Opinión Nacional

Rumbo a la dictadura del siglo XXI

Aún cuando este gobierno trata con mucho celo y habilidad el tema, e intenta infructuosamente a toda costa mantener la apariencia de que es democrático, los hechos y las acciones están demostrando que en realidad se está convirtiendo en una dictadura populista cívico militar, con el agravante de que ésta podría resultar la mas cruel y dañina para el pueblo y patrimonio venezolano, de todas las que han existido hasta ahora en Latinoamérica. Esto debido a la retrógrada ideología política detrás de ella, al poder económico con que contaría y al fanatismo, intolerancia, odio e irracionalidad que demuestran sus dirigentes y muchos de sus seguidores. Son altamente conocidas las características básicas de una dictadura comunista, tal como la que prevemos en Venezuela, a saber:
 Las dictaduras son abusivas, arbitrarias, prepotentes y violan a la constitución, si es que no las modifican a su antojo, para lograr el control total del poder.

 Las dictaduras son por lo general corruptas, posiblemente como una forma de agradecerle al funcionario su solidaridad con el dictador, quién por lo general se hace la vista gorda ante ésta.

 Las fuerzas militares son convertidas en guardias pretorianas al servicio del dictador, quién las lleva a situaciones extremas de obediencia sumisa y grotesca.

 La disidencia no existe, y si existe es perseguida, descalificada, controlada, encarcelada, neutralizada mediante el miedo y el terror, o desaparecida.

 No existe el control del gasto por los organismos del estado, ni por las minorías, ya que el estado es el dictador y este no permite que le controlen ni le auditen.

 No existe la independencia de los poderes del estado, ya que éstos terminan controlados por el ejecutivo y al servicio del autócrata de turno.

 No existe justicia, ya que esta no es independiente ni ciega y trabaja a favor del dictador y sus compinches.

 No existe la alternabilidad en el poder ya que el dictador se elige indefinidamente o se autoproclama presidente vitalicio. Nadie como él para dirigir al País.

 No existe la educación libre plural, ni religiosa, ya que el estado la controla y utiliza para adoctrinar a los niños y adolescentes.

 No existe la libertad de expresión opositora, y si existe es perseguida, ridiculizada, descalificada y/o amordazada.

 No existen elecciones libres y secretas, y si existen son amañadas, parcializadas y controladas para favorecer al tirano de turno, quién nunca perdería una elección.

 No existen partidos políticos opositores, y si existen son secuaces del gobierno o controlados férreamente por éste y/o los persiguen, encarcelan o mantienen controlados con la ayuda de los aparatos represivos y de inteligencia del estado.

 Se acosa, se persigue o se elimina la propiedad privada, enemiga declarada del comunismo, nacionalizándose todas o casi todas las empresas privadas.

 Se persigue, controla y acorrala a los intelectuales, artistas y a la creatividad, libertad e iniciativas privadas en general.

 Se rinde culto a la personalidad del dictador, para lo cual crean estatuas y estatuillas, se renombran calles y usan afiches por todas partes con la efigie del dictador, para venerarlo como a un Dios o un ser iluminado.

A objeto de que el amigo lector – sobre todo aquel menor de 50 años que no conoció ni sufrió la dictadura de Marcos Pérez Jiménez ni ninguna otra, o aquel que usualmente este desinformado sobre el tema – valide lo anterior, y saque sus propias conclusiones, me voy a permitir referirlo a la página WEB de Wikipedia indicada al final del párrafo, en la cual encontrará información adicional sobre el tema de la dictadura:
http://es.wikipedia.org/wiki/Dictadura.

Es oportuno destacar, que gracias a una gran toma de conciencia y esfuerzo de los políticos, militares, líderes y pueblos en general de la región, al liderazgo, seguimiento y supervisión de la OEA y de la ONU, y a la determinación de los gobiernos de EE.UU. de no seguir apoyando gobiernos totalitarios, entre otras razones, al final del siglo XX, las dictaduras en Latinoamérica prácticamente desaparecieron, con la excepción de la dictadura aún existente en la Republica de Cuba, con Fidel Castro como presidente vitalicio, quién lleva ya 48 años en el poder, y quién una vez que muera sería sustituido por su hermano Raúl Castro, para otro periodo dictatorial indefinido.

Recordemos que durante el siglo XX, existieron dictaduras en: Argentina (1930-1932; 1943-1946; 1955-1958; 1966-1973; 1976-1983), Bolivia (1920-1921; 1930-1931; 1934-1940; 1943-1947; 1951-1956; 1964-1966; 1969-1982), Brasil (1937-1945; 1964-1985), Chile (1927-1932; 1973-1990), Colombia (1828-1830; 1906-1909; 1952-1953; 1953-1957), Cuba (1925-1933; 1952-1959; 1959-2007), Ecuador (1963-1966; 1972-1979), El Salvador (1931-1982), Guatemala (1954-1956), Haití (1986-1990; 1991-1994), Honduras (1956-1982), Nicaragua (1967-1979), Panamá (1968-1989), Paraguay (1954-1989), Perú (1914-1915; 1919-1930; 1948-1956; 1962-1963; 1968-1980), Republica Dominicana (1891-1899; 1930-1961), Uruguay (1973-1985) y Venezuela (1908-1935; 1952-1958). Como podemos apreciar, en Latinoamérica era muy común la existencia de dictaduras, las cuales poco a poco han ido desapareciendo y siendo sustituidas por sistemas políticos democráticos, alternativos y pluralistas.

Si ahondamos un poco en el tema y revisamos someramente la historia latinoamericana, nos daremos cuenta que la mayoría de las dictaduras del siglo XX, estuvieron encabezadas por políticos corruptos e inescrupulosos y/o militares-caudillos ambiciosos, quienes argumentando múltiples y variadas razones justificaron ante la sociedad de sus respectivos países, la decisión de convertirse en dictador.

Muchas de estas razones esgrimidas por los dictadores para hacerse del poder, estuvieron generalmente inspiradas en: la defensa de la soberanía de la patria, en su lucha contra el imperialismo o contra el comunismo, en pacificar al País, en acabar con la corrupción y la pobreza, en salvar la economía, en hacer justicia social para los excluidos y mas necesitados, en la necesidad de poner orden y en la de acabar con la negligencia, burocracia e ineficiencia del gobierno anterior. ¿Le es familiar todo esto?
Es un libreto que se aprenden los aprendices a dictador, quienes por lo general practican el populismo, aprovechándose de la ignorancia y necesidades de los pueblos, para poder sustentar su dictadura y terminan convirtiéndose en los elegidos y únicos capaces de resolver los problemas del País, por lo que terminan reclamando el culto a su personalidad, como pago por los esfuerzos y favores que supuestamente hacen.

Ejemplo de algunos de estos notorios y despreciables dictadores, son los siguientes: Alfredo Strossner, Anastasio Somoza García, Anastasio Somoza Debayle, Arnulfo Arias Madrid, Augusto Pinochet, Carlos Castillo Armas, Fidel Castro, Francois Duvalier, Fulgencio Batista, Getúlio Vargas, Gustavo Rojas Pinilla, Jean-Claude Duvalier, Juan Velasco Alvarado, Juan Vicente Gómez, Manuel Antonio Noriega, Manuel Estrada Cabrera, Marcos Pérez Jiménez, Luís Somoza Debayle, Omar Torrijos, Oswaldo López Arellano, Rafael Leonidas Trujillo, y muchos otros.

Por supuesto, la mayoría de ellos terminaron siendo multimillonarios, algunos de los cuales murieron retirados en Europa o en una isla paradisíaca, otros murieron poderosos y felices en el ejercicio del poder, algunos murieron en extraños accidentes, otros son derrocados por otro militar o civil mas sagaz y ambicioso. Muy pocos terminaron condenados y presos. Esa es en resumen la verdadera, cruel y triste historia política del pueblo latinoamericano durante los siglos XIX y XX. Es interesante destacar, que de todas las democracias latinoamericanas, las de Venezuela y la de Colombia han sido consideradas como las más confiables, sólidas, antiguas y ejemplares para el resto de Latinoamérica. No obstante, actualmente la de Venezuela está seriamente amenazada por el totalitarismo creciente de este gobierno.

Lo anterior resume la razón de la reflexión y explica el titulo del escrito “Rumbo a la dictadura del siglo XXI”, como una realidad que en mi opinión estaría próximamente por concretarse, de no hacerse algo al respecto. Por ello lo publico como un símil y respuesta al slogan del chavismo, “Rumbo al Socialismo del Siglo XXI”, que no es más que un proyecto político totalitario inspirado en un comunismo retrógrado, combinado con algo de fascismo, montado sobre un extraño y conveniente capitalismo; proyecto éste, que mediante trampas, mentiras, manipulaciones, engaños, amenazas, y abuso de poder, pretenden imponernos a los venezolanos a la fuerza.

A riesgo de que me tilden de conspirador, derechista, golpista, pro-imperialista, rata, escuálido, tarifado o burgués, con el permiso de todos los lectores, me voy a permitir dar algunas ideas u opiniones sobre lo que los demócratas de este País, deberíamos hacer ante esta innegable amenaza de dictadura comunista que se nos viene encima:
a) Reunificar, reorganizar y reestructurar al liderazgo local y nacional disidente, con líderes sólidamente identificados y comprometidos con la democracia, b) Enfocar, tratar y dar énfasis al problema venezolano mas como un problema existencial de corte socio/político – por la perdida evidente de la democracia – que como un problema económico o de seguridad ciudadana, que aún cuando son problemas importantes, en mi criterio son secundarios y consecuencia directa del primero, c) Reestructurar un proyecto político democrático nacional, alterno y superior al del régimen, alrededor del cual se facilite aglutinar y motivar a la población descontenta y/o disidente, que evidentemente hoy día es mayoritaria, d) Acudir masivamente a los barrios, caseríos y pueblos a explicarle y demostrarle al chavista y demás venezolanos desinformados, la verdad de lo que sucede en el País, e) Perder el miedo y defender permanentemente, con fervor y firmeza nuestros derechos constitucionales, f) Manifestar abierta y pacíficamente nuestro desacuerdo con las arbitrariedades del régimen de todas las formas democráticas posibles, ante todo acto, abuso o intento de éste de seguir cercenando los pilares de la democracia, g) Continuar acudiendo a las organizaciones e instancias internacionales, para denunciar los atropellos, excesos y persecuciones a las personas e instituciones venezolanas en descuerdo con el régimen.

Es evidente que para lograr lo anterior, se necesita en primer lugar, de la unión total, armoniosa e incondicional de todos los factores disidentes y opositores al proyecto totalitario del régimen, dejando a un lado los intereses personales, económicos, políticos o grupales que pudieran estar desuniendo a la oposición. Por otra parte, se necesita de la determinación, conciencia y valor suficientes para hacer frente a esta nueva etapa de provocación del gobierno, la cual sin dudas exigirá sacrificios inimaginables, que debemos estar dispuestos a hacer, posiblemente mas allá de los que hasta ahora se han hecho, necesarios para salvar la república, lograr la unión y la paz, el respeto a las minorías, el cumplimiento de la constitución, el acato a las leyes y finalmente reestablecer la democracia plena, añorada y ansiada por todos los venezolanos”.

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