neandertales que ellos deben haber tenido un lenguaje completamente articulado? Éstas están entre las preguntas que deberíamos tratar de responder.

Los idiomas del mundo están bien abastecidos de verbos para las variedades básicas de manipulación creencia-deseo: nosotros; por ejemplo, pretendemos y mentimos; también aparentamos, sospechamos, adulamos, alardeamos, tentamos, disuadimos, ordenamos, prohibimos, y desobedecemos.

¿Era nuestro virtuosismo como psicólogos naturales un prerrequisito para nuestra capacidad lingüística; o es al revés: fueron hechos posibles nuestros talentos psicológicos gracias al uso del lenguaje? Esta es otra área controversial de la investigación actual, y probablemente la verdad sea; como a menudo lo es, que existió un proceso co-evolucionario, con cada talento alimentando al otro.

Plausiblemente, el mismísimo acto de la comunicación verbal requiere de alguna apreciación de la intencionalidad de tercer orden: Yo tengo que querer que tú reconozcas lo que estoy tratando de informarte; hacer que tú creas lo que te estoy diciendo. (Grice, 1957, 1969; Dennett, 1978; vea también Sperber y Wilson, 1986). Pero al igual que el inexperimentado pichón de pájaro cucú, un niño puede encaminarse sin tener ni la menor pista, logrando comunicarse exitosamente sin tener ninguna apreciación reflexiva de la estructura que subyace en toda comunicación intencional; hasta sin reconocer; realmente, que se está comunicando.

Una vez que usted ha empezado a hablar (con otras personas), usted será bañado con nuevas palabras, algunas de las cuales usted más o menos entiende; algunos de estos objetos de percepción, como las palabras “pretender”, “alardear” y “tentar”, ayudarán a atraer y a enfocar vuestra atención en casos de pretensión, alarde, y tentación, otorgándole a usted abundantes oportunidades para practicar a bajo costo, la sicología popular. Aunque los chimpancés y otros mamíferos puedan ser también “psicólogos naturales”, como los ha llamado Nicholas Humphrey (1978), debido a que ellos carecen de lenguaje, nunca llegan a comparar notas ni a discutir casos con otros psicólogos naturales.

La articulación de la postura intencional en la comunicación verbal no sólo incrementa la sensibilidad, la discriminación y la versatilidad de los psicólogos populares individuales; sino que también magnifica y complica el fenómeno de la sicología popular en el cual participan. Un zorro puede ser astuto; pero una persona que puede adularlo a usted declarando que usted es tan astuto como un zorro posee más trucos de los que tiene el zorro, por un amplio margen.

El lenguaje nos dio el poder de recordarnos a nosotros mismos de cosas que no están actualmente frente a nuestros sentidos, para enfrascarnos en tópicos que serían de otra forma elusivos; y esto nos lleva a enfocarnos en el mundo virtual de la imaginación, habitada por agentes de la mayor importancia para nosotros; tanto los vivos pero ausentes, como los fallecidos pero no olvidados. Liberados de las presiones correctivas de nuevos encuentros reales en el mundo real, estos agentes virtuales fueron liberados para evolucionar en nuestras mentes para amplificar nuestras añoranzas o nuestros miedos. La ausencia hace que el corazón sea más afectuoso; o—más temeroso, si el ausente nos producía miedo de alguna manera. Esto todavía no conduce a nuestros antepasados hacia la religión; pero los conduce hacia persistentes—y hasta obsesivos—ensayos y elaboraciones de algunos de sus hábitos de pensamiento.

Capítulo 4 Extrapolando hacia atrás hacia la prehistoria humana con la ayuda del pensamiento biológico, podemos resumir como emergieron las religiones populares sin un diseño consciente o deliberado; exactamente igual a como emergieron los lenguajes, mediante procesos interdependientes de evolución cultural y biológica. En la raíz de la creencia humana en dioses, yace un instinto sobre un mecanismo disparador: la disposición de atribuirle agencia—creencias y deseos, y otros estados mentales—a cualquier cosa complicada que se mueva.

Capítulo 5 Las falsas alarmas generadas por nuestra súper-activa disposición a buscar agentes dondequiera que esté la acción, son los irritantes alrededor de los cuales crecen las perlas de la religión. Sólo las mejores variedades; las más amigables a la mente, se propagan, al satisfacer—o aparentar satisfacer—profundas necesidades psicológicas y físicas; y después, éstas son adicionalmente refinadas por la incesante poda de los procesos de selección.

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