Opinión Nacional

Sacudón

Con la “profundizacion” del tal socialismo del siglo XXI, Chávez está empujando al país hacia otro sacudón o caracazo igual o peor. En su intento y empeño desesperado por complacer los últimos deseos del moribundo, este militar desaforado puede acabar en un santiamén con lo poco que nos queda de tranquilidad, ya que lo que “por ahora” vemos es solo un maquillaje detrás del cual se podrían estar escondiendo sus perversas intenciones. Los cubanos que por anticipado lloran la muerte de Fidel, no son siempre los que lo aprecian porque alguna vez creyeron ver a su salvador en la persona de ese esperpento, sino porque temen que sus crímenes juntos con los de su ídolo de vodka, drogas y petróleo puedan salir a la luz como en efecto sucederá. Esa triste escena del presidente de Venezuela mostrando ante la prensa mundial la rúbrica del dictador Castro en un “periódico de ayer” para probar que su dios aún no ha muerto, raya con el infantilismo y lo ridículo en un mandario de otra nación, que dicho de paso sueña con ser igualmente presidente vitalicio. Venezuela ha sido un pueblo de héroes y libertadores como para venir ahora en este siglo XXI a colocarse de huele rabo por gracia de este imberbe. Se necesita ser un desauciado crónico de afecto para andar buscando caricias en brazos de un cadáver insepulto. “Es ignorancia no saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no la necesita” (Aristóteles).

Quienes vivimos en venezuela la experiencia del sacudón o caracazo que fue como se le llamó a aquella revuelta civil del 89, vimos a full color el terror y la miseria humana. Dicho de paso sea, hoy sabemos que se trató de un trabajito orquestado desde el exterior por quienes luego intentaron el golpe frustrado del 92 que arrojó un saldo de 250 muertos, para finalmente alzarse con el poder electoral en el 98. Recordamos cómo si estuvieramos mirando la serie de “las tortugas ninja”, a unos motorizados vestidos con camisas negras salir de “las alcantarillas” y, a otros desalmados aparecer desde los puntos más estratégicos de la ciudad capital para sembrar el terror y la confusión, la cual arrojó un saldo de cientos de miles de comercios saqueados e incendiados en diferentes puntos del pais, así como centenares de muertos en caracas que fueron a parar a “la peste” del cementerio general del Sur. Esa revuelta sin duda alguna le produjo dividendos políticos a los ocultos mentores que la incitaron; pero, les trajo desolación y mayor probreza a los venezolanos más humildes que fueron los que ingenuamente se lanzaron a pescar sapitos y balas en río revuelto. El sacudón tuvo dos propósitos; uno inmediato y otro a corto que se dio a largo plazo. El primer paso era derrocar al régimen democrático mediante un golpe militar de derecha que se produciría calculando que el gobierno de CAP no controlaría la revuelta, pero que luego le sería arrebatado por los militares más ambiciosos comandados por Chávez y por su hoy embajador en la OEA Crnl.Arias Cárdenas. Algo parecido pretendieron hacer estos mismos artistas el 13 de Abril del 2002 con la obra “el golpe” montada para facilitarles al resucitado concluir el trabajito que le quedo pendiente en el 92, pero por fortuna Carmona se les cayó de la tarima. Es la “maisma” burda estrategia de estos discípulos de Castro que ansían una revolución de verdad – ahora más que nunca que están armados hasta las cordales – para sentarse a contar los muertos. El segundo paso, de caerse el primero, y el cual lograron, fue sembrar el desconcierto entre la sociedad civil y militar para intentar el siguiente golpe fallido del 92 en donde algunos de los ministros del actual régimen participaron activamente y se anotaron sus muertos. Finalmente y sin pensarlo dos veces se salieron con la suya aprovechando la sensibilidad revolucionaria e influencia de algunos pacificados guerrilleros de izquierda que para el momento hacían gobierno con el expresidente Dr.Caldera, para lograr de espaldas a la constitución de la IV República el sobreseimiento de la causa al comandante golpista. “La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve” (Martin Luther King).

Las guerras se inician pero nunca sabemos cuándo terminan. Chávez con sus decretos va a empujar al país a una guerra; no me refiero a una guerra con otra nación, ni siquiera con su vecina Colombia que desde hace mucho le tiene ganas al Golfo, mucho menos con el imperio para lo cual se requiere tener más que garganta, sino a una guerra civil fratricida. Chávez quiere resolver el problema habitacional del país que registra un deficit de 75% acumulado en 8 años de desgobierno, arrebatándoles a los menos pobres sus pertenencias. Los dictadores, aunque sean religitimados, les gusta ir al matadero a fabricar morcilla con tripas ajenas. El caso del Gral.Galtieri en Argentina, guerreándose asimétricamente con los ingleses por las islas Malvinas; y el de Fuyimori (otro relegitimado) empatado en una triste y miserable guerra de pobres contra su vecina Ecuador, son las evidencias más inmediatas que tenemos los venezolanos para mirarnos en esos espejos rotos. Los dictadores a menudo necesitan de transfusiones de sangre para sobrevivir. Si estuvieramos viviendo en la época del Conde Drácula, los llamarían los vampiros. “La guerra es la obra de arte de los militares, la coronación de su formación, el broche dorado de su profesión. No han sido creados para brillar en la paz” (Isabel Allende).

«Donde esté el cuerpo, se juntarán las águilas…» (JC)

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