Opinión Nacional

S.O.S viene la policía

Estado de Derecho

El Estado de Derecho es un valor de las sociedades formales, avanzadas, educadas, humanas, y civilizadas, que más que valor conceptual es un valor ético, válido para todos los sistemas sociales modernos, sean estos de carácter socialista, comunista, fascista o capitalista y democráticos, que deben hacer convivir a sus ciudadanos dentro de algunos términos más o menos civilizados.

¿En qué consiste? Es el sistema político-jurídico, mediante el cual las autoridades se rigen, permaneces y, están sometidas a un derecho vigente, lo cual se conoce también como Estado de Derecho formal.

Este Estado se rige por un ordenamiento jurídico enmarcado, en nuestro caso, en una Constitución y sus Leyes, loas cuales crean los diferentes órganos de poder del Estado, los cuales son autónomos, con un poder institucionalizado y no personalizado, como ocurrió en la era esclavista, luego en la Edad Media, excepcionalmente en los tiempos modernos y en el modernismo o modernidad.

Esto significa que el Poder es de las instituciones y no de las personas (por eso de que las instituciones sobreviven a las mortales personas, gracias a Dios), o autoridades específicas.

El requisito más importante del Estado de Derecho es que las autoridades que aplican las órdenes deben, por sobre todas las cosas, respetar y promover los derechos humanos que emanan de la naturaleza de las personas y de toda la sociedad.

El irrespeto o contravención de estas normas y principios éticos, significa que hay una subversión en contra del Estado.

Estado amenazado

Las principales ideologías del hombre, digamos el liberalismo y el comunismo, buscan la destrucción o desaparición del Estado. Pero, ¿cuándo? Cuando los individuos tengan satisfechas todas sus necesidades. Es decir, seguramente estamos ante una utopía…

Ahora bien, cuando se amenaza a las instituciones jurídicas de Estado (el Estado somos nosotros y no uno), obviamente, se está amenazando a los derechos del individuo y, al parecer, este es el anuncio que acaba de hacernos el ministro de Relaciones Interiores y Justicia Ramón Rodríguez chapín, a propósito de la transferencia de la Policía Metropolitana de Caracas desde la Alcaldía Mayor a su Ministerio.

En ese acto, el Ministro anunció al país que la Policía, de ahora en adelante, sería «bolivariana, revolucionaria, insurgente y subversiva». De paso, el Ministro dice, claramente, después de nueve años de gobierno, que «la Policía debe insurgir en contra de las instituciones»; en otras palabras, me imagino, que la Policía ahora deberá actuar como las S.S. de Hitler y no respetará a ninguna institución u organismo, ni personalidad a cargo de dichas instituciones y, menos a los ciudadanos comunes y corrientes.

Respecto a la subversión, sabemos muy bien que el ministro no se ha equivocado al usar dicho vocablo pues él sabe mucho de eso, todas vez que ha sido contacto del gobierno con los terroristas de las FARC y el ELN de Colombia, en el caso de los secuestrados y, recordemos que, él logró la liberación del secuestrado Boulton.

Subversión

Para destruir al Estado se requiere de actos de vandalismo, terrorismo, desestabilización, revolución de los establecido y, quien mejor para hacerlo que precisamente una policía que está destinada `por Ley a mantener el orden público y a garantizar la tranquilidad de las instituciones. En otras palabras, los nuevos atributos policiales de insurgentes y subversivos le dan a ese cuerpo del Estado patente de Corso para ayudar a destruirlo. ¡Que locura!
Síndrome de Pol Pot

La subversión, se efectúa por medio de acciones pasivas, por ejemplo, no luchar en contra del hampa, permitir que se quebrante la ley por parte de ciertos miembros del gobierno, etc., esto significa subvertir por omisión o no cumplimiento de las labores policíacas. También, hay acciones activas conducidas por personas o grupos armados (y la policía está armada) que se proponen destruir el orden o sistema establecido mediante medios ilegales como la violencia y/o el terrorismo, o por medios extralegales, usando para ello a magistrados o jueces sin ética, a parlamentarios y políticos corruptos y antidemocráticos, a militares y policías que insurjan en contra del Estado por medio de la fuerza de las armas, creando el caos político y económico de tal magnitud que desaparecería el Estado de Derecho con las consecuencias psicológicas que ello acarrearía a la población.

En otras palabras, se establecería un sistema «polpotiano» o «kampucheano» de insospechadas consecuencias. Ante esto, el país y la América toda, debe estar vigilante pues Kampuchea pagó un cruento precio para volver al Estado de Derecho, con todo lo que éste significa…

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